La voluntad de una mujer luchadora y comprometida con su Municipio la llevó a tomar la decisión de hacer una huelga de hambre para reclamar lo que por derecho le pertenece a la comunidad de Freites.

Una huelga de hambre es la abstinencia de alimentos que se impone a sí misma una persona en forma voluntaria, mostrando de este modo su decisión de morir si no consigue lo que pretende. Esta actitud suele venir determinada por el deseo de poner en evidencia una situación de injusticia.

La Alcaldesa de Cantaura, Evelyn Urdaneta de Barreto, se vio obligada a hacer una huelga de hambre en la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Caracas, reclamando junto a un grupo de trabajadores y estudiantes de la Universidad de Oriente la transferencia a su jurisdicción de lo recaudado por parte de Petróleos de Venezuela (PDVSA)por concepto de impuestos municipales. La gente pudiera pensar que se trata de un apoyo, de un aporte, pero no, se trata de un impuesto petrolero que la estatal retiene en nombre de la Alcaldía de Freites, y que por lo tanto pertenece a los freiteanos.

Si nos referimos a la salud en Anzoátegui, los hospitales están en el último estado de abandono y, de paso, la red ambulatoria del Municipio Freites ha bajado la santamaría, al igual que la maternidad indígena donde son atendidos los Kariñas, quienes no podrán recibir más esta atención si no llegan los recursos retenidos por parte la estatal petrolera.

En cuanto a la educación, PDVSA está violando el artículo 22 de la Ley Orgánica de Educación, la cual establece que las empresas públicas y privadas están obligadas a cooperar y a facilitar el proceso educativo, compromiso asumido por la petrolera, cuando la comunidad hizo un cierre de vía en los lados de La Concordia. La falta de transporte afecta a la población estudiantil de unas diez comunidades rurales del municipio freitiano, entre ellas, La Leona, Guaraganso, Cristobero y Dación.

Son más de 100 millones de bolívares que están secuestrados, con lo que se están comprometiendo derechos humanos como el derecho a la salud y a la educación, al tener el municipio que paralizar varios de sus programas sociales en virtud de que no se pueden disponer de estos recursos.

Es una contradicción que el Estado venezolano se incorpore al Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas mientras los pueblos del sur de Anzoátegui viven en condiciones deplorables. Es así como la voluntad de una mujer luchadora y comprometida con su Municipio la llevó a tomar la decisión de hacer una huelga de hambre para reclamar lo que por derecho le pertenece a la comunidad de Freites.

Entre colchonetas en el piso, sin aseo de ningún tipo, sin comida, bajo una estructura de toldos improvisados y carteles alusivos a la falta de pago, alimentados únicamente de agua y sueros, encontramos en la sede del PNUD a una mujer digna acompañada  de quienes como ella están comprometidos con su municipio. Se trata de servidores públicos, trabajadores, estudiantes universitarios cuyo compromiso con su gente está por encima de sus propias vidas.

Esta desesperada manifestación de protesta ha debido ser ejemplo para otros alcaldes, no solo del área metropolitana sino del interior del país, a quienes el gobierno les adeuda recursos para cumplir con compromisos propios de su municipio; sin embargo, únicamente Evelyn Urdaneta tuvo la voluntad, la valentía y el coraje de adoptar la posición más difícil pero más digna a fin de lograr su propósito.

Diana D’Agostino

Presidenta de Fundhainfa

Artículo publicado en el Semanario Sexto Poder 24-11-12