Ya se ha dicho que la verdad nunca triunfa, sino que sus enemigos se van muriendo poco a poco. Esta afirmación parece perfectamente aplicable a la inevitable reevaluación que cada día se hace de los tan vituperados gobiernos civiles de la era democrática de 1958 a 1998.
Durante toda esa etapa histórica los denominados gobiernos puntofijistas fueron objeto de una continua y sistemática campaña de asedio, por la extrema derecha conservadora y la extrema izquierda sovietizante, cuyas críticas no iban dirigidas a intentar mejorar un sistema político imperfecto, sino a destruirlo. Hoy, para sorpresa de muchos, la nación subsiste (literalmente hablando) gracias a la obra que...
Fecha de Publicación: 6 enero de 2010