Ledezma ¿Quo Vadis?

Antonio Ecarri Bolívar

aebolivar630sep12

 

 

 

 

 

 

 

La tradición cristiana atribuye al encuentro del apóstol Pedro con Jesús, después de la muerte de éste, lo relativo a la pregunta ¿Quo Vadis? tan utilizada con alguna frecuencia para destacar la inconveniencia de una ruta.  En efecto, cuenta la leyenda que cuando Nerón comenzó la persecución contra los cristianos Pedro estaba en Roma y trataba de escapar del emperador utilizando la famosísima Vía Appia, cuando se le apareció Jesús y aquel,  al verlo, le pregunta: «Quo Vadis, Domine?» (¿dónde vas, Señor?)  a lo que Cristo responde: «Romam vado iterum crucifigi» («Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo»).  Pedro avergonzado ante Jesús, por su conducta, regresa a Roma y es crucificado.

La anécdota viene a cuento, mutatis mutandi por supuesto, cuando observamos a un dirigente tan destacado y de experiencia medio centenaria como Antonio Ledezma, adoptando una conducta política que no sabemos a dónde lo va a conducir. La preocupación es pertinente en nosotros habida cuenta de la vieja amistad existente, la valoración que de él siempre hemos hecho como importante activo de la alternativa democrática y la extrañeza de sus últimas actuaciones. Me explico mejor.

En las últimas semanas hemos visto una actuación errática e inconveniente, para la oposición democrática venezolana, de dos importantes dirigentes con mucha exposición mediática (exagerada según mi apreciación y experiencia) como son mis entrañables amigos Leopoldo López y María Corina Machado, pero a ellos les atenúo la crítica porque conozco su buena fe pero mínima experiencia política, por la edad de ambos, aunque de exagerado gusto por los medios de comunicación de masas. A uno de los dos se le atribuye el chiste, ya repetitivo, según el cual, al despertar a media noche en su casa y abrir la nevera, al ver la luz y confundiendo el reflejo con el de una cámara televisiva, pues comenzó a declararle al refrigerador. El caso de Antonio es totalmente distinto por su dilatada experiencia política.

Leopoldo López y María Corina los anima sus ímpetus juveniles al convocar marchas y asambleas (hasta ahora sólo las he visto en los sectores de clase media alta) con el slogan o consigna de “La Salida”. Todo lo cual hace presumir que están planteando “la salida” del gobierno de Maduro creando una falsa expectativa, que puede conducir a otra gran frustración a esos sectores de clase media alta donde tienen alguna influencia sus extemporáneos planteamientos. Veamos.

Todos estamos convencidos que este gobierno es un desastre sin precedentes en la historia republicana, que ha desmontado todo el entramado institucional que permitía, al menos en el sector de las finanzas públicas, llevar un control más o menos exhaustivo de las cuentas del Estado y eso es hoy un barril sin fondo  inauditable; que ha acabado con la salud pública, con la educación, con la infraestructura eléctrica, con carreteras y autopistas; son los portaestandartes de la corrupción más grande del orbe. En definitiva, que este gobierno es como el caballo de Atila que sólo deja un desierto por donde pisa y, en consecuencia, provoca tumbarlo ya. Ah, pero es que la única manera de ver la “salida ya” es mediante un golpe militar y si eso ocurre no van a instalar, los golpistas, a Leopoldo o a María Corina en la silla de Miraflores, sino a algún Pinochet tropical quien sabe por cuántos años. He allí el pequeño detalle de la inconveniencia de hacer trabajo de “Cachicamo pá la lapa” a la que nos conduce esa torpísima política de desespero. El cuento chino que “la salida” es constitucional es una falacia, porque no se vislumbra, después de la inmediatamente pasada derrota electoral, ninguna posibilidad para la oposición de ganar un referéndum revocatorio ni la elección de una supuesta Asamblea Nacional Constituyente. Imaginemos que se convoca y la perdemos: al día siguiente tenemos un nuevo entramado institucional que profundizaría, qué duda cabe, la locura de un régimen comunista totalitario… ¡convocado por nosotros!  Invitamos a los compañeros y amigos que protestan sólo en el Este de Caracas o en otras zonas de clase media alta de las grandes ciudades a que lo continúen haciendo, pero también que nos acompañen a sumar y acumular fuerzas en los sectores populares en trabajo permanente social, no electorero y desde ya.

Ahora bien, lo que más nos preocupa, decía, es la actitud de Ledezma al hacerle el juego a esa torpísima política, que además de lo ya indicado ha comenzado, paralela pero en sintonía con ella, una división en el seno de la MUD que luce inconveniente por lo extemporánea y precipitada. Los dos jóvenes mencionados han arremetido contra Capriles, otro importante activo opositor, con más saña que lógica. Todo hace vislumbrar, a quienes no somos tan lerdos en política, que toda esa campaña contra Capriles encierra las aspiraciones presidenciales de sus dos compañeros de ayer y críticos acervos de hoy. A cuatro años del evento electoral, luce también como una locura sin parangón.

¿Y a toda estas qué hace nuestro amigo Ledezma?, pues apoyar esa insensatez de Leopoldo y María Corina, no sólo con su presencia en los mencionados actos de la clase media alta, sino lo que es más grave, algunos articulistas afectos a él han comenzado a arremeter, no sólo contra Capriles, sino también contra el “partido de mis afectos” (Ledezma dixit) Acción Democrática y contra el jefe de su fracción parlamentaria con difamaciones incalificables.  Y esto último no lo vamos a tolerar impunemente. Esta es una primera clarinada…llueve y… esperemos que escampe. Usted tiene la palabra tocayo, díganos ¿quo vadis?

aecarrib@gmail.com

09 de Febrero de 2014. Especial para la websit de AD www.acciondemocratica.org.ve