Sereno, dentro de la intensa actividad que despliega en organizada programación que le está rindiendo buenos frutos, el alcalde de Mariño reflexiona sobre su tarea, en lo social y lo económico sin dejar de lado la cuestión política.

Al examinar lo público, Alfredo Díaz sostiene que allí se ha dado una transformación que en mucho ha beneficiado a los habitantes de la ciudad de sus amores. Afirma que ese proceso, en el cual participan todos los sectores, porque llamó a participar sin exclusiones, cada vez se consolida más y su fortalecimiento principal proviene del pueblo, que le está brindando sólido respaldo.

Las comunidades, dice, son los mejores testigos de la obra de mi gobierno. Las obras realizadas, las que están en ejecución y las programadas obedecen a un ajustado entendimiento de lo posible entre las comunidades y la Alcaldía, presupuesto de por medio. De este modo, aclara, se han satisfecho las más urgentes demandas de infraestructuras, sobre todo de servicios públicos, mientras se lleva adelante y con acertado cumplimiento los distintos programas sociales.

En fin, resume, ha sido una gestión altamente positiva; una obra que la inmensa mayoría de nuestros ciudadanos quiere prosiga para lo cual su disposición de que continúe la reafirmarán votando por nosotros en los comicios del 8 de diciembre.

-Siempre se dice que los gobernantes poco saben si late o no el corazón del pueblo.

Serán aquellos a quienes su falta de sensibilidad los ha vuelto sordos; su incapacidad para resolver problemas los tiene atados de manos, y su preocupación, que nunca es el interés del pueblo, les equivocó el camino.

-¿Por qué cree usted que ocurre, y con mucha frecuencia, esta clase de situaciones?

-Podría decir que es la inmediata consecuencia de asumir la política como un modo de beneficiarse y no de utilizarla como instrumento para trabajar por el bienestar colectivo.

-¿Piensa que a estas alturas del siglo XXI tal criterio tiende a bajar o por el contrario se acrecienta en la política nacional?

-Sostengo que el político, en tiempos de crisis, como la vivida por los venezolanos hoy en día, tiene un compromiso ineludible con la gente y en este sentido, la falta de metas colectivas son un aliciente para estimular y acrecentar la crisis. En la medida que cada uno, asuma ese compromiso y muestre la capacidad necesaria para generar salidas viables a la situación, es esa misma proporción, se  cambiará esa cultura política. Sin embargo, soy pesimista con aquellos políticos que se identifican con el oficialismo pues su conducta egoísta nos lleva a afirmar que ellos mismos son la crisis y para poder evadirla, primero debemos salir de quienes desde de distintas posiciones de gobierno, solo se preocupan por alcanzar sus intereses personales, subestimando los intereses del pueblo.

-Entonces, es un albur que corre el político en ejercicio.

-No puede calificarse de albur porque, arriba lo dije, quien busque la política como manera de trabajar por el pueblo, no necesariamente tiene que estar siempre ejerciendo el poder para lograrlo. El político, arriba o a abajo, siempre debe estar comprometido en trabajar por la mejoría popular. Arriba, escuchando, decidiendo y resolviendo; abajo, promoviendo, defendiendo y recordando lo que quiere el pueblo. Lo repito: el verdadero político debe serlo en las buenas y en las malas. Desde el poder o la oposición, su trabajo es buscar la mejoría popular.

-¿Una buena autodefinición?

-No lo considero así. Pienso más bien que es una afirmación resultado de un ejercicio, de una responsabilidad como tal entendida, que no debe ni puede tener doble cara, porque la política, debemos recordarlo, se practica de manera abierta.

-También en los cogollos, en los cenáculos, en la jefatura de los partidos, adentro del gobierno.

-Véalo de este modo: los partidos desde luego tienen que reunirse, analizar y decidir cuál será, según su particular visión, la medida que mejor convenga a la solución de un problema local, regional o nacional. Igual sucede con el gobierno en todos sus niveles y hasta en la empresa privada. Todos corren el riesgo de que su decisión final sea o no la mejor o tenga o no apoyo. Allí sí está el riesgo.

-¿Qué ha ocurrido en su caso, alcalde?

-Mi actuación es pública y notoria. Mis decisiones con analizadas con la participación, muy abierta y sin tapujos, de mi equipo en la Alcaldía. Y en mi partido AD lo que planteamos también es analizado en conjunto. Yo no escondo secretos. Actúo siempre de frente y en actitud muy clara. Eso se sabe dentro y fuera de la Alcaldía, dentro y fuera de AD.

-Por eso no esconde que busca la reelección.

-Como tampoco escondo que la ganaré, y por sustancial mayoría. Mire: lo que hemos hecho en Mariño supera lo realizado en gobiernos anteriores. Dije que la gestión obedece a una programación proveniente, en su mayoría, de las comunidades organizadas, a lo que se agrega la visión, repito, que tenemos sobre cómo llevar a cabo una tarea de mejoramiento en materia de crecimiento ordenado en lo urbano, sobre bases firmes y apego estricto a leyes y ordenanzas. A la par, los distintos programas sociales que, sin precedentes, han venido logrando beneficiar cada vez más ciudadanos. Nuestro aporte es concreto y creciente, es la verdad, a la reducción de la pobreza crítica en nuestro municipio, sin exclusiones de ninguna naturaleza. La realidad así lo evidencia.

-Muy confiado en el triunfo.

-Soy un hombre que maneja realidades, porque vivo de ellas, por lo que me permito indicar que lo que afirmo tiene sólida respuesta en todos los sectores de Mariño. Las encuestas, todas, lo reflejan. En la calle está mi nombre y mi obra, que puede calificarse, sin que se equivoque el que lo diga, en una positiva, moderna y productiva para Porlamar y sus habitantes. El municipio avanza en todos los órdenes. Eso está igualmente probado. Para sustentar lo que digo, está mi Memoria y Cuenta, larga la lista de obras, transparente el manejo de recursos y eficaz la gestión.

-¿No le teme a Dante Rivas como adversario?

-Es él quien nos tiene miedo. Y tanto que se fue a Caracas donde, le recomiendo, debe quedarse. Pero, en todo caso, si lo designan, lo que sería a dedo, que venga. Aquí lo espero para propinarle una aplastante derrota que puede hasta costarle el puesto de ministro. Por eso le recomiendo pensarlo muy bien.

-¿Y si el candidato del oficialismo es otro?

-No soy yo el que derrota. Mi candidatura es la del pueblo quien sí aprueba o rechaza. Cuento con el respaldo del pueblo, creciente, sin duda alguna, que nos sabe cumplidores, probados como tales en todos los escenarios y, sin pantalleo alguno, dedicados toda la vida al trabajo por los pobres. Es el pueblo, reitero, el que elige y en este caso ya de antemano eligió reelegirme. Le ganaré al que el PSUV decida, que será por cierto a dedo.

-¿No le preocupa lo sucedido el 7-D y el 14-A? ¿Considera peligroso ir al 8-D con el mismo CNE y el TSJ en contra de la oposición democrática?

Nuestro compromiso es ganar las elecciones del 8-D. Y eso se logra votando. A la fecha, ya somos más de la mitad del país porque, desde el 14-A a hoy en día, mucho ha crecido el apoyo a la democracia proveniente de las filas rojas. Más del 14 por ciento de la militancia del PSUV en Mariño votará por mí que, sumada al caudal opositor, significa que obtendré una votación muy alta a favor nuestro en el escenario municipal nacional. Para hoy, sumamos el 61 por ciento del electorado a favor nuestro y ese apoyo, le aseguro, seguirá creciendo. Votar es un derecho, además, y en esta oportunidad lo harán miles y miles de venezolanos comprometidos con lograr un mejor futuro para Venezuela.

-¿Se atreverá otra vez el Gobierno a quebrantar leyes, utilizar todo el poder para favorecer su candidato?

-Desde hace ya catorce años lo viene haciendo. En esta oportunidad, derrotado como de verdad lo está, seguramente repetirá los abusos en todo sentido. Pero el pueblo se lo recriminará y lo castigará infringiéndole una aplastante derrota. No le tememos al adversario, a pesar de que una vez más infringirá todas las reglas.

Angel Ciro Guerrero
Especial para el Diario La Hora