Compañero Henrique, recibe mi saludo, primero como amigo, que lo somos, y luego, con respeto y admiración por el trabajo que vienes realizando para lograr la reconstrucción de la democracia venezolana que hace años nos quitaron una cuerda de bandidos que sólo pretendieron el poder para enriquecerse.

Has vivido los abusos de este régimen. Me consta. No solo cuando estuviste preso injustamente. Cuando el chavismo se robó los hospitales del estado Miranda decidiste designarme consultor jurídico de Corposalud Miranda para defender judicialmente esa situación. Seguramente te acuerdas cuando en El Guapo me amenazaron con meterme preso y cuando en el ambulatorio de Baruta casi lo logran, con golpes, patadas y fusiles de la Guardia Nacional apuntando mi cabeza incluidos.

Cuando fuiste precandidato en las elecciones primarias no te apoyé. Y te dije personalmente mis razones. Fundamentalmente, no me gustaba tu discurso y la pasividad de tu verbo. Publicamente lo dije en varios de mis artículos.

Pero hoy, Henrique, eres otro. Desde qué anunciaste al país que te lanzabas de nuevo, un algo extraño operó en ti. Un algo positivo. Porque, Henrique, la gente quiere sentir que los defienden, que no se es indiferente ante los abusos de estos sinvergüenzas encabezados por Maduro y eso has empezado a hacer. A hablar sin tapujos, sin pelos en la lengua. Que lástima que no hablaste así en la pasada campaña presidencial, pero eso ya es clavo pasado.

En todo caso, tu discurso aguerrido ha logrado algo que no pensé que se podría luego de la muerte de Chávez y la cercanía de las elecciones: has logrado dar esperanza al pueblo. No se sí vas a ganar o no. No puedo en verdad saberlo. Pero en todo caso, el logro de dar músculo a la oposición, un músculo que se perdió el 16 de diciembre pasado, es de por sí una victoria absoluta, que Maduro y sus enchufados no podrán tapar.

Si ganas, tu trabajo va a ser titánico. Y es que no es poca cosa reconstruir un país que esta gente deja por el suelo. Para eso, Henrique, debes seguir la línea que te has trazado en esta nueva elección: la apertura a todos los factores democráticos. En la anterior campaña, el comando Venezuela fue profundamente sectario. No hubo posibilidad de ayudar. Menos aún si, como yo, se era militante de Acción Democrática. En esta oportunidad, hemos podido trabajar en conjunto, sin exclusiones, como verdaderos compañeros. La campaña se ha manejado de una manera muy abierta, incluyente. Y eso ha generado un mejor trabajo.

De llegar a ganar, Henrique, tu gobierno debe ser similar. No hablo de repartir cuotas de poder entre los partidos, sino de dar cabida a todos los que quieran ayudar sin distinción de colores. La unidad debe ser la primera política pública de tu gobierno. Amarillos, verdes, anaranjados, blancos, azules, independientes… hasta rojos. La clave está, creo, en construir este país entre todos, como hace años lo dijo Rómulo Betancourt.

Has dado muestras de entender y creer en eso que te digo: cuando dices que hay que mantener y mejorar las misiones, por ejemplo, lo que yo entiendo es que no todo lo que hizo el chavismo es malo, y esas (¿pocas?) cosas hay que rescatarlas y mejorarlas. Yo agregaría a esa lista de cosas por mejorar, al sistema comunal, para lograr plataformas comunitarias sectorizadas: escuelas, polideportivos, centros de encuentro comunitario.

Giovanni Sartori, uno de los estudiosos de la ciencia política más importantes de nuestro tiempo, señala que la democracia de los modernos es un mundo multicolor. Y tu, Henrique, eres un hombre de la democracia moderna. El pluralismo debe ser tu signo inequívoco como factor de gobierno porque, como dice Sartori, presupone e implica tolerancia y, por tanto, se consolida negando el dogmatismo, el fideísmo (y yo diría que el fidelísimo también) y el fanatismo.

Alcanzo solo a decirte que vas bien. Que este nuevo Henrique ha logrado emocionarme. Ganes o pierdas, tienes mi más absoluto respeto.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD