LEGADO Y TESTIMONIO
Ya se ha dicho que la verdad nunca triunfa, sino que sus enemigos se van muriendo poco a poco. Esta afirmación parece perfectamente aplicable a la inevitable reevaluación que cada día se hace de los tan vituperados gobiernos civiles de la era democrática de 1958 a 1998.
Durante toda esa etapa histórica los denominados gobiernos puntofijistas fueron objeto de una continua y sistemática campaña de asedio, por la extrema derecha conservadora y la extrema izquierda sovietizante, cuyas críticas no iban dirigidas a intentar mejorar un sistema político imperfecto, sino a destruirlo. Hoy, para sorpresa de muchos, la nación subsiste (literalmente hablando) gracias a la obra que legaron esos gobiernos en todas las áreas.
El peso de las evidencias se ha encargado de reivindicar de a poco la obra de aquellos gobiernos civiles; así por ejemplo: en el país hay hoy 84 presas y represas, de ellas 14 se construyeron antes de 1958, todas las demás se edificaron entre ese año y 1998. En los últimos 11 años sólo se ha culminado la construcción de una (iniciada en gobiernos anteriores).
En electricidad Venezuela cuenta con una capacidad de generación instalada de 22.000 MGW, todos en su totalidad corresponden a obras proyectadas, iniciadas y ejecutadas en esos cuarenta años. La represa de Gurí, por ejemplo, construida por los sucesivos gobiernos desde 1963 hasta su culminación en 1986, por si sola tiene una capacidad de generación de 10.000 MGW. Sólo para ilústranos indiquemos que el mayor complejo hidroeléctrico del mundo, actualmente en pleno funcionamiento dispone de 14.000 MGW, Itaipu entre Brasil y Paraguay. Cuando la represa hidroeléctrica de las Tres Gargantas en China este lista, podrá generar 22.000 MGW.
A los 10.000 MGW de capacidad de Gurí, sumemos los 2.000 de Planta Centro, que hoy sólo genera efectivamente 300 MGW (no se podrá culpar de eso al gobierno de CAP I que la ejecutó).
En materia del uso de agua potable la cuenta es muy parecida. Por ejemplo, el servicio metropolitano que sirve a la región capital, esta compuesto por tres sistemas hoy en funcionamiento: Tuy I, Tuy II y Tuy III. El primero fue culminado dura la dictadura militar de la década de los cincuenta, aunque su embalse principal fue construido antes, en el primer gobierno adeco entre 1946 y 1948. Tiene una capacidad para enviar 4.000 mil litros por segundo de agua. El sistema Tuy II fue construido y culminado en el gobierno del presidente Raúl Leoni, tiene una capacidad de 7.000 litros por segundo. Y el sistema Tuy III, con una capacidad de 11.000 litros, fue puesto en servicio en 1978, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Si estos servicios tan básicos para la vida tienen serias deficiencias hoy, no son responsabilidad de “los gobiernos anteriores”. Es responsabilidad absoluta de este, que no sólo no ha construido nuevas obras, además ha descuidado el mantenimiento de la infraestructura con cuenta el país.
Este balance se puede repetir en viviendas, hospitales, escuelas, liceos, carreteras, autopistas, puertos, aeropuertos, etc. En una de las decisiones de estado más demenciales del mundo contemporáneo, este gobierno al iniciarse en 1999 no sólo suspendió la Constitución de 1961, además la ejecución de casi todas las obras de desarrollo que se venían realizando en el país, con la idea de iniciar la desconcentración de población de la faja norte costera hacia el denominado “eje Orinoco-Apure”.
Once años después lo único que se ha desarrollado en el “eje Orinoco-Apure” es la delincuencia y la violencia, y el país padece de un severo e inexcusable retraso en el desarrollo de su infraestructura.
Este gobierno ha contado con más recursos económicos y con más poder que ningún otro, pero es el que menos ha hecho. En palabras de un destacado economista venezolano; “nunca se hizo tan poco, con tanto”.
Si hacemos esta reflexión no es por nostalgias del pasado, sino para la justa reivindicación de la Democracia como mejor forma de gobierno. Cada vez queda más claro que en el periodo de los gobiernos civiles de 1958 a 1998 se hizo y mucho, probablemente se pudo haber hecho más y mejor. Pero hasta ahora, ninguno de los gendarmes que ha padecido Venezuela ha podido superar a los gobiernos de la Democracia.
Un Democracia que sería muy mezquino medirla sólo por toneladas de cemento y acero o por la red eléctrica nacional, pues su principal obra consistió en abrirle a través de la educación y de los derechos políticos, sociales y económicos la oportunidad de superación a varias generaciones de venezolanos. Y lo hizo en libertad.
Pedro Benítez
Enero 2010.
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