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En estos tiempos difíciles que atraviesa nuestro país, hay una porción significativa del mismo que aún se encuentra confundido, empobrecido, desesperanzado y sin brújula, y las causas son ampliamente conocidas por quienes adversamos a este gobierno el cual durante estos nefastos 15 años, ha traído muerte, destrucción y oscuridad para Venezuela. Cuando me detengo a pensar como llevar un mensaje de paz y esperanza a estos venezolanos, inmediatamente se me viene a la mente el concepto y la puesta en práctica de los valores perdidos en la familia venezolana y de nuestros valores democráticos.

Venezuela es hoy, un país no solo dividido sino falto de familias unidas, de familias armónicas, de familias cuya composición sea tan fuerte que esta oscuridad por la que atraviesan no las debilite y menos aún las destruya. Quienes somos padres y madres tenemos la inmensa responsabilidad y compromiso de criar a nuestros hijos no solo con amor sino con valores verdaderos como la solidaridad, el respeto, la paz, entre otros y quienes somos dirigentes políticos o sociales tenemos el mismo compromiso y responsabilidad que tiene un buen padre de familia, por ello los adecos tenemos el compromiso histórico de lograr que los venezolanos posen nuevamente sus ojos en Acción Democrática como esperanza para esas familias que viven en la oscuridad, ya sea porque han perdido a sus hijos, porque emigraron buscando en otros países las oportunidades que el régimen les negó en el nuestro, ya sea porque el hampa criminal e impune les asesinó a uno de sus hijos, o también por división de ideologías políticas.

Más allá de esta realidad, tenemos un pueblo que sufre, madres que se pelean en las colas de los mercados para llevar la comida a sus hijos, colas para que les llenen la bombona de gas, familias que viven en sectores humildes cada vez más empobrecidas porque los apagones les quemaron su nevera o su cocina, hombres y mujeres desempleados que viven de la buhonería, mujeres cansadas de llenar tambores de agua que cargan para bañarse, lavar ropa y comer, además de las horas que tanto hombres como mujeres pasan bajo el sol o la lluvia esperando un transporte público que los lleve a su trabajo o a su hogar, jóvenes que sienten que no tienen futuro en nuestro país y como si fuera poco, este régimen arremete contra nuestros hijos imponiéndo la politización y adoctrinamiento en la formación y educación de los mismos. En fin, la vida de las familias venezolanas se convirtió en un verdadero calvario y los mensajes de aliento y esperanza pueden ser muy pocos al lado de esta dura situación en la que vive el país, sin agua, sin luz, sin gas, sin medicinas, sin repuestos para nada, con una economía fracasada, expropiados, devaluados y desabastecidos. Por ello debemos elevarnos por encima de nuestras diferencias y unirnos como partido dando una muestra de esa unión que profesamos y que tanto quiere y merece nuestro país. Como acertadamente dijo mi esposo, Henry Ramos, “La historia de Acción Democrática forma parte de la mejor historia de nuestro país” Y como acertadamente dijo nuestra Presidenta Isabel Carmona de Serra ” Quien quiera buscar la partida de nacimiento de la democracia, que la busque en los archivos históricos de AD.” En la Venezuela Democrática, mal llamada por estos hipócritas del régimen, Cuarta República, tuvimos los mejores hombres, mujeres y jóvenes formándose en Venezuela y construyendola para llenar de oportunidades y progreso a los venezolanos. Tuvimos 5 honorables Presidentes, Primeras Damas que crearon y ejecutaron los mejores programas sociales, tuvimos familias enteras trabajando en nuestro partido para los venezolanos y este activo no puede quedarse en la historia de Acción Democrática, tenemos el compromiso de volverlo a poner en marcha no solo trabajando en los barrios, subiendo cerros y visitando comunidades sino rescatando nuestras Casas de Acción Democrática para dar respuestas a los niños, jóvenes mujeres, ancianos y hombres del pueblo en sus necesidades más sentidas que no son otras que las necesidades sociales, a ese hombre humilde que se mantienen de pie con la esperanza de un cambio para Venezuela.

Vente pa’tu casa no es otra cosa que vente pa’tu partido, regresa a tu hogar, regresa a AD. Quien regresa a su casa, no regresa solo, regresa con su compañero o compañera, con sus hijos, con sus nietos. Por ello, no vacilemos en poner lo mejor de cada uno de nosotros y más para ser nuevamente una opción electoral, fortaleciendo nuestro partido no solo en las calles sino a través de nuestras Casas de Acción Democrática. En mis 19 años de trabajo con comunidades rurales y carenciadas entendí que el mejor trabajo político es el trabajo social y nosotros los adecos somos los que podemos realizar este trabajo porque fuimos formados para ello, porque tenemos organización, estructura, recurso humano y también nuestras Casas de AD en pueblos, muncipios y estados. Todos somos necesarios en esta lucha, comencemos de una vez a devolverle a los venezolanos esos valores democráticos que tanto defendimos los adecos como la libertad, la democracia, la justicia y la igualdad y a Venezuela su grandeza, su honor y su dignidad.  ADelante a luchar milicianos!