La salud en Venezuela es un aspecto donde los ciudadanos sienten que sus necesidades no son satisfechas, especialmente la medicina dependiente del sector público. Ello genera una sobrecarga de uso del sistema de salud privado que no está en condiciones materiales de absorber la demanda de la población venezolana. A pesar de lo que pudiera pensarse, en nuestro país sí ha habido planes para mejorar la salud, pero sólo a partir de la historia contemporánea de la nación.

Ya el Programa de Febrero de López Contreras en 1936 proyectó la construcción de varios hospitales en Caracas y las capitales de estado. En ese momento comenzó la tan necesaria modernización y ampliación del sistema de salud del país, pero aún faltaban muchos detalles para hacerlo realmente eficaz. Una gran contribución lo constituyó el Plan Nacional de Construcciones Hospitalarias y otras Edificaciones de Carácter Sanitario, conocido simplemente como Plan Nacional de Hospitales, elaborado en 1946 por la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, instrumento con el cual se previeron la mayoría de los más grandes hospitales de la nación.

Con este plan se comenzaron los hospitales que fueron inaugurados durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y que el colectivo atribuye completamente a esa gestión. A PJ le correspondió “cortar la cinta” de varias de esas edificaciones que ya estaban en construcción para el año 1952 cuando fraudulenta ascendió al poder.

Al llegar el sistema democrático al poder en 1958 había aún muchos aspectos por resolver en cuanto al sistema sanitario. Ejemplos de esto eran: el escaso número de médicos, producto de que hasta 1957, último año de Pérez Jiménez, sólo había 6 universidades en el país; la elevada tasa de mortalidad infantil; una gran cantidad de casos de enfermedades infecciosas que podrían ser fácilmente prevenidas o tratadas; viviendas rurales no aptas; escasez de sistemas de disposición de aguas servidas (cloacas), etc.

Había otro factor importante que tenía que ver en forma indirecta con el sistema sanitario: pocas carreteras para el traslado de los pacientes. Todas estas variables se conjugaban y dificultaban las posibilidades de una vida sana en la Venezuela de la época.

La democracia venezolana (1958-1998) actuó en varios frentes simultáneamente para atacar los problemas. En principio concluyó los hospitales en construcción y planeados pertenecientes al Plan Nacional de