De protagonista en el mercado petrolero mundial, Venezuela ha pasado a ser un extra cuya presencia ni se nota. Y no es cosa de figuración sino de caída en los ingresos del país, los cuales, al ser insuficientes, hacen inevitable una devaluación con alza severo en el costo de la vida.

Si existe un tema importante para la economía de los venezolanos, ese tema es el de las perspectivas del mercado petrolero. El rol de Venezuela en este escenario determinante fue en el siglo pasado de protagonista, pero bajo las condiciones políticas que han marcado la vida del país en este Siglo XXI, ese rol descendió al actor secundario y siguió degradándose hasta que hoy día es el de un extra  que pasa desapercibido en la película.

Las perspectivas para este final de año, que tendrán sus efectos en 2013, tienen un epicentro en la situación económica de los EEUU, por el llamado “abismo fiscal” frente al cual se encuentra esa gran nación-mercado, pendiente de un acuerdo político entre republicanos y demócratas. Ese acuerdo –se espera- evitaría una recesión económica que de producirse tendría consecuencias muy negativas para esta que es la primera economía del mundo, con impacto severo para la economía global.

No es ésta la única amenaza para el ritmo económico global del cual depende el consumo de energía. Para la Unión Europea se estima una reducción de su economía en 0.4% en el año en curso -2012-, sin posibilidad de una mejoría significativa en 2013, debido a la profundidad de los problemas en Grecia, Italia, España, Portugal y Francia. Lo que está ocurriendo en estos dos grandes bloques económicos afectará inmediatamente a la segunda economía del mundo, China, y a todo el resto de los países del BRICS, como se denomina el conjunto formado por Brasil, India, Rusia, China, Sud África, cuya prosperidad depende de la capacidad de compra de Estados Unidos y Europa.

Si así de inquietante es la perspectiva por el lado de la demanda de petróleo, que tiene a bajar haciendo lo propio con los precios, el cuadro no es menos desalentador por el lado de la oferta. Los fundamentos de mercado para este final de 2012 indican normalidad en cuanto al suministro que satisface a la  demanda global -unos 88 millones de barriles por día. Del este lado de la oferta, destaca el aumento de la producción de crudo en los EEUU, la cual alcanzó en octubre 6 millones 598 mil barriles por día, nivel que no se veía desde 1995. También destaca el crecimiento de Iraq en cuanto a suministro al mercado. Iraq ya es el segundo productor de la OPEP desplazando a Irán, y de hecho en el mes de Octubre produjo 3 millones185 mil barriles por día, 50 mil más que en el mes de agosto. El conjunto de la OPEP continúa ofertando alrededor de 35 millones de barriles por día, de los cuales se reporta una producción venezolana  de 2 millones 339 miles de barriles por día, muy por debajo de lo que dice el Ministro-Presidente Ramírez.

La OPEP tendrá una reunión este próximo diciembre en la cual un tema es el nuevo secretario general. Venezuela apoya al candidato del Ecuador, el ministro Wilson Pastor Morris, quien no tiene posibilidad de ser elegido. Hay otras tres opciones, Arabia Saudita, Irán e Iraq. Probablemente la decisión  recaiga por unanimidad en el candidato de Iraq, país que por su situación hoy esta exento del compromiso de cuotas, aumentando en importancia como lo demuestran sus actuales datos de producción y crecimiento en el mediano plazo. En esto como en todo, el petróleo venezolano anda fuera del perol.

Lo cierto es que en el corto plazo el horizonte no muestra un aumento del precio del petróleo. Más bien hay un consenso de conformidad con el precio actual, en donde los marcadores cotizan el Brent  en los 110 dólares por barril y el WTI en los 88 dólares, en un ambiente si problemas para el suministro. Pero estos niveles dependen de la situación económica mundial, que como arriba señalamos está bajo serias amenazas. Si la situación empeora, los precios bajarán. Lo desagradable es que los pronosticadores más autorizados consideran que la situación si empeorará, discutiendo sólo en qué grado. Esto sin considerar trastornos políticos que conlleven a dificultar el suministro, lo cual suele causar alzas circunstanciales en los precios. Pero no hay a la vista trastornos de ese tipo. Más bien países productores que los han resuelto y están necesitados de vender más crudo hasta con sacrificio de los precios.

En consecuencia, el panorama para Venezuela es negativo. Resultado de un manejo torpe tanto de la política comercial como de la producción misma, afectada ésta por la negligencia en el manejo físico de las instalaciones, cuyo deterioro es causa de la caída de la producción. Ejemplo dramático de esto se ve en el sistema de refinación nacional, deteriorado al punto de que PDVSA se ve en la necesidad de importar combustibles para el consumo interno. Es insólito que con los precios actuales, las finanzas de PDVSA estén como están en números rojos y sin flujo de caja.

Este cuadro petrolero conduce fatalmente a una devaluación del bolívar, decisión gravísima cuando somos un país que necesita importar todo lo indispensable para una vida normal. En un país netamente importador, esa devaluación provocará un aumento en el costo de la vida hasta niveles difíciles de controlar, con las usuales consecuencias sociales y políticas, las cuales escapan a la especialidad de esta información.

Juan Fernández

Artículo publicado en el Diario El Nuevo País 28-11-12