La gente ha reconocido que este Capriles es distinto: no está reinventado, pero si está fortalecido, los cambios han sido para bien en esta campaña. A pocos días de los comicios, las distancias se reducen dramáticamente. Definitivamente, este Capriles es mejor candidato  que Maduro.

La campaña está signada por la urgencia, la urgencia del cambio, que siempre ha existido para la oposición democrática, y la urgencia como sobrevivencia para el sector oficialista. Como lo dijimos en el artículo anterior, ya no está el portaviones, el líder. Habiéndose acabado la epopeya y la presencia del fallecido, las circunstancias son otras. Les toca a las cabezas del chavismo moverse por sí solos. Henry Ramos lo ha señalado con precisión: Maduro está haciendo lo único que puede hacer: montar la campaña sobre los hombros del difunto.

Pero la evolución de la justa electoral y el desempeño de la oposición están llevando las cosas a otro nivel: llegó el punto en que la campaña del régimen está necesitando de un cambio, Maduro debe mostrarse ya como el líder sucesor que debe continuar con el proyecto, mencionar solo a Chávez no basta. El ungido debe mostrar un tenor distinto al de dolido por la muerte, debe mostrar temple, capacidad, decisión. Y he allí donde radica  el problema que atraviesa hoy el Psuv: hay fallas en el discurso,  se multiplican las incoherencias, se cometen errores que están creando una tremenda disonancia en el elector. La conclusión es evidente: Maduro no es Chávez, ni de lejos.

Capriles en cambio tiene una ventaja, el nivel de conocimiento producido por la campaña del 7-O. El candidato de la Unidad Democrática se ha mostrado distinto en su actitud, más curtido, como lo demuestra el hecho de haber pedido disculpas por los errores cometidos el año pasado, especialmente en lo que se refiere a su relación con los partidos políticos que conforman la plataforma opositora. El mensaje, la crítica, el ataque, un mejor discurso, representan signos que validan una imagen distinta ante el electorado y que generan un fuerte y doble contraste: uno, con el Capriles anterior, y otro,  frente al  candidato Maduro. Lo  dijo este fin de semana el diputado Gustavo Marcano, quien coordina el comando Simón Bolívar en Anzoátegui, en el contexto de las asambleas de los defensores del voto que se celebraron  en Barcelona y Cantaura. Marcano, del partido Primero Justicia, comentó que gracias a una reunión entre Capriles y el Secretario General de AD se produjo el significativo  cambio en el verbo y el tenor de la candidatura de la Unidad.

Capriles ha transmitido al mismo tiempo un mensaje ideológico y su expresión sobre lo cotidiano: la unidad necesaria frente la exclusión, las políticas del régimen y su efecto en los precios y la calidad de vida, el incumplimiento reiterado de las promesas, el malestar de la población,  los responsables de los problemas de gestión (los enchufados), la corrupción  y  la incapacidad  de Maduro desde que se encargó del gobierno.

Hay un cambio también en la oposición. Hay una energía distinta. Se ha recuperado la esperanza, la alegría, la ambición, pero de manera consciente, con los pies puestos sobre la tierra. Este ambiente es muy diferente  al sentimiento de euforia y triunfalismo que prevalecía para el 7-O, por eso  vino la gran depresión. En esta oportunidad, se reconocen las dificultades, el ventajismo, el amedrentamiento de los motorizados, el uso abusivo y sin control de los recursos públicos, pero se consideran al mismo tiempo como trabas a superar. Por primera vez en muchos años los artistas toman posición en forma masiva, eso tiene un efecto sobre el electorado. Los lemas de “soy venezolano”, “soy movilizador”,  han causado gran impacto con un claro matiz ideológico: todos tenemos los mismos derechos, reconociendo que hay una exclusión que hay que superar. Está presente el deseo de la reconciliación,  de la unidad de todos más allá de las posiciones políticas.

Otro tema que parece formar parte importante de la opinión pública, y con efectos decisivos  en la campaña,  es el de la verdad versus la mentira. El manejo manipulado  de la enfermedad presidencial  hizo estragos en la credibilidad de los encargados del gobierno. Por eso se sigue con minuciosidad cada cosa que dice y hace el candidato chavista, así como lo que hacen  las cabezas del movimiento chavista y las instituciones que actúan como si formaran parte del partido oficialista. La oposición toda asumió que éste era el momento de decir la verdad, y nada se ha ocultado. Por ello, hay un realismo  dramático y nadie está comiendo cuentos. Sobre los voceros del régimen ha caído el peso de la duda, de la sospecha, de someter a cuestionamiento  la calidad de las políticas del gobierno, los resultados de su gestión,  así como la marcha de la campaña.

Hay un claro aprendizaje del candidato, de la Unidad y del electorado. El cambio está operando  a favor de la causa de la oposición democrática: la lucha sigue. Nos queda ver cómo se comportará la maquinaria.

Angel Lugo

Secretario Político del CEN de AD