Al bravo movimiento estudiantil: La noche de los lápices

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Angel Lugo, Secretario Politico del CEN de AD

Se le conoce como “la noche de los lápices” al terrible episodio de los secuestros de 10 estudiantes – de ambos sexos- de educación media ente 14 y 18 años en La Plata, durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días siguientes en los primeros meses de la dictadura argentina (1976-1983): solo sobrevivieron cuatro y el resto quedó en la oscura sombra de los “desaparecidos”. Entre 236 y 250 adolescentes, con edades de entre 14 y 18 años, quedaron en condición de  desaparecidos en esos 8 años de dictadura donde se practicó el terrorismo de estado.  Se supo del caso luego del testimonio de uno de los sobrevivientes en el Juicio a las Juntas (juntas cívico-militares de la dictadura), donde narró las torturas a las que fueron sometidos. De allí apareció un libro y una película con el mismo nombre (dirigida por Héctor Olivera). Ese día, 16-S, es reconocido oficialmente como “la noche de los lápices” en el calendario de educación media del país sureño.

El cuatro de febrero en Venezuela se inicia la primera manifestación del movimiento estudiantil en rechazo a la situación de inseguridad dentro de la universidad, que estalla con el intento de violación a una estudiante dentro de las instalaciones de la universidad en Táchira. La respuesta del gobierno  fue la detención y traslado de cuatro líderes estudiantiles a una cárcel en otra ciudad, la cárcel de  Coro,  donde los mismos pranes  les reconocieron como presos de conciencia. Luego estudiantes universitarios de Nueva Esparta, fueron llevados a la cárcel común de Puente Ayala en Barcelona-Pto La Cruz, una de las más duras del país. Las  subsiguientes respuestas del gobierno han generado una explosión de protestas estudiantiles en todo el país. “¡Nos roban y nos matan! Gritaban los estudiantes frente a la Fiscalía General de la República el 12 de febrero día de la juventud. Al terminar el día, dos de ellos dejaban la vida por balas de los cuerpos de seguridad del Estado y de los grupos armados por el gobierno.

Cuatro muertes, más de 60 heridos de bala y alrededor de 200 detenidos había sido el resultado de las manifestaciones desde el 12de febrero hasta la noche del 19F. Ese día, se produjo la cadena de Maduro anunciando que iba “con todo”, y tres días antes  —el 16F— el gobernador Ameliach había conminado  a las UBCH mediante un tuit  a “prepararse para un “contra ataque fulminante… Diosdado dará la orden”.  Fue una noche larga sin duda,  donde la Guardia Nacional y los colectivos armados persiguieron a los manifestantes hasta el interior de los edificios y viviendas,  en varias ciudades del país… Y no han parado.

Desde la noche del 19 de febrero y hasta el 25-F aumentó la lista de las detenciones (578), se han reportado tratos crueles y vejaciones (54), mas heridos (230) y, lamentablemente, más  muertos (15). Y esa trágica suma ha ocurrido en la misma medida en que se ha incrementó el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Guardia Nacional Bolivariana acompañada de los colectivos armados, ya en su fase para-policial o paramilitar; y  la Policía Nacional no se queda atrás.  La gran batalla la están dando los estudiantes en la calle y el pueblo en las redes sociales, que han hecho ver al mundo lo que está ocurriendo: la violación de los derechos humanos que van desde poses indignantes, desinformación sobre capturas, torturas, golpes con objetos contundentes, uso de electricidad, al menos un caso de violación, amenazas de muerte. En cada momento aparecen en las redes sociales fotos de desaparecidos, no sabemos si es verdad pero es cierto que la mayoría de los nombres estudiantes apresados se dan a conocer muchas horas después.

El movimiento estudiantil está claro en sus objetivos: no se puede dialogar sobre la paz si el gobierno no cumple con la paz. El gobierno debe dejar de lado el terrorismo de Estado.  Cese a las persecuciones y detenciones, liberación de los estudiantes detenidos, desarme de los colectivos, aplicación de políticas con respecto a la inseguridad.

El régimen no quiere asumir que la lucha estudiantil es distinta a otras que se están dando en paralelo, acusan a los jóvenes de fascistas, de derecha, de sifrinos, de manipulados. El debate de los estudiantes en CNN con Patricia Janiot enseñó una imagen contrastante: los representantes estudiantiles del régimen parecía los “sifrinos”, los “nalgas blancas ,  mientras que la representación de la FCU mostraba al verdadero estudiante de franela y jean, del que toma el transporte público todos los días y usa el comedor universitario.

En el juicio de las juntas  los generales de la dictadura argentina dijeron que estaban en guerra y por eso justificaron su actuación. El régimen venezolano habla de la paz junto con el lenguaje de la guerra. Desde el 12 de febrero pero especialmente, desde el 19F,  las noches son largas en Venezuela, aumenta la cifra de asesinados  y heridos, así como aumentan en número aquellos que son brutalmente vejados por quienes deberían defenderlos.  Dios y el pueblo no permitan que tengamos una noche de los lápices.

@alugodiaz