Pensaba mucho en estos días, qué documento de interés podía compartir con un número de lectores que, semanalmente tienen la gentileza de revisar nuestra columna y presentar sus opiniones u objeciones. Por ello, revisando la cotidianidad criolla me percaté que, el 13 de septiembre de 2013, Acción Democrática cumplió 72 años, lo que lo hace uno de los partidos más antiguos de Venezuela -después del PCV- y de la América Latina. Ello le da a este aniversario, un peso importante en el momento actual de nuestra historia patria.

Hoy en día, hay muchos que ven con recelo a los partidos políticos. Muchos creen que, los medios de comunicación social -que sin duda deben ser tomados en cuenta- construyen la opinión pública y que desde los “plató” se levanta la realidad política, económica y social.

Los medios, son una ventana; los partidos son el brazo de las ejecutorias sociales. Por ello, son las “instituciones” políticas desde donde mejor se “toma el pulso” a las realidades locales, al profundo sentimiento de aprobación o rechazo de las ejecutorias públicas.

Todavía Acción Democrática tiene “casas del Partido del Pueblo”, como se autodenomina, en todos los municipios y estados del país. Esto hace de AD una organización política capaz de reaccionar con velocidad, con un importante equipo humano y un “aparato político” a lo largo y ancho de Venezuela.

La mística partidista, una suerte de compromiso personal con la organización y con las líneas políticas que define la dirección nacional del partido, es un valor institucional que no se encuentra en la mayoría de las nuevas instituciones de carácter político-partidista en Venezuela. Ello hace de AD un partido diferente, menos contaminado, quizá, de gran parte del clientelismo político que tanto carcome a los conmilitones del partido de gobierno (PSUV) y sus aliados.

Este valor organizacional: la mística partidista, sumado a una larga historia de luchas por reivindicaciones sociales, económicas y patrias, hacen de AD una organización que puede y debe, en un futuro cercano, coadyuvar a la superación del actual estado de cosas en Venezuela.

No he querido en estas líneas hacer un recuento: reforma agraria, nacionalización del hierro y el petróleo, voto universal, directo y secreto, voto a la mujer, propuesta del modelo sustitutivo de importaciones, tan necesario y vigente.

Me ha parecido importante rescatar el valor de las instituciones partidistas y su presencia en todos los espacios de la nación, como fuente de organización y de cercanía, de esfuerzo ciudadano desde abajo, desde las bases partidistas, para lograr una Venezuela libre y de los venezolanos, ahora más que nunca, que tenemos un régimen sometido a intereses de Cuba y China, que no favorecen en nada el desarrollo y el progreso nacional. Que destruyen el aparato productivo local, que generan desempleo, inflación y que, en última instancia, “conspiran” contra los más elevados intereses venezolanos. Quiero cerrar estas líneas, como homenaje a tantas compañeras y compañeros que entregaron su vida por la lucha democrática y el derecho ciudadano. Como expresó el maestro Gallegos, fundador de AD y primer presidente electo universal y directamente por el pueblo: “tanto más se pertenece uno a sí mismo cuanto más tenga su pensamiento y su voluntad, su vida toda, puesta al servicio de un ideal colectivo”. Pongámonos todos a trabajar al servicio del colectivo, y vivamos a la voz de esa “revolución ciudadana” que es: Pan, tierra y trabajo para todos. ¡Feliz Cumpleaños, AD!

Rafael Martínez Nestares

Artículo publicado en www.eluniversal.com