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Los últimos estudios de opinión muestran una tendencia muy clara, los problemas de tipo económico están afectando a la población y de ello culpan al gobierno y a Maduro. En estudios anteriores mostraron que la gente percibe que Maduro no tiene capacidad para dar respuesta a la crisis e incluso falta de liderazgo para imponer decisiones.

La mayor inflación del continente y por mucho, los anaqueles vacíos, la falta de medicamentos, el alto costo de la vida, las colas, la escasez  de dólares, y todo eso en el marco de la protesta estudiantil y social con los excesos gubernamentales en represión y la grave violación de los derechos humanos,  no hacen sino fundamentar la percepción del venezolano de que la situación está mal y no mejorará en el futuro inmediato.

Cuando cayó la Unión Soviética, Occidente se sorprendió de los altos niveles de escasez de la entonces superpotencia junto a EE.UU. Se sabía del adelanto tecnológico, del estado policial, totalitario y represivo. Cuba es otro ejemplo, al igual que la también desaparecida Alemania del  Este. En esos países se utiliza la mayor cantidad de recursos para el mantenimiento del aparataje policial, de seguridad y de defensa del régimen.  Estos  regímenes, como el de Venezuela, forjan apoyos y respaldos internacionales y  para ese fin destinan gruesas cantidades de divisas. Se da también  el uso del petróleo como una herramienta geopolítica y  las compras militares se incrementan,  frente a la desinversión a lo interno, incluyendo en PDVSA. La corrupción es el signo de esa administración, cuya máxima expresión se encuentra en las llamadas empresas de maletín encargadas de importaciones.

En Venezuela, la total  desaparición del aparato productivo nacional  lo está pagando el pueblo venezolano con creces, lo sufre y lo padece. Los países del tercer mundo que acogieron al comunismo se ataron siempre a un producto de exportación como única fuente de divisas. Cuba con el azúcar, hoy con el turismo, médicos y entrenadores deportivos en el exterior. Venezuela hoy es más dependiente del petróleo que antes.

El impacto de las políticas económicas en lo social es importante: según cifras del BCV, la escasez  de bienes en el área metropolitana de Caracas, al cierre del mes de marzo, alcanza el 29%. El de alimentos bajó de 33,8% a 26,9%, pero en el histórico, este mismo índice muestra que  entre 2010 y 2012 estuvo alrededor de 13%; entre enero y marzo de 2013 subió a 17%;  de marzo a marzo 2013-2014  subió a 33,8%,  es decir un 17% más. Más cifras sobre la escasez en los llamados rubros fundamentales: en general fue de un 29,4%. En alimentos fundamentales fue  de 27,3%;   en los artículos de mantenimiento del hogar fundamentales de 44,6% y en los artículos de cuidado personal 29,5%.

Las cifras muestran lo que no se encuentra en los anaqueles: aceite de maíz y de girasol reportaron un 100% de escasez. La harina de trigo: 99,4%; la harina de maíz precocida:89,3%;  la leche líquida: 98,8%;  la leche líquida descremada: 97,6%;  la leche completa en polvo: 90,2%; el azúcar: 90%; el  café: 94,2%; las arvejas: 89%; las sardinas enlatadas: 65,2%;  las caraotas negras: 62,5%; las lentejas: 59,7%; el  frijol 49%; las  sardinas frescas: 46%; la carne de gallina: 40,6%; la carne de pollo: 35,5%; la mortadela:33,3%; la falda: 32,2%; partes del pollo:25,3%; las costillas de cochino: 30%, …y así sigue una larga lista. Todas por encima del promedio, y por mucho, de los últimos cinco años, promedio que también es importante, y no se está incluyendo el drama de los medicamentos.  Esto quiere decir que la escasez no apareció de un día para otro, solo que hoy alcanza unos niveles extraordinarios y dantescos.

El problema no es de política económica, es del  modelo económico que ya no da para más. Los ingresos del país no dan para seguir financiando el crecimiento de otros países a costa del nuestro, tampoco para seguir pagando por apoyos externos, ni el acorralamiento  del sector  productivo nacional, ni el aparato de sostenimiento del régimen a nivel interno.

La respuesta que ofrece Maduro a este diagnóstico, parecido al de una economía de guerra, es la aparición ahora de 11 motores de desarrollo, el nombramiento de cinco Jefes Plenipotenicarios en materia económica realizado esta semana, que se unen a los Vicepresidentes Regionales y a los jefes de las regiones de desarrollo integral (REDIS), en una especie de“nomenklatura” al mejor estilo comunista. “Es la economía estúpido”,  así decía el eslogan no oficial de la campaña de Clinton contra un Bush padre, quien había sido exitoso en política internacional a los ojos del pueblo norteamericano. No se trata de cualquier economía, se trata de una economía productiva con un mercado basado en la competencia, los valores y la confianza que permita la creación de un nuevo pacto social.

Pero el venezolano se siente atrapado en esta lógica del régimen, afectado por la situación económica y la imposibilidad de ver soluciones reales. Y en estos casos la desconfianza frente al régimen crece y se desborda.

@alugodiaz