La decisión del Banco Mundial a favor de CONOCO-PHILLIPS y contra Venezuela por la expropiación de sus negocios en asociación con PDVSA, es un palo cochinero a la ya maltrecha economía venezolana. Es el precio que los venezolanos pagaremos por una caprichosa política de expropiaciones.

La demanda que CONOCO-PHILLIPS tiene en contra de Venezuela por la expropiación de su participación en las asociaciones con PDVSA, alcanzó un hito importante esta semana, cuando el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) (el organismo del Banco Mundial para los procesos de arbitraje), decidió que CONOCO-PHILLIPS fue sujeto de acciones ilegales por la expropiación de sus negocios en asociación con PDVSA. Además, con la decisión se establece la jurisdicción del CIADI en el caso, a pesar de las amenazas de Venezuela de salirse del organismo.

Esta decisión del CIADI, un documento de 142 páginas, incluye detalles de todo el proceso y documentos que se aprobaron para las asociaciones con PDVSA, inclusive en cuanto a la compensación que reclamó CONOCO-PHILLIPS, los métodos, la consideración de las regalía e impuestos.

Todo comenzó con aquella frase del difunto Chávez: “Exprópiese”. En este caso, a CONOCO-PHILLIPS y a EXXON-MOBIL. Como es usual en este tipo de convenios de asociación, existían cláusulas con mecanismos para decidir una eventual terminación temprana, con la fórmula para la compensación a los socios. Todas las empresas e inversionistas conocen la posibilidad de que un Estado soberano determine estatizar inversiones extranjeras, pero siempre se produce una compensación adecuada.

Una de las razones de la disputa es el tema de la regalía y la rebaja para dar viabilidad económica a los proyectos. La Ley de Hidrocarburos vigente al momento de la aprobación de las asociaciones por parte del Congreso, establecía la posibilidad de una disminución en el pago por razones de interés nacional basado en las economías de los proyectos. Los acuerdos de asociación consideraban la realidad de precios bajos, que pudiera ser modificada por una subida de precios. Inclusive se contemplaba el concepto del “Windfall Profits”, si los precios del petróleo aumentaban súbitamente. Otro factor en la negociación fue el cambio de participación de PDVSA al pasar a ser un socio mayoritario, otra consideración que  cambió el concepto inicial y de estructura de la asociación. Todo lo anterior llevó a un proceso de negociación y de discusión entre las partes para lograr un acuerdo, que nunca se alcanzó.

Luego de esta decisión, el proceso continúa en el CIADI y se espera la determinación de la cuantificación de la compensación que será a precios de hoy del crudo. Inicialmente la reclamación de CONOCO-PHILLIPS fue de 30.000 millones de dólares. Este considerable monto añade dificultades a la ya precaria situación económica de Venezuela, además del impacto que esta decisión tiene sobre PDVSA, que al final tendrá que desembolsar para pagar la multimillonaria compensación. El dictamen puede inclusive afectar activos de PDVSA o bienes de Venezuela en el exterior.

Todavía queda pendiente el caso de EXXON-MOBIL, similar en cuanto al reclamo, y la jurisprudencia hace inferir que será también contrario a Venezuela. La torpeza con la cual se a manejado una disputa entre socios, particularmente por un bloqueo mental ideológico, en donde personajes como; Alí Rodríguez Araque, Bernard Mommer, Eulogio del Pino, Rafael Ramírez y la lista sigue, en algún momento deberán responder al país por el daño que esta situación origina, para todos.

Esta decisión, sin duda afecta la mira de los inversionistas en Venezuela, puede inclusive afectar activos de PDVSA o bienes del país en el exterior, y en una crisis económica como la actual agrava la situación, esto inclusive pudiera resultar en un apagón de PDVSA.

Juan Fernández

Artículo publicado originalmente en El Diario El Nuevo País