Durante mucho tiempo rondaba por mi mente la idea de dedicarle unas líneas a ese hombre brillante y universal de nuestro siglo XX, pero vaya si es difícil y más cuando se trata de aquel hombre que hace décadas se consagró como el padre de la democracia venezolana. Es por eso que la mejor manera de empezar es por describirlo de la misma forma que él lo hizo un 8 de marzo en una carta a un amigo personal con motivo de la muerte de su padre don Luis Betancourt, declarándose como un hombre de “Línea clara y recta honradez personal y publica”.

Al referirnos a ese gran hombre, Don Rómulo Betancourt Bello, hacemos referencia a la seriedad y la rectitud, valores que se manifestaron en toda su vida y en la lucha en pro de la construcción de un sistema democrático para Venezuela. Es así que bajo esos valores, esa visión y la premisa de acabar con el peculado, el nuevorriquismo y las viejas camarillas corruptas, asume la presidencia de la República un 13 de febrero de 1959, ese día marcaria en la historia de Venezuela un proceso de construcción de una democracia que si bien tuvo defectos se apegaba a las exigencias de un mundo  que exigía cambios y regímenes democráticos y sólidos.

Betancourt… hombre de clara y recta honradez nunca vaciló ante las vicisitudes: no lo hizo ante los grupos armados, guerrillas financiadas por dictadores latinoamericanos, intentos de golpe de estado e incluso intentos de  asesinato en su contra. Él mismo, en un mitin con motivo de su tercer año de gobierno dijo “Yo soy un presidente que ni renuncia ni lo renuncian” En ello destacamos su determinación marcada de un nacionalismo que le impulsó siempre por encima de cualquier cosa a la defensa de la seguridad del orden democrático naciente.

Su mayor orgullo es sin duda alguna Acción democrática, “el partido blanco”, “el partido del pueblo”, “el partido grande”. De la forma que sea para referirnos a este partido que heredamos de ese gran estadista y que hoy cual ave fénix renace de las cenizas y nos convierte en factor decisivo en estos duros tiempos de una democracia  hecha a la medida de un caudillo trasnochado traído del siglo XIX. En estos tiempos oscuros que escribimos sobre nuestro diario democrático recordamos al hombre que siempre actuó apegado a sus principios y profundos valores democráticos; Betancourt, el político, el periodista, el orador, el escritor, el venezolano a tiempo completo, que desde la inmensidad de ese glorioso firmamento adeco nos invita a actuar bajo la honradez política y al servicio de todos los venezolanos.

 

Karibay García-León

Secretario Juvenil de AD Parroquia Paraiso (Caracas)