Martes 11

aebolivar630sep12
El coraje de decirle la verdad al pueblo

Antonio Ecarri Bolívar
Vicepresidente Nacional de Acción Democrática

“A mí me han aplaudido mucho, pero yo he demostrado que no busco el aplauso ni el favor del público. Yo le sé decir al pueblo sus verdades por amargas que sean; y si soy amigo del pueblo, es porque he demostrado a ese Juan Bimba de mi historia que también me sé agarrar con Juan Bimba cuando me ha faltado el respeto”. Andrés Eloy Blanco 26/6/41.

Hace algunos días redacté un tuit donde decía, palabras más o menos, lo siguiente: “¿A la intolerancia de este gobierno la vamos a combatir con la intolerancia de una minoría que le impone a la mayoría una condena inapelable de casa por cárcel?”. Un tuitero, sólo uno, me llamó cobarde y le respondí con una mala palabra, de la cual me arrepiento, no por mi legítima reacción al no dejarme faltar el respeto por nadie – como nos lo enseñara Andrés Eloy –  sino porque el español es muy rico para utilizarlo con esa tosquedad. También desde el oficialismo, por la misma vía, me critican mi solidaridad con la protesta.
Ahora bien, el tema de decirle la verdad al pueblo aunque no sea lo que quiere oír, es imprescindible en momentos de crisis y cuando quienes parecen dominar el debate son los más radicales desde el gobierno y la oposición. En efecto, no me he encontrado aún a una sola persona, incluyendo a quien me tildó de cobarde por estar contra las guarimbas, que las defienda con alguna seriedad, pero las alcahuetean. Todos están en contra del cierre abusivo y antidemocrático de calles y avenidas, pero casi nadie lo expresa de viva voz, no por valientes y sinceros precisamente, aunque no se nos escapa que la mayoría de los que asisten a esas guarimbas lo hacen de buena fe obstinados de este régimen. Tampoco desde el gobierno se da una sola concesión para auspiciar un diálogo sincero y ambas posiciones nos tienen “entrampados”. Ah, pero es que incluso, ni siquiera quienes han asistido a las convocatorias oficialistas a dialogar, ven alguna rectificación seria de parte del gobierno, lo que deslegitima y desprestigia el necesario diálogo pendiente.
Los gobernadores Capriles y Falcón, AD, PJ, UNT, Copei, MAS, AP y demás personalidades y partidos de la alternativa democrática están convencidos que no se producirá el cambio que anhelamos mientras no conquistemos a las mayorías populares, salgamos del ghetto auto impuesto de hacer política sólo en urbanizaciones de clases media y altas, porque la mayoría del pueblo vive en los barrios y sectores humildes; quienes, por cierto, han sido utilizados desde al alto gobierno, con el engaño de la inclusión, mientras sus dirigentes viven en la opulencia de las riquezas mal habidas por una “boliburguesía” parasitaria.

Esa política, que busca conquistar a los sectores populares, no es para oportunistas ni para desesperados en búsquedas de salidas inmediatistas y de atajo, que sólo traen, al fracasar, nuevas frustraciones en el campo opositor. Para salir de esta pesadilla hay que realizar trabajo lento pero seguro, gradual, sostenido, como lo hicieron los ucranianos y nos lo narra estupendamente el profesor de la Universidad alemana de Oldenburg, Fernando Mires: “las multitudes de jóvenes que  atestaron las calles de Kiev y otras ciudades de Ucrania en noviembre de 2013, no salieron a pedir de inmediato la cabeza del mandatario, tampoco exigieron su renuncia y en ningún caso su salida, como intentaron hacerlo algunas fracciones radicales de la oposición venezolana el 12-F. No son pocos los publicistas que interpretaron el precipitado llamado de Leopoldo López y Corina Machado (“la salida”) como un intento dirigido a arrebatar a Capriles el liderazgo ganado en el plano electoral. Quizás esa es la razón por la cual López y Machado quisieron imponer al movimiento, justo en su fase inicial, un carácter maximalista, error fatal que Leopoldo López paga de modo muy duro. Ese hecho contrasta con el realismo de las grandes demostraciones ucranianas, sobre todo las del 21 y 24 de Noviembre en Kiev, las que solo exigían que Yanukóvich no retirara su petición de ingreso a la EU lo que en buen ucraniano significaba, no aceptar la subordinación a Rusia. Fue solo después que Yanukóvich acató las ordenes anti-europeas de Putin a cambio de empréstitos y mayores provisiones de gas a Ucrania, cuando desde las multitudes comenzaron a escucharse las primeras consignas a favor de la salida del mandatario”.

Desde AD suscribimos este análisis del profesor Mires, porque no le hacemos concesiones a ninguno de los dos oportunismos: ni al radical, desfasado, incoherente e inmediatista de la derecha “borbónica”, ni al radicalismo represivo de un gobierno que pretende, solo policial y militarmente, ahogar la protesta.

Por todas estas razones queremos que usted también nos acompañe, estimado lector, así haya estado “enguarimbado”, porque sobran razones para protestar, pero es urgente redireccionar esa protesta hacia la lucha social, pues cuando los sectores populares nos acompañen, entonces sí, “la salida”, será inevitable. Esta es la razón que sustenta la necesidad del coraje que hay que tener para decirle la verdad a nuestro pueblo. La demagogia, como el crimen,…no paga.

aecarrib@gmail.com

@EcarriB