aebolivar630sep12

En la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), como en toda gestión humana se han cometido errores, qué duda cabe, pero frente al gobierno en esta oportunidad del manido “diálogo” se ha comportado de manera impecable, pues sin caer en la trampa “caza-bobos” que le fue tendida, por algunos mal intencionados del régimen, no sólo no cayó en ella sino, lo más importante, puso al descubierto la intriga palaciega que quiso sabotearla. Intriga ésta sutilmente elaborada, aunque mal ejecutada, por grupos organizados que adversan al Presidente.  ¿Maduro tomó nota de ello?, no lo sabemos ni nos importa…allá él y los suyos, si se dejan defenestrar por quienes conspiran en las sombras.

La conspiración saboteadora interna, entonces, no parece que nos incumba a los opositores, pero a lo que me refiero en el título es a la maravillosa oportunidad que se le presentó al Presidente para dialogar civilizadamente con la alternativa democrática, permitiendo así bajar la crispación que lo tiene al borde del abismo y… ¡la despreció! Al perder esta oportunidad, a Maduro le puede ocurrir como a la bella Tarpeya, personaje principal de la famosa leyenda, quien traicionó a los suyos por ambición y terminó arrojada, desde lo alto de la famosa roca romana, por quienes creyó servir mansa e ingenuamente.

La comunidad internacional jugó un papel clave en la “torcida de brazo” que le significó a la MUD tener que sentarse a dialogar con un gobierno que acababa de dejar, con sus torpes ejecutorias, la triste y dolorosa tragedia de más de 40 jóvenes venezolanos muertos, centenares de estudiantes presos, dos Alcaldes destituidos y procesados, uno de los jefes políticos de la MUD también tras las rejas, como Leopoldo López; el despojo arbitrario de su Curul en la Asamblea Nacional a María Corina Machado y pare usted de contar agravios y desencuentros.

Sin embargo, a pesar de ello y gracias a la mencionada presión internacional (desde Unasur al Papa Francisco, pasando por la Comunidad europea y el Departamento de Estado) y el convencimiento, de la MUD, que el camino debe ser el diálogo y no la confrontación caníbal, fue al encuentro, se sentaron sus más connotados representantes en el mismísimo Palacio de Miraflores y hete aquí cómo, al conocer las peticiones elementales de la oposición, no sólo hicieron mutis frente a los justos planteamientos sino comenzaron una escalada de mentiras que hicieron volar por los aires las posibilidades de una salida, pacífica y democrática, a la espantosa crisis que sufrimos todos por culpa de ellos.

La cosa comenzó con la diatriba de Diosdado, el mismísimo día del encuentro, cuando quiso inútilmente sabotear la intervención de Henry Ramos en Miraflores y, obviamente, le salió el tiro por la culata con la “sentada” con que lo atajó el veterano parlamentario y mejor  polemista; luego Jorge Rodríguez, el inefable Alcalde de Caracas, salió con la boutade, según la cual la oposición no había planteado el tema de los presos políticos. Argumento absurdo, habida cuenta que todos  vimos y oímos la petición en cadena nacional. Ahora, lo último, lo que colocó la guinda en el pastel, fueron las torpísimas mentiras del mismísimo primer mandatario nacional, quien sin ruborizarse dijo que el diálogo no funcionó dizque porque la oposición acudió a la cita sólo a pedir cargos. Afortunadamente, en todas las conversaciones han estado presentes los Cancilleres de UNASUR y el Nuncio Apostólico, ellos pueden dar fe de la redomada mentira del Presidente.

En definitiva, a un gobierno como éste, cuya estabilidad pende de un hilo, que está colocado en la orillita misma de su “roca Tarpeya” ahora sólo le queda, si no rectifica… dar un paso al frente.

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@EcarriB