“En la Fundación se atiende por igual al hijo de un adeco y al hijo de uno que milite en el partido de gobierno”

Diana D’Agostino, Presidenta de Fundhainfa y Fundación Dayco

Aunque para muchos es considerado como uno de los municipios más elitistas de la Gran Caracas, El Hatillo, al igual que otros, cuenta con sectores desfavorecidos y desatendidos que ante la ausencia eficiente de programas sociales, se han visto beneficiados por la Fundación Hatillana de Atención a la Infancia y a la Familia.

Es conocida como la “esposa del secretario general de Acción Democrática”, Henry Ramos Allup, pero lo que muchos no saben es que su rol no es solo alrededor de un partido político. Diana D’Agostino, junto a un “excelente” equipo de trabajo, como ella lo define, es además quien está al frente de Fundhainfa, ente encargado de desarrollar la gestión social de la Alcaldía El Hatillo.

Mediante la ejecución de programas y proyectos destinados a mejorar sustancialmente la calidad de vida de niños y adolescentes de las familias hatillanas, D’Agostino señala que se ha ayudado en gran medida a las comunidades desatendidas del sector, trabajando, incluso, con un escaso recurso. De hecho, considera que la gestión de la actual alcaldesa, Mirian Do Nascimieto, debería hacer mayor énfasis en la atención de este sector. “Si yo tuviese que ir hasta Miraflores a pedir recursos para los niños, yo lo hago, sin autoexclusión”, apunta.

Fiel creyente de que los programas sociales deben ser realizados con constancia, refiere detalles sobre cómo ha sido el trabajo al frente de esta fundación, desmontando además cualquier señalamiento de sus intereses partidistas en tal instancia.

Sabemos que se dedi­ca a la labor social en el municipio El Hatillo. ¿Cuánto tiempo lleva en esto?

La Fundación Hatillana de Atención al Infante y la Familia es el ente que lidera los programas sociales en el municipio. El Hatillo. Aquí nosotros nos dedicamos a darle respuesta eficiente a toda aquella problemática que presentan los sectores más vulnerables del municipio, aquellos que están en la zona rural, tanto a niños como a sus padres.
Nosotros, a través de distintos programas sociales, hemos venido desarrollando la fundación pues hemos visto que ha mermado el deterioro en la calidad de vida de ellos porque estamos atacando el problema con educación para los niños. Somos creyentes de que la educación derrota la pobreza. Por ello queremos que los niños rompan las cadenas de la miseria para que salgan de la pobreza y tengan una vida digna.

¿Puede mencionar alguno de estos programas?

Tenemos   programas como el Sistema de Orquesta con el que Fundhainfa tiene una alianza muy grande, que ha hecho que estos niños no sólo sean sensibles, solidaros, educados y con valores, sino también niños alejados de enfermedades sociales como la drogodependencia, el alcoholismo, la violencia. Cuando llegué a esta fundación, este sistema sólo tenía 30 niños. Hoy tenemos casi 500 niños estudiando música, entonces son 500 venezolanos alejados de estos problemas sociales.
Tenemos también una ruta escolar, que es un sistema de transporte, pionero en el municipio, que da respuesta a todos los niños que viven en la zona rural del municipio y que no tienen a disposición un carro, entonces esta ruta social le da un servicio diario y gratuito. Ha­cemos hasta 3 mil 400 traslados diarios, no mensuales, con unas ocho unidades de transporte. Sin embargo, hoy en día, de estas unidades, una sola -antes eran tres- está subiendo para la ruta rural porque sólo tenemos cinco activas de las ocho, pues no tenemos fondos en la fundación para comprar algunos repuestos.

¿Qué ha significado para Diana D’Agostino dedicar su vida a esto?

Ha significado tener contacto con las personas de las comunidades rurales de El Hatillo. El trabajo mío en El Hatillo se remonta al año 1995, cuando empecé a hacer un trabajo con una líder vecinal que se llamaba Petra Rojas. Con ella inicié unos operativos de salud. Posteriormente me llama la alcaldesa para poder presidir la fundación.

