Los idus de marzo ya llegaron. Desde aquella protesta en la que cayó Bassil Da costa, la crispación política parece haber llegado al punto de no retorno. El régimen pretende hacerle ver a la gente -a aquellos que todavía creen en revolución- que la gravísima crisis económica es producto de “la salida” y de las protestas estudiantiles que, por cierto, son dos cuestiones absolutamente diferentes en sus métodos y objetivos. En mi artículo del mes de diciembre -a propósito del asunto de tiendas “Daka”- señalé a los saqueos inducidos desde la alta esfera del poder como “El pote de humo de Nicolás Maduro”. Al final de aquellas líneas, expresé que si el gobierno quería solapar en 2014 los resultados funestos de política económica, tendría que incendiar El Ávila para poder distraer la atención de las correcciones agresivas a las que serán sometidos los precios y otras variables durante el año.

No están incendiando El Ávila, pero ya provocaron por acción u omisión más de una treintena de muertos por la desmedida represión en las protestas. Pasan por debajo de la mesa la maxi devaluación del SICAD-II, la implementación de una tarjeta de racionamiento cubana versión electrónica, y un informe del BCV en el cual consta que el núcleo inflacionario -que no es lo mismo que la inflación general-, se elevó a un inadmisible y vergonzoso 3,9 % en el mes de febrero, ocultando descaradamente el indicador de escasez. Es solamente la puerta de entrada al infierno y ya huele a azufre, en los próximos meses viene la peor parte. Si a Nicolás no lo agarra el chingo lo va a agarrar el sin nariz,  pero de esta no lo salva nadie.

Mientras tanto, los generales de cartón de la Fuerza Armada enseñan como contundente victoria la toma de una plaza al este de Caracas, pero los residentes de la zona la vuelven a ocupar; integrantes de bandas armadas chavistoides disparan a diestra y siniestra en manifestaciones, pero la gente sale a la calle con más fuerza; guardias lanzan bombas a los edificios y la gente sigue tocando cacerola; y para mayor frustración, convocan a marchas el mismo día que la oposición, pero nadie les va: Los partidarios del oficialismo se encuentran desmoralizados. Si alguien está usando el método del caos con el objeto de ocultar la verdadera situación económica del país creyendo que luego todo se va a tranquilizar, erró en la teoría y se le transformó en la espada de Damocles que podría acabar  de hundir al inestable “primer gobierno chavista de la historia”, que por lo visto, pareciera ser el último.

La paz que proclama Maduro es como ese amor infinito que el hombre le confiesa a su mujer, para más tarde caerle a golpes delante de los hijos, acostarse a dormir como un bebé y volver al día siguiente como el perro arrepentido con el rabo entre las piernas. A Adriana Urquiola, de 28 años y 3 meses de gestación, le cegaron la vida cuando vecinos de Los Teques se encontraban en una protesta. No somos extremistas, pero tampoco seremos convidados de piedra a un diálogo de sordos mientras las calles de Venezuela se inundan de sangre, angustia y dolor. Cualquier muerte es injustificable, los civiles están desarmados y son otros quienes tienen el monopolio de las balas.

Los idus de marzo no han terminado para Nicolás y le traen muy mala suerte, contrario a la tradición romana. Mientras él bailaba con su mujer en cadena nacional, venezolanos eran asesinados en protestas. La solución no es un golpe y mucho menos un magnicidio, porque no creemos en locuras que nos llevarían a una calle ciega, pero el punto de inflexión desde la óptica política, económica y social está en pleno apogeo, poniendo en serios aprietos la base dura de respaldo de esta anacrónica y repugnante revolución.

 

 

DannyL18JZo