aebolivar630sep12

He venido difiriendo este artículo, escrito semanas atrás, pues no escapa a nuestro entendimiento que en momentos cuando el radicalismo más obtuso del gobierno arrecia en su torpísima política represiva contra la alternativa democrática podríamos aparecer, Dios nos libre, haciéndole el juego a los descerebrados del régimen si criticamos a una parte, aunque sea muy minúscula, de la oposición.

Nos animó ahora sí, publicar este análisis, la campañita rastrera e insignificante pero no por ello menos dañina contra la MUD que desató la infeliz declaración de la señora Roberta Jacobson incriminando, de manera genérica e irresponsable, a la oposición venezolana de un supuesto pedimento de abstención de sanciones contra funcionarios corruptos venezolanos, dizque para salvar el diálogo en Venezuela. El desmentido y corrección a sí misma de la funcionaria dejó con los crespos hechos a la malignidad obtusa y radical de algunos tarifados contra la MUD, pero deja el mal sabor y la sensación de “tontos útiles” a quienes debemos cargar, como fardo indeseable a nuestro lado, a unos esperpentos como los tinterillos de marras.

En las discusiones internas de AD, no creo que sea una infidencia decirlo, se ha planteado en muchas ocasiones la revisión de nuestra política de alianzas habida cuenta del maltrato, de algunos sectores, contra nuestros dirigentes locales, regionales o nacionales. Sin embargo, siempre ha prevalecido la sensatez porque es mayoritario el deseo de mantener la unidad de la alternativa democrática en Venezuela, a todo evento, por los siderales costos que significa mantener al chavismo en el poder. Aunque hemos constatado que toda esa política de agravios, de ciertos personajes de oposición, la suavizan al acercarse algún proceso electoral porque es cuando, obviamente, les es útil nuestro voto. En todo caso, esa política del “vaivén” era pasable porque se refería a temas que la experiencia política puede soportar y hasta tolerar estoicamente: “Tragándonos ruedas de carretas” (Henry Ramos dixit).

Ahora, el problema más agudo que está aconteciendo es que no se trata ya de ataques aislados, personales o discriminatorios contra nuestros dirigentes, se trata de algo mucho más trascendente y delicado: es el desarrollo de una política radical y antagónicamente opuesta a la que desarrolla la MUD en su conjunto y que, a pesar de que quienes la contrarían asisten a sus reuniones y aprueban sus decisiones, salen de allí a decir y hacer exactamente lo contrario, lo que es, evidentemente, inaceptable.

Eso le está haciendo un daño irreversible a la oposición a este régimen, al que hemos venido acorralando a punta de acumulación progresiva de fuerzas después de los desatinos cometidos en 2002 y que, cual Borbones cualquiera, los están volviendo a repetir, pues parece que algunos ni olvidan ni aprenden de los errores pasados. Lo antes dicho es preocupante, habida cuenta que nos estamos jugando el destino de millones de venezolanos y no nos está permitido retroceder, pero más vale resolver este tema ahora, que no estamos en proceso electoral alguno, para ver cuál de las dos políticas es la que prevalecerá.

Lo intolerable es que se contraríe y adverse una política y se pretenda, sin solución de continuidad, utilizar la fuerza de los votos de las organizaciones que se desacreditan a diario para salir electos a cargos de representación popular. Esa actitud es muy parecida a la del amante que vive mantenido por su mujer, pero le pega y la insulta a diario. Habría que tener sangre de horchata y ser demasiado pusilánime para seguir tolerando, si se mantiene, esa política típica del proxenetismo.

En AD hacemos votos para que esos compañeros – a quienes observamos en la práctica cotidiana de esa conducta anómala, pero a quienes consideramos, a pesar de todo, como activos de la oposición – rectifiquen. Aunque de insistir en sus dislates tendremos que reexaminar sus conductas y producir un debate que, aunque nos haga dar un paso atrás, permita luego dar dos hacia adelante. Este momento, cuando el gobierno ha obligado con sus desplantes y negación de las propuestas a que la MUD suspenda el diálogo, es una magnífica oportunidad para que el radicalismo reflexione y cese sus agresiones anti unitarias.

En definitiva, de ocurrir nuestro deseo unitario y producirse la rectificación de los descaminados no habrá ninguna necesidad de producir el deslinde pues estaríamos logrando la sinergia que ambiciona Rafael Poleo y todos esperamos, si no, dijeran los cuates… ¡ni modo!