Cuando hablamos de desarrollo debemos obligatoriamente tener referentes históricos, el desarrollo implica un cambio de estatus entre dos momentos históricos distintos, por lo tanto es imposible desligar un término del otro. Siendo así, si queremos revisar el desarrollo en nuestro país, no nos queda más remedio que hacer algunas reflexiones históricas.

Otro referencial para evaluar el desarrollo de un país es su infraestructura y la adecuación de ésta a los cánones establecidos en función a la calidad de vida de sus habitantes.

Valga este preámbulo para hacer algunas reflexiones sobre el desarrollo de Venezuela en los últimos cincuenta y cinco años. Si bien es cierto que cincuenta y cinco años en la historia de un país no son nada, no es menos cierto que en este lapso ha habido cambios por demás significativos en cuanto a la concepción del desarrollo, tanto global como local. En primer término en 1958 se produce en Venezuela un cambio de rumbo político por demás revolucionario tomando en cuenta la tendencia dictatorial imperante en Latinoamérica. Sin embargo no paran ahí los vientos de cambio, se define un modelo de desarrollo en el cual se privilegia, entre otras cosas, la masificación de la educación, la salud y los servicios públicos. Por supuesto para llevar a cabo esa meta era necesario construir una infraestructura que sirviera como base a las actividades propias de tal misión y fue así como se acometió la creación de planteles educativos que aún son modelos a seguir, se ruralizó la educación en sentido positivo, esto es, se construyeron planteles educativos en zonas rurales en las cuales sus habitantes jamás pensaron tener acceso ni siquiera a una educación básica. Pero no sólo fue la educación básica, la masificación de la educación fue a todos los niveles, a tal punto  que los venezolanos llegamos a tener la oportunidad de prepararnos hasta en las mejores universidades del mundo gracias al programa de becas “GRAN MARISCAL DE AYACUCHO”.

La inmensa mayoría de la infraestructura educativa existente en el país fue construida en estos últimos cincuenta y cinco años.

Así como en la educación también sucedió en la salud y en los servicios públicos y como consecuencia de un modelo de desarrollo planificado con criterio de sostenibilidad vinieron la construcción de vías de comunicación, viviendas, polos de desarrollo industriales, creación de fuentes de energía y toda la infraestructura necesaria para dar a los venezolanos un nivel y calidad de vida de primera categoría de acuerdo a los cánones establecidos por los organismos multilaterales que se encargan de evaluar estos parámetros.

Cabe entonces preguntarse por qué no sentimos que estamos viviendo tan bien como deberíamos. Para dar respuesta a esto hay que recurrir nuevamente a la historia, pero más reciente, tenemos que retrotraernos a los últimos catorce años de nuestra vida, de nuestros recuerdos, esta historia que no nos la tienen que contar, que la estamos viviendo y protagonizando, aunque la mayoría de los venezolanos tenemos un rol secundario en el reparto de esta película de terror.

Hace catorce años se produce un quiebre en el modelo político venezolano, la mayoría de la población impaciente y cansada de los errores propios del sistema democrático que veníamos viviendo, propios además de un proceso histórico relativamente nuevo, apostaron por una opción que ofrecía correcciones, enmiendas, cambios de rumbos positivos, esa apuesta la perdieron los que la hicieron, pero peor aún la estamos pagando hasta los que no apostamos en esa ruleta rusa.

Basta comparar los logros en función del desarrollo de nuestro país en los últimos catorce años con los casi cuarenta y un años anteriores para tener una idea del descalabro al cual nos están llevando. En materia de infraestructura, para poner sólo un parámetro, la que tenemos es en un ochenta y cinco por ciento, siendo benevolentes, la misma que encontró el actual régimen.

La fecha en la cual escribo estas líneas se hace propicia para rememorar los aciertos y por qué no, también los errores que cometió en este proceso de desarrollo el partido que mayor protagonismo positivo ha tenido en estos cincuenta y cinco años de historia, todos sabemos que se trata de ACCIÓN DEMOCRÁTICA, que este 13 de septiembre estará celebrando y conmemorando sus 72 años de fundado. Hoy más que nunca se hace presente aquel slogan “CON LOS ADECOS SE VIVE MEJOR”.

Félix Ojeda Oropeza

Jefe de la Fracción Nacional de Ingenieros de AD