Continúa la discusión de la actualización de la Tesis Política de Acción Democrática, suspendida en las últimas semanas por los compromisos de la campaña presidencial. En esta oportunidad le correspondió a Américo Martin hacer una ponencia por demás interesante que nos lleva a varios puntos de reflexión sobre el aquí, el ahora y Acción Democrática.

Primero, se debe responde a la pregunta: ¿debemos seguir llamándonos Acción Democrática? Mucho se ha planteado desde afuera que para la modernización de AD sea necesario incluso hasta el cambio de nombre. Es necesario mantener el nombre, fundamentalmente por una visión dinámica de la democracia, además de otras consideraciones.  Aquella consigna de que la democracia es perfectible es correcta, las sociedad evolucionan y ante esta, la democracia debe dar nuevas respuestas. El cambio pasa a ser una constante y la democratización entonces pasa a ser objetivo invariable.  Ante nuevos problemas, nuevas propuestas, lo que significa que siempre debe ser revisada. Por ejemplo el concepto de democracia de las mayorías basada en el reconocimiento de las personas y sus libertades en contra de las dictaduras (el poder de unos pocos), hoy se considera a la misma como la del reconocimiento de la existencia del otro. Es decir, la mayoría no puede aplastar a la no-mayoría porque sería una dictadura.

Segundo: Con quien estamos y contra quien estamos. En la historia AD se hizo una vez esa pregunta. Ayer contra la dictadura hoy contra el totalitarismo y la autocracia, cuya “delimitación es borrosa” (una muy buena definición de Américo),   el espacio público y el espacio privado están siendo colonizados por el régimen, no han sido tomados por la violencia pero si a la fuerza, o bien por mecanismos electorales, o de movilización política. Para la socialdemocracia la discusión no es de lo púbico vs lo privado sino de esferas que se interconectan. Una segunda dimensión de esa colonización es el Sistema Nacional de Medios Públicos dentro de una maquinaria comunicacional-cultural-propagandística digna  de la novela de Orwell con la capacidad de estar en todas partes, de reinterpretar y reinventar la historia, los procesos, las situaciones.

Tercero: la lucha. Se ha decidido actuar democráticamente, esto significa que, si el régimen ocupa todos los espacios, entonces la lucha es por la recuperación de todos esos  espacios. Así como la democracia es perfectible, las tendencias antidemocráticas, los totalitarismos, autocracias y autoritarismos también se perfeccionan.

Cuarto: el reto. Acción democrática debe ser como lo dice su himno “democracia en acción”, eso significa comprender las nuevas realidades, los nuevos retos de la democracia especialmente en Venezuela y como la socialdemocracia adeca debe darles respuesta. No significa abandonar su pasado, sino comprender las fuerzas que impulsaron su acción,  de rescatar la historia versus el olvido deliberado, no solo desde el régimen sino desde otros sectores. Como democracia en acción, debe responder a esa visión dinámica de la democracia y de la evolución de las sociedades,  debe luchar por la democratización  en todos los espacios, debe combatir el miedo, la captura del voto y de la voluntad popular, luchando en condiciones adversas para luego cambiar esas condiciones. Como partido político, como generador de movimientos, Acción Democrática debe luchar en todos los frentes, debe brindar organización, coherencia y dirección a la sociedad y sus fuerzas democráticas para romper las ataduras que frenan la igualdad, el progreso, el crecimiento humano, la independencia individual y colectiva,  la libertad. Eso es democracia en acción, en consecuencia por lo anteriormente descrito, entonces si, si debemos seguir llamándonos Acción Democrática.

Ángel Lugo

Secretario Político del CEN de AD