Palabras para el debate

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La Mesa de la Unidad Democrática con elevado sentido de su responsabilidad histórica y en su condición de fuerza mayoritaria de la oposición, a pesar  del alto costo político que ello representaba, decidió sentarse  en la Mesa de Diálogo convocada por el Presidente Maduro. Lo hizo, atendiendo el clamor de las mayorías nacionales  como consecuencia de la crisis provocada por la conducta criminal del régimen, frente a las protestas estudiantiles que iniciaron el pasado 12F.

Los reclamos que justificaron la movilización estudiantil, que fueron acompañados por todos los sectores políticos y sociales que se oponen a la instauración de la dictadura radical de extrema izquierda que promueve  el chavismo, quedaron claros desde el primer día. Sin embargo, la oposición, a pesar de coincidir en esos reclamos, experimentó una dolorosa escisión provocada por la aparición de grupos radicalizados que promueven la instauración de un régimen de extrema derecha por la vía de una ruptura del hilo constitucional, sin importarles las graves consecuencias anti históricas  que un hecho como este podría generar.

Frente a estos dos sectores extremistas, que quieren utilizar las rendijas que les deja la Constitución para, en nombre de ella, destruir el sistema democrático, la línea política de los sectores moderados que se congregan en la MUD, es,  radicalmente, pacífica, democrática, constitucional y electoral.  Eso significa que, al sentarse a dialogar, los representantes de la MUD no están haciendo  el papel de tontos útiles, lo que quedó demostrado el pasado miércoles cuando  decidieron congelar el diálogo por considerar que, en los términos planteados por el gobierno, éste es absolutamente inútil para el País.

Para el pueblo opositor,  la presencia de la MUD en el diálogo, solamente se justifica si el gobierno, en vez de hablar tantas pendejadas, pone cese a la represión,  toma en serio el tema de la Amnistía, facilita la autonomía de los Poderes Públicos y acepta nombrar una comisión independiente de la verdad, que aclare lo que haya que aclarar,   además de rectificar su política económica para abrirle cauce al progreso y a la calidad de vida y abordar con eficacia la seguridad personal de todos los venezolanos.