Tanto en ideología como en religión uno tiene que ser y que parecer, más lo primero que lo segundo. En esa materia, saltar entre antinomias hacen que el saltimbanqui sea solo eso y sobre todo que nadie le crea. Es el análisis que hace el Secretario General de AD.

Uno de los términos más trajinados y controvertidos de las ciencias sociales es la ideología, acuñado por Destutt de Tracy en 1796. Se define comúnmente como un sistema o conjunto vertebrado de ideas sobre las realidades históricas, sociales, políticas, económicas, culturales, morales e incluso religiosas cuyo análisis e interpretación conllevan a determinadas soluciones (programa) obedientes a esa ideología. Así, se habla de ideologías conservadoras o de derecha (cuando propenden a la conservación de un estatus determinado), de izquierda (cuando plantean el cambio o modificación de dicho estatus) y de centro (cuando combinan visiones o propuestas de derecha y de izquierda). Una subdivisión de las ideologías también las presenta como revolucionarias (cuando proponen el cambio de manera abrupta, sea pacifica o violentamente) y reformistas (cuando lo proponen de manera gradual aprovechando las ventajas de todo orden que pueda presentar el estatus que se pretende cambiar). Otra clasificación las presenta como de una clase determinada que excluye hegemónicamente a todas las demás (el proletariado en el marxismo-leninismo) o de varias clases sociales (el policlasismo o interclasismo que propone la socialdemocracia) que coexisten y cooperan entre sí. También hay ideologías que no se presentan como de clases sino de etnias (por ejemplo indigenistas), o de sectores económico-productivos (agrarismo, industrialismo, desarrollismo), y hasta de religiones (islamistas, judaísmo) o derivadas de su doctrina social (socialcristianismo). Muchas ideologías se forman como un híbrido o combinación que toma diversos aspectos de ideologías precedentes.

En cierto modo, las ideologías son como las religiones, porque tienen sus cánones, preceptos y liturgias y dentro de ellas pueden presentarse subdivisiones o tendencias heterodoxas divergentes de los principios originales del tronco común, pero conservando la afiliación original. Para ejemplificar, podemos decir que el marxismo de Marx y Engels fue diversamente interpretado para dar origen a corrientes como el marxismo-leninismo, el maoismo y luego el de la Escueta de Frankfurt y el marcusianismo, sin obviar que mucho antes revisionismos inteligentes como el de Bernstein y Kautsky en nombre de! verdadero marxismo demolieron el original. Se trataba de marxismos diferentes aunque todos decían ser marxistas. Así también, el cristianismo católico, apostólico y romano no es el único aunque sea inmensamente mayoritario, porque también se dicen cristianos los reformistas y protestantes, luteranos, anglicanos, calvinistas, metodistas, anabaptistas, evangélicos, pentecostales y pare de contar.

Demás está decir que las ideologías y las religiones se profesan, no se heredan como si se tratara de un acervo económico. Los ancestros pueden haber profesado determinada ideología o religión y eso no significa que los descendientes sean o profesen lo mismo ni que puedan invocar los genes como prueba de adscripción religiosa o ideológica. En ideología como en religión no basta decir que se es sino que se debe pensar y actuar como tal. En ideología como en religión hay conductas y trayectorias. Uno no puede desayunar como neoliberal, almorzar como socialdemócrata y cenar como marxista, así como no puede amanecer judío, sestear católico y pernoctar islámico. Alguien puede pasar de ser marxista a socialdemócrata o a la inversa, porque se trata de gradaciones en una misma tendencia. Pero no se comprende que alguien sea marxista-leninista y de repente se convierta en neo-liberal o al revés. Usted puede pasar de católico a evangélico o a la inversa y no resulta estrafalario, pero de católico a islámico o viceversa, o peor, de ateo a deísta es como imposible de digerir. Vamos, que puede hacerse de todo, pero nadie te creería, porque en ideología como en religión uno tiene que ser y que parecer, más lo primero que lo segundo. Y en materia de religión e ideología saltar entre antinomias hacen que el saltimbanqui sea solo eso y sobre todo que nadie le crea. Ni en religión ni en ideología pueden emitirse cheques sin fondo.

Cierto que ni las religiones ni las ideologías tienen propietarios, pero tienen profesantes, sea por convicción o por conveniencia. Pero ni las religiones ni las ideologías son lo que los romanos llamaban res nullius, esas cosas que como no son de nadie en particular cualquiera que se antoje puede apropiarse de ellas aunque no le gusten.

Cuando la URSS y el comunismo soviético se desplomaron, Francis Fukuyama afirmó que había advenido el fin de la historia y de las ideologías pero rectificó prontamente su equivocación. Religiones e ideologías han sido herramientas multiuso y de ellas se ha dicho de todo. Ortega y Gasset calificó a la ideología de derecha e izquierda como casos de «hemiplejía moral». Сlaude Lévi-Strauss dijo que nada se parece más al pensamiento mítico que la ideología.

@hramosallup