“Los cuatro que aquí estamos nacimos en la pura tierra de Venezuela… La que algo tiene y nadie sabe dónde, si en la leche, en la sangre o la placenta,que el hijo vil se eterniza adentro y el hijo grande se le muere afuera”.

Andrés Eloy Blanco

El Presidente de la República, tan pronto conoció los resultados electorales que lo favorecieron, salió en rueda de prensa nacional diciendo que estaba dispuesto a iniciar un diálogo nacional. Acción Democrática siempre ha sido partidaria de ese diálogo, que nunca ha ocurrido por la intransigencia del régimen, por lo cual nuestro Secretario General Nacional, inmediatamente, le respondió que AD era proclive al mismo, pero era menester que el gobierno diera muestras serias de querer realizarlo. En consecuencia y como primer paso, en ese sentido, debería previamente liberar a los presos políticos y permitir el regreso de los exiliados.

El CEN de Acción Democrática le giró instrucciones al Jefe de su Fracción Parlamentaria, el Diputado por el Estado Lara Edgar Zambrano, para que en su nombre,  en el de los presos políticos y exiliados solicitara una audiencia con el Presidente de la República. A decir verdad, la respuesta del gobierno fue esperanzadora porque el Presidente comisionó a su Vicepresidente Nicolás Maduro y a la Procuradora General de la República, Cilia Flores, para que iniciaran el diálogo con el Jefe de la fracción parlamentaria de AD. Este compañero llevó por delante el Proyecto de Ley de Amnistía, redactado por los familiares de los presos y exiliados.

En principio, debemos confesarlo, estábamos más pesimistas que hoy día, pues el historial de agravios del gobierno hacia los presos políticos, a los que llegó a calificar estúpidamente como “políticos presos”, era de antología. Sin embargo, no perdimos la fe y como nuestra gestión es más humanitaria que política, teníamos la obligación de consultarle a la mayoría de presos políticos, a los exiliados y a sus familiares su parecer en tan delicado como espinoso tema. La verdad es que nos llena de satisfacción que la respuesta, al esfuerzo político de AD y al personal del Diputado Edgar Zambrano visitando tantos países, haya sido positiva. Habrá, nunca falta, alguna excepción lamentable, pero que confirma la regla de las actitudes nobles y proactivas.

Debemos señalar que el esfuerzo del Jefe de la Fracción socialdemócrata ha sido acompañada por la diligencia que han puesto: el también diputado, por Caracas, compañero Oscar Ronderos y nuestro Secretario de Relaciones Internacionales, Mauricio Poler, con su conocimiento en la interacción con otros países y dignatarios extranjeros que facilitan la gestión.

Lamentamos tener que dar cuenta de algunos críticos, desde posiciones cómodas o acomodaticias, que no están presos ni exiliados, ni tienen familiares atravesando esas difíciles como penosas circunstancias. Para ellos ni una mención, no vale la pena. En Acción Democrática, con la moral que nos otorga el largo y honroso historial de persecuciones y exilios, nada nos arredra continuar esta lucha en solidaridad con nuestros compatriotas presos o extrañados de su país para que pasen una navidad, después de tantos años, al lado de sus seres más queridos.

Jamás pasaremos factura política mezquina por estas gestiones humanitarias, ni vamos a pasear en hombros ni siquiera a nuestros militantes a su regreso, no ha sido nuestra conducta en el pasado ni lo será nunca. Ya lo decía uno de nuestros exiliados más connotados, Rómulo Betancourt, al regresar a la patria: “No quiero hablar absolutamente nada de mi actuación fuera del país. Me repugna esa actitud de estar exhibiendo credenciales. Apesta a exhibicionismo, a pose barata, eso de estar diciendo: sufrí mucho, hice esto y aquello. Además, hombres como yo, en plena posesión de sus capacidades de lucha, no deben hablar de lo que han hecho, sino de lo que se proponen hacer”.

Estamos seguros que nuestros presos saldrán en libertad, porque se lo merecen y nuestros exiliados regresarán, más temprano que tarde, no a exhibir credenciales, sino a incorporarse a la lucha por una Venezuela unida, sin presos ni aventados de nuestra patria. Si lo logramos, AD se sentirá con la satisfacción del deber cumplido, sin facturas que no exhibimos ni alabanzas que no buscamos. Esperemos que la salud del Primer Mandatario no sea obstáculo para lograr este loable propósito.

En momentos de transición política la libertad de nuestros presos y el regreso de los exiliados son un bálsamo para la estabilidad, pues el cambio esperado deberá ser en paz y en democracia. A eso apostamos.

Antonio Ecarri Bolívar

Vice-Presidente de AD