EL UNIVERSAL

Lunes 10 de febrero de 2014.

 

MUD1

Capriles, la MUD, los otros y…

WILLIAM ANSEUME

Al pasticho de la oposición le falta salsa. No la del afamado Willie Colón ni otros representantes del ritmo musical. Veamos el pasticho y la salsa que no encuentran, tal vez debido a la profunda escasez alimentaria y de todo tipo que deambula por el país.

Pasticho

La Mesa de la Unidad Democrática es un conglomerado necesariamente variopinto de voces disidentes que enfrentó de manera excelente las más recientes  coyunturas electorales; con todas las fuerzas cifradas en la obtención del poder regional y nacional por la vía electoral, democrática. Fueron extraordinarios esfuerzos los de Henrique Capriles y todos los candidatos regionales amparados en el manto de esa unidad y en el liderazgo del gobernador de Miranda. Algunas fuerzas buscaron, luego de la presidencial, su propio espacio político, como es legítimo y hasta deseable. Y ahora se abre una brecha distinta, ya que con llamados a la calle se busca el traspaso del liderazgo a otros rostros, otros proyectos.

También es legítima esa necesidad de encausar por otras vías el inmenso descontento nacional. Es evidente que en la MUD no hay acuerdos acerca de cómo enfrentar la situación actual de desbaratamiento del país en todos los terrenos, pero mayormente en el institucional. También luce muy claro que Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado, junto a otros actores políticos radicales, como Diego Arria, no sólo intentan darle una interpretación distinta a los clamores populares sino que buscan liderar el movimiento opositor o, por lo menos desplazar a Capriles de su lugar como cabeza visible antigubernamental.

Se inventaron entonces una bufonada atractiva para algunos, de lanzarse a la calle cada cierto tiempo en plazas del este de la ciudad, una sifrinada, un arrebato sin campanas, una plañidera poco productiva como no sea despertar un interés hacia ellos.

Un plan estratégico concertado con todas las que llaman “fuerzas vivas” de la nación no se percibe en ese movimiento disidente del gobierno por un lado  y de la MUD y, por ende, de Capriles. ¿Es una ruptura de la unidad? Esperamos todos que no, debido a la certera y maquiavélica frase de dividir y vencer que internamente en la Mesa luce suicida y desde el gobierno muy oportuna en su intención de permanecer muchísimos años “enderezando” al país según la marca de fábrica cubana.

¿Hay en verdad el propósito desde la raíz de ese movimiento de solicitar la renuncia del presidente? A mí me parece esa una salida digna y deseada hasta por el mismo Maduro, porque este embrollo es inaguantable. El país se ha hecho invivible en sus manos y muy fastidioso; es una verdadera ladilla sólo salir a la calle y procurar volver. Pero para ello hay que canalizar las necesidades, los reclamos, los malestares abundosos en todo el mundo ajeno a Miraflores: sindicatos, gremios, Iglesia, Fuerzas Armadas, estudiantes, malandros, motorizados, presos, amas de casa, chavistas no maduristas, viejecitos… Ya nadie aguanta esto, como se decía cuando el ahora cada vez más brillante estadista, como luce, el finado y despotricado Luis Herrera.

El proyecto chavista-comunista-castrista, dizque bolivariano, ha cumplido ya su más rotundo y evidente fracaso: otro fiasco rojo, de entre tantos fiascos rojos que la humanidad ha padecido. Hay en el país un estercolero y un nauseabundo olor a muerto, a cosa ida o por irse al pote la basura, una inmensa Bonanza, no por buena sino por el nombre del espacio donde se arruma la basura caraqueña y de los alrededores.

Pero para deponer la basura hay que recogerla y con un pasticho desmembrado como organización no es como se podrá si no se acumulan bien los intereses de todos los sectores allí, en la MUD, para darle una palmadita al pasajero de Miraflores, como hacen los capitanes de los equipos de beisbol con el pitcher cuando está agotado y le han barrido las bases a punta de jonrones. Ese movimiento de rotación de pitcheo no se percibe cerca.

La salsa aguada

El pollo está muerto para el guiso, los productos, aunque mentira parezca, están adquiridos y frescos, pero la salsa está aguada, o se cocina o no hay manera de hincarle el diente a los platillos.

¿No es Capriles el líder adecuado para este momento? ¿Qué importa quien lidera? Lo importante es tener un proyecto verdaderamente nutricio con arraigo popular que pueda ponerle fin a los inmensos desmanes de este gobierno que ahora en sus estertores pretende radicalizarse, poniendo preso a quien proteste, evitando que salga la prensa libre y todas esas bobadas con la que no se logra sostener porque carece de credibilidad y de méritos.

De este lado se nota una desarticulación que no parece apuntar tampoco a un buen final. Un sálvese quien pueda no puede ser la solución. Es imperiosa la canalización, dificultosa se entiende, de todas las necesidades de todos los sectores remando hacia el mismo norte: cambiar esto cuanto antes.

wanseume@usb.ve