Ha sido un trabajo maravilloso, pero sobre todo me ha permitido conocer la verdadera problemática social que hay en las comunidades rurales hatillanas. Allí hay una realidad muy difícil. Todo el mundo dice, “bueno, El Hatillo es un municipio donde hay mucha clase alta y clase media”, eso es correcto, pero también hay una zona rural que está completamente abandonada, donde no se les da respuesta a los vecinos, donde hay una zona rural con muy pocos votos, cuya mayoría, hasta ahora, se ha inclinado hacía el oficialismo. Entonces, por supuesto, ha sido una zona que no ha tenido el cariño de la oposición. Para mí, el punto de la zona rural ha sido álgido y le he puesto todo mi cariño porque son gente con necesidades especiales y muy específicas.

¿Cómo es la relación con la alcaldía para la obtención de recursos?

El municipio El Hatillo nos baja un presupuesto anual. Por supuesto, contempla la nómina más los gastos de funcionamiento. Este año han bajado los gastos de funcionamiento muy mermados. No se habían bajado gastos de funcionamiento hasta el mes de abril. Entonces no hubo ningún gasto de funcionamiento hasta que se tuvo que paralizar la ruta escolar de la fundación y es cuando ellos bajan tres meses más de funcionamiento. Somos un instituto autónomo, nuestros recursos los bajan a través de este presupuesto, y lo que se requiera se pasa por un oficio.

También recibimos donaciones para la fundación pero no en dinero, porque no lo tenemos permitido, sino en especies. Por ejemplo nos pueden donar unos cauchos para la ruta escolar, más no nos pueden dar dinero para eso porque no tengo una partida donde poner esos recursos.

Ante las dificultades en cuanto a asignación de presupuesto y otros problemas, ¿Qué la motiva a seguir ejerciendo este trabajo por la comunidad?

Nos motiva el compromiso que tenemos con los niños del municipio El Hatillo y las familias más vulnerables, porque prácticamente no son atendidas por nadie más. Y lo otro es que tengo un equipo con el que cuento y que es maravilloso. La fundación no soy yo, se trata de un equipo de personas que hemos dado la cara por la comunidad. Nos motiva, además el compromiso y la responsabilidad que tenemos, porque eso forma parte de nuestra responsabilidad en el municipio. Soy una profunda enamorada de El Hatillo, siempre lo he dicho.

¿Qué programas adelanta con la fundación?

Ahora, al salir de aquí, tengo una reunión con la Federación Médica y con Amisucre, que es una fundación, para realizar un mega operativo de salud justamente en el punto álgido donde se cayó la carretera San Andrés-Turgua, pues allá no está llegando ningún tipo de ayuda. Hay ciertas ayudas del gobierno de Miranda y me imagino que llegará algo de alcaldía de El Ha­tillo y algo del oficialismo, pero todo eso no suma lo importante que tiene que ser el trabajo con la gente de las comunidades.
Cuando llegas a la localidad, preguntas qué es lo que más necesitan, y reclaman atención en materia de salud y educación. Por ejemplo, los niños de allí sufren de la piel porque toman agua contaminada. En el tema de la educación, allí hay una realidad que ni siquiera ha sido investigada. En el municipio El Hatillo hay niños excluidos del sistema escolar, que no saben leer ni escribir. Ahí nosotros hemos venido haciendo un trabajo desde hace un año y alfabetizamos 30 niños hatillanos en Tusmare. Teníamos que bajar todos los días por la quebrada de Tusmare, llegábamos hasta la casa comunal y ahí se al­fabetizaban esos niños. Luego los bajamos al Centro de Atención Fundhainfa para darles una atención integral, con psicólogos, psicopedagogos y terapistas de lenguaje para que luego sean incluidos en el sistema escolar de este año.

Usted está casada con Henry Ramos Allup, Secretario General de Acción Democrática. ¿Esta relación le ha impedido el acercamiento con algunas personas de la comunidad que no coincidan con tal partido?

Al contrario, en la zona rural hay muchas personas que son con tendencia hacia el oficialismo y sin embargo a mí me han abierto las puertas y los brazos. Ellos (la comunidad) me han recibido con la mayor humildad y cariño. Yo cada vez que voy a la zona rural salgo muy reconfortada. Veo no solo las muestras de cariño y de agradecimiento de la gente, sino siempre la misma respuesta: “Gracias por venir, porque nadie nos estaba atendiendo”.

¿Cómo se diferencia un proyecto social permanente de una campaña política?

Jamás y nunca he ido a la zona rural con alguna identidad política. Para mí el trabajo social incluye a todos, yo no voy con ninguna franela de algún color político ni obligo a nadie a ir con franelas de algún color político. El trabajo de nosotros es netamente incluyente. Para mí es igual el hijo de un adeco como el hijo de un señor que está militando en el oficialismo o en Primero Justicia. Para nosotros todos son exactamente iguales porque les programas sociales no tienen color político ni deben tenerlo.

Si conoce tanto la problemática de la comunidad, ¿se podría pensar en que pueda ser candidata a la alcaldía del municipio?

Bueno, yo no he dicho que no, pero tampoco he dicho que sí. Efectivamente, a mí la gente me pregunta si yo estoy en campaña. Yo respondo, si estar en campaña es trabajar todos los días en el municipio, pues estoy en campaña, no desde ahorita, sino desde hace cuatro años. Es una campaña trabajando por mis vecinos. En el municipio El Hatillo tenemos una problemática a nivel de movilidad, accesibilidad, seguridad, y aún cuando no son los temas que manejo diariamente, los conozco, y aunque no duermo en el municipio El Hatillo, vivo allí.

Todos los días estoy allí de las seis y media de la mañana hasta las ocho y nueve de la noche. Que no duerma es otra cosa pero vivo en el municipio por que se trata de mi trabajo.

Ha sido mí día a día durante más de cinco años y aquí estoy. Yo no me he negado en ningún momento en asumir ninguna posición política pero, como adeca, soy muy obediente de la línea partidista y sobre todo estoy casada con el secretario general de Acción Democrática y para nosotros no es fácil tomar una decisión, no en el caso mío, en el caso de Henry, por lo que eso ya es una decisión del partido. Mi trabajo es netamente social. Lo que sea, el tiempo lo dirá y me imagino que el partido también.

Sobre la implementación de las comunas y la aceleración por encima de los municipios, ¿cómo queda este tipo de organización con el nuevo modelo?

Quedarían absolutamente mermadas. Prácticamente, las alcaldías quedarían como unos ja­rrones chinos, si es que no las eliminan, y creo que eso es un daño enorme. Con respecto a las organizaciones como esta, quedarían en su mínima expresión, y es una lástima porque de verdad ahí se ha venido haciendo un trabajo con las uñas, todo lo que hemos hecho durante cinco años en el municipio quedaría reducido y quienes pagarían todo esto serían la propia comunidad.

Para tú trabajar con la comunidad no puedes seguir implementando actuaciones políticas que mermen la calidad de vida del venezolano. En el municipio El Hatillo, quieran o no, hay una zona rural que tiene muchísimas familias que viven en pobreza y en pobreza extrema, y han sido atendidas a través de Fundhainfa.

Sin embargo, ante este panorama, yo le sugiero al gobierno que si hay muchos consejos comunales que se han disuelto, que realmente no han dado respuestas, que no han sido efectivos, ¿para que seguir implementando, inventando, instituciones que son experimentos? Yo creo que lo mejor es que si esto (la fundación) ha dado una respuesta, si ha solucionado un problema de la comunidad, ¿por qué no seguir más bien apoyándola en lugar de seguir inventando?

Entrevista realizada por Nicolás Chaccal

Publicada en el Semanario 6to Poder 28-10-12