Me permito una digresión. Durante el actual régimen, dizque marxista, dizque revolucionario… se ha pretendido construir, de-construyendo, una nueva historia nacional, a partir de la creación o re-creación de términos y/o categorías políticas y sociales que contravienen y contradicen la propia lógica del discurso académico bajo las tesis marxistas del discurso. Es así que, se habla en pleno siglo XXI de burgueses, oligarcas, etc… cuando la base de partida de estos conceptos o categorías son -fundamentalmente- histórico concretas, es decir, que se corresponden a unas condiciones específicas, únicas e irrepetibles, de una oportunidad de la humanidad en un contexto dado; esta forma de construir las definiciones por parte del pensamiento marxista es -desde el punto de vista metodológico- un aporte invaluable para entender -en justicia- los diversos acontecimientos de la historia local, regional o mundial. Este paréntesis, es indispensable hacerlo para indagar profundamente el verdadero objeto del actual régimen venezolano: el poder en sí mismo. Parece duro, dicho de esta forma, pero si recordamos las definiciones del marxismo en relación con la religión, como diría el propio Karl Marx como “el opio del pueblo”, por ejemplo. Si leemos a Zigmunt Bauman en sus “Tiempos Líquidos” descubrimos que el “acomodamiento” de las instituciones, la sociedad y las personas a una “modernidad líquida”, adecuada a cada circunstancia y lugar,  es la forma como  advertimos que hoy los comunistas venezolanos son católicos y creyentes, que Dios existe para ellos; y, como indicábamos al principio, articulan los conceptos sociales como herramientas para lanzar improperios y atacar no al adversario de lucha política sino a sus enemigos, con construcciones conceptuales contradictorias. De esta forma tienes oligarcas, libertadores, burgueses, comunistas-cristianos y candidatos oficialistas que siguen pensamientos de religiones no estructuradas como las del gurú Sathya Sai Baba, quien es seguido por el candidato-presidente Nicolás Maduro. ¿Saben las comunidades cristianas venezolanas que las creencias reales de Nicolás Maduro son de Sai Baba? La realidad es que el fin justifica los medios -como diría, Nicolás Maquiavelo.

Venezuela vive un momento histórico de los más crueles de su historia: el más alto índice de violencia, sólo superada con las guerras y revueltas del siglo XIX venezolano. Pero las páginas de la historia pueden cambiar; este domingo, Henrique Capriles cerró su campaña en Caracas, con decenas de miles de caraqueños quienes -libremente- concurrieron a la avenida Bolívar de la ciudad capital, asiento de los poderes nacionales. Sin autobuses, sin funcionarios de ministerios “arreados” por sus superiores, ante la multitud de la avenida Bolívar queda preguntarse: ¿qué será de los “boliburgueses” -para usar las categorías del régimen- quienes descaradamente colocaron toldos rojos-rojitos frente a cada ministerio y oficina pública con personal del Estado en ellos para divulgar música y propaganda del candidato-presidente? Viene una nueva conciencia ciudadana, una nueva República que surge liberada de la corrupción y el despilfarro público: ¡Boligarcas temblad, viva la libertad!

Rafael Martínez Nestares

Artículo publicado en www.eluniversal.com