Angel Lugo            

Secretario Político CEN de Acción Democrática

 

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La cosa se puso seria. Aparecen dudas sobre la capacidad del gobierno y sobre quien ejerce el liderazgo político en la “revolución”.  La señal aparece en la más reciente encuesta Datos—en un estudio exploratorio que se puede encontrar en algunos portales de internet—, en el que se abordaron los acontecimientos recientes en aquellas ciudades principales de Venezuela donde se han producido las protestas estudiantiles y sociales. No es un estudio nacional sino localizado en el lugar de los eventos, pero es muy útil porque  nos indica cuestiones importantes a ser evaluadas in extenso.

 

En este sondeo no sale muy bien ni el gobierno ni Nicolás Maduro. 42% cree que el líder en el oficialismo es Maduro, lo que no sería malo si se considerase que en el PSUV existiesen otras “luminarias políticas”, cuestión hoy discutible. Lo que sí es malo es que solo el 36,6% cree que Maduro es quien manda en Venezuela, Diosdado Cabello 20% y los cubanos 13%. Estos datos no revestirían importancia si en Venezuela existiese una real división de poderes, una institucionalidad democrática y una verdadera participación de muchos sectores en la vida del país. Pero no es así. La encuesta indica que solo para el sector “duro” del chavismo, después de Maduro… manda el pueblo.

 

Otro dato duro. El malestar y el rechazo al gobierno no se expresan solo en la clase media. Los estratos D y E de la población acusan la ineficiencia en la labor del gobierno,  la falta de dólares y la escasez, el alto costo de la vida, la inseguridad. El desabastecimiento está afectando a los sectores de menores recursos y por supuesto, la inseguridad. El mensaje del gobierno basado en  la guerra económica ha llegado,  pero no está causando impacto suficiente. Se polariza la percepción sobre la capacidad del gobierno para resolver los problemas. Y es que los mensajes de los altos funcionarios no dan indicios de para dónde va la política pública ni la economía:  las colas, los anaqueles vacíos y la delincuencia están hablando por sí solos.

 

Hay más rechazo: El sector joven rechaza en casi el doble al gobierno, vs quienes los apoyan, como también hay rechazo en los sectores D y E. Los entrevistados, en proporción mayoritaria,  consideran que la situación está mal, y en una proporción de 2 a 1 en el sector E, se señala que no han mejorado sino que más bien han empeorado, y que puede empeorar su situación en los próximos 6 meses.

 

Añádale a la cuestión del liderazgo y a la acción gubernamental,  la evaluación de la  acción del gobierno en las protestas. En este punto, se considera la acción de la FANB como desproporcionada. Más grave aún para Maduro: se comienza a hablar de una dictadura. En todos los sectores y en especial en la juventud. Si bien es cierto que hay una evaluación de acuerdo al sector pro-opositor y pro-gobierno parejas, hay una evaluación negativa en el sector de los no alineados, que inclina la balanza, o sea, esta visión va más allá del plano ideológico.

 

En el encuentro por la paz en Caracas,  el ministro  Ernesto Villegas se refirió al uso de las redes sociales en el país y señaló que, a través de Twitter,  existen “amenazas de muerte, criminalizaciones y tergiversación de la información”. Por su parte, la presidenta de la Comisión de Medios de Comunicación de la Asamblea Nacional (AN), Tania Díaz, dijo que la oposición utiliza las redes sociales “para organizar acciones terroristas, generar sensación de angustia (…) que es la preparación a los escenarios de violencia política y de golpe suave”. (¿no era un golpe continuado?). Mencionamos esto porque en el estudio también hay el reconocimiento del impacto de las redes sociales y de la tv en señal abierta,como fuentes  principales de información sobre lo que pasa en el país;  colocada muy lejos aparece  la conversación de la gente. ¿Qué significa esto?. ¿Será que a pesar de la censura, las constantes cadenas, movilizaciones, declaraciones de los  altos funcionarios, están posicionando el tema?

 

Sobre la paz. El estudio muestra que, incluyendo sectores que apoyan al régimen,  una amplia mayoría está de acuerdo en que el gobierno debe rectificar sus políticas sobre el manejo del país, debe llegar a acuerdos con la oposición a través del diálogo, y debe proceder al  desarme general, tanto de los colectivos como de la gente. Pero el mensaje que envía el gobierno, entre lo dice y lo que hace, no es coherente. Desde el poder no se muestra unidad de criterios: una cosa es lo que dice Maduro, otra Cabello, otra Rodríguez Torres, o la GNB, los colectivos, los tribunales, los estudiantes, alcaldes, políticos presos, los muertos, los heridos. Pareciera que están mandando “los señores” de la guerra. Entre esto y la economía, lo cierto es que ya la gente tiene dudas sobre el liderazgo de Maduro y la dirección del gobierno.

 

@alugodiaz