Mentira 1: “Petróleo a precio justo”: En economía no existe el “precio justo”. Lo que es justo para mí, no lo es para el contrario. Existe, sí, el precio de equilibrio entre oferta y demanda. Mientras por un lado afirman que es “justo” un barril a 100 dólares (ganando 900% por encima de su precio de producción), se quejan cuando un empresario pretende ganarle a un producto el 40%. Para ellos, “el 15% de ganancia está bien”, pero cuando se trata de petróleo, 900% es poco todavía. Que la Cesta OPEP marque 90 dólares o más, no ayuda demasiado en revolución cuando las políticas económicas no coadyuvan a atraer inversión privada que de suyo genera empleo y oferta; y ayuda menos cuando el Banco Central muestra en reservas líquidas cifras pírricas que, si debieran utilizarse para importaciones en medio de un shock de precios, no alcanzarían ni para 2 semanas de compromisos. De manera tal que no es un problema de “altos o bajos precios”, sino de la eficiencia con la cual es administrada la riqueza.

Mentira 2: “Antes, la mayor parte de las ganancias del crudo sacado de nuestro suelo iba para las empresas extranjeras”: Más falso que billete de 13,50. El gobierno no es capaz de decir que gracias a Acción Democrática con Rómulo Betancourt a la cabeza, se estableció la política de no más concesiones, y se nacionaliza la industria petrolera en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Lo preocupante no es que lo repitan constantemente en sus medios de comunicación, sino que alguien pueda creérselo.

Mentira 3: “El salario mínimo de los venezolanos es el más alto de América Latina”: Cada vez que repiten esto como loros los diputados del gobierno da lástima. Vamos a empezar por recordarles que el precio del dólar a 6,30 ya es pasado. CADIVI poco liquida, y mucho de lo que se importa, es calculado a dólar libre. SICAD oferta a un promedio de 11 dólares, y el nivel de gasto gubernamental ya no da para más con el tipo de cambio anclado. Tampoco se acuerdan que tenemos una de las tasas de inflación más altas del planeta, combinada con 19,3% de escasez en rubros de la canasta alimentaria. Desde luego, el salario nominal sí ha aumentado pero también los precios, dejando el poder de compra del salario real cada día más pobre. No importa si el salario mínimo mañana aumenta 100%, si la inflación lo hace en la misma medida o más.

Mentira 4: “En 1998 las Reservas Internacionales eran de 14 millardos de dólares; en revolución llegaron a 33 millardos de dólares”: Pero no dicen que Chávez pidió “un millardito” de los 33; que le terminaron dando 6 a discreción, y que entre 2005 y 2012 se malbarataron 107 millardos de dólares vía PDVSA. Se les olvida decir que hoy el gobierno está recurriendo a estrategias impensables para poder liquidar divisas, razón por la cual ese fulano éxito lo convirtieron en la nada. De otro modo no tendríamos el engendro perverso llamado SICAD, con espíritu inicial de subasta y resultado final de lotería chimba.

Mentira 5: “En los últimos 9 años la economía ha crecido de manera espectacular”: Espectacular ha sido el derroche de los recursos de la renta petrolera sin que se le vea el queso a la tostada. El PIB creció vía gasto público, pero decreció la inversión extranjera
; triplicaron la deuda externa e interna; los hospitales andan en terapia intensiva; creció el déficit habitacional; destruyeron el aparato productivo y el poder adquisitivo del salario está allá abajo, no en el suelo, sino en la roca madre.

Mentira 6: “La escasez es un invento de los medios de comunicación”: Por favor remítanse a las cifras que suministra el Banco Central de Venezuela.

Mentira 7: “Chávez vive, la lucha sigue, con Chávez tuvimos calidad de vida”: Pregunten a las amas de casa si es calidad de vida invertir todo un día haciendo colas y persiguiendo productos de la cesta básica como en juego de policías y ladrones. Pregunten si es buen vivir que la Canasta Básica Familiar se ubique en 12 mil bolívares, necesitando para cubrirla al menos 4 y medio salarios mínimos, sin esperanza alguna de adquirir una vivienda propia o ahorrar para el futuro. No es calidad de vida que el día de cobro de quincena para los venezolanos sea un asunto de lágrimas y no de recompensa por el esfuerzo entregado, mientras aquél que designó el difunto pide que multipliquen miembros reproductores masculinos y quién sabe qué otras cosas más para el futuro. Chávez no vive: está muerto porque su legado de destrucción, afortunadamente, ya se acerca a su necesario final.

Danny Leguízamo

Miembro de la Juventud AD Caracas