Ciudadana ministra de Comunicaciones:

Muy probablemente usted no lea esta carta. Y seguramente no le dará importancia, ya que, tal como lo señalaré más adelante, pareciera que la lista de prioridades que desde su despacho maneja, se encuentra alejada de las prioridades de los venezolanos.

Le escuché decir, alarmada, como si fuese una situación de importancia de Estado, casi como si fuese una guerra, que al señor Nicolás Maduro le habrían restado una cantidad de seguidores en la red social twitter. Debo confesarle que creía haber oído desfachateces de funcionarios de este gobierno, pero su posición sobre unos supuestos seguidores que ya no están en una red social fue francamente abrumadora, por lo menos para mi.

Anunció usted que combatiría la guerra mediática que el imperio, a través de la empresa dueña de la red social Twitter, le hace al gobierno venezolano, por haberle quitado seguidores a Nicolás Maduro. Quisiera yo, como venezolano, que usted anunciará una guerra contra la ineficiencia que es signo del gobierno que usted representa.

Venezuela, ciudadana ministra, se le está muriendo en las manos al señor Maduro. ¿Por qué no se preocupa usted de la misma manera por los más de cincuenta asesinados semanales a manos de la delincuencia? ¿Podría alarmarse de la misma manera por ese inmenso número de venezolanos que se mueren de mengua en los hospitales por falta de insumos? ¿De verdad no le preocupa más el altísimo índice inflacionario que ha convertido al nuestra moneda en billetes de monopolio? ¿No le llama la atención el número de asaltos? ¿O los apagones diarios en los pueblos de Venezuela? ¿No le afecta las larguísimas colas para entrar a un automercado para encontrarse que igual no hay leche o harina? ¿O los postes de luz sin bombillos? ¿O la Guardia Nacional cuidando supermercados en vez de las fronteras? Se nos cae el país a pedazos, y usted, irresponsablemente, pierde el tiempo anunciando que está muy preocupada por los seguidores de Twitter.

Las Políticas Públicas, ciudadana ministra, son las acciones del gobierno, esto es, la  acción emitida por éste, que busca cómo dar respuestas a las diversas demandas de la sociedad y se pueden entender como uso estratégico de recursos para aliviar los problemas nacionales. Es eso lo que le corresponde a un gobierno nacional, cualquiera que este sea: aliviar los problemas nacionales.

Con la mano en el corazón, dígame si el número de seguidores de Twitter es, realmente, un hecho que alivie los problemas nacionales. No, ciudadana ministra. Eso no es algo que en verdad afecte la vida de los venezolanos. Es una verdadera vanalidad.

Usted debería tener esa misma preocupación ante la alarmante detención de tres periodistas del Diario 2001 el viernes pasado por el sólo hecho de hacer su trabajo. Eso es el trabajo de una ministra de comunicaciónes: no solamente generar la política comunicacional y discursiva del gobierno, sino, también, velar porque la libertad de prensa, consagrada en la Constitución, se cumpla efectivamente. Habla usted de una “censura” contra Nicolás Maduro. ¿Cómo puede hablar de censura contra alguien que tiene más de la mitad de los medios de comunicación en la mano, que usa dos canales de televisión nacional a su más absoluto placer, que cierra medios y presiona a otros solo para que su voz sea la única escuchada? Censura es lo que le hicieron a esos periodistas del 2001.

Podría preocuparse un poco menos por perder seguidores en Twitter y un poco más por perder el Esequibo. En vez de estar pensando en redes sociales piense usted, y recomiende al gobierno, en la red de seguridad que desde hace años dejó de funcionar y nos tiene a todos los venezolanos, ustedes incluidos por cierto, a merced de la delincuencia común y organizada.

Una de las pocas cosas que de las redes sociales conozco, es que las personas siguen una cuenta cuando consideran que el dueño de la misma tiene credibilidad y algo que decir. Yo la invito a que piense si es que el señor Maduro no cuenta con ninguna de esas características y, por eso, dejaron de seguirlo.

Manuel Rojas Pérez / www.manuelrojasperez.com