Dijimos lo hombres de la revolución que veníamos a servir a Venezuela con mente limpia y ánimo deslastrado del apetito personalista”.

Rómulo Betancourt. 30 de octubre de 1945

Acostumbro a decir, porque estoy convencido de ello, que Hugo Chávez fracasó en imponer la totalidad de su pensamiento político tiránico, fascista y dictatorial, porque el venezolano tiene en su organismo un ADN democrático.

Y esa configuración orgánica la tenemos a partir de una fecha en concreto, el 18 de octubre de 1945, momento en el cual los militares y civiles, liderados por Acción Democrática, dieron al traste con un todo un sistema cuasi feudal que nos tenía atrasados por lo menos 50 años con relación al mundo entero.

Para explicar esto es necesario repasar algo de historia

En 1928 un grupo de jóvenes revoltosos integrados, entre muchos otros, por Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, se enfrentaron al gobierno tiránico de Juan Vicente Gómez. Esa protesta causó tal conmoción que fue considerada como el primer movimiento civil de masas exitoso en la historia venezolana.

Esos jóvenes se mantuvieron desde entonces pensando en política y en como acceder al poder. Así, Rómulo estuvo en el partido Comunista de Costa Rica, ambos militaron en el ARDI, el ORVE y el PDN hasta que en 1941 se funda Acción Democrática.

A mitad de 1945, siendo AD el partido más importante de la oposición venezolana, recibe un mensaje de los militares. “Van a tumbar a Medina y quieren que los acompañemos”. Habían transcurrido 17 años de los incidentes de 1928, 17 años de buscar el poder, y Betancourt prefiere dar un paso al costado y tratar de evitar el golpe. Para eso, busca una propuesta común entre gobierno y oposición: lanzar como candidato unitario al doctor Diogenes Escalante. Esto no se pudo ya que Escalante sufrió una insania mental que lo inhabilitó para el ejercicio del poder, lo que generó una nueva crisis que llevó a los militares a llamar nuevamente a los adecos. El golpe iba con o sin AD lo que llevó a Betancourt y a los suyos a montarse en ese carro.

¿Cómo un golpe de Estado –que lo fue- puede ser democrático? Resulta que la Junta de Gobierno presidida por Betancourt dictó dos decretos: uno llamando a elecciones presidenciales de manera inmediata y otro prohibiendo a los miembros de esa Junta a postular sus nombres como candidatos a la presidencia.

Es decir, lo primero que hacen es inhabilitarse del ejercicio de poder en el futuro. Unos tipos que tenían casi 20 años buscando acceder al poder, cuando lo logran, lo primero que hacen es limitárselo.

 Este ejemplo tuvo que haber sido en su momento una cachetada de moralidad a los venezolanos. En un país donde Gómez había gobernado durante 27 años, que los adecos llegaran al poder para entregarlo de inmediato no podía ser sino el inicio de un nuevo país. Y así fue.

 El 18 de octubre de 1945 trajo consigo un aire extraño: el derecho a elegir al presidente y a los representantes políticos. Por primera vez se le otorga al venezolano la posibilidad de ir a elecciones libres, directas y secretas, que se celebraron en 1947, donde todo mayor de edad podía votar, supiese o no leer, fuese pobre, rico, blanco, negro, mujer u hombre.

Esa frescura libertaria y democrática del 45 impregnó el organismo venezolano, se introdujo en nuestra sangre hasta hoy. Vimos al voto, a partir de ese momento, como un instrumento muy propio, muy personal. Chávez hizo lo que hizo, pero nunca pudo desfasarse del sistema electoral. Ese ADN democrático se revela cuando la democracia más la necesita, como cuando ganamos el referendo de 2007 o cuando en abril de 2013 logramos por lo menos la mitad de la votación nacional.

El venezolano siente la democracia como algo natural gracias a los verdaderos revolucionarios de 1945. Hay que sentirse orgulloso de ese legado.

 

www.manuelrojasperez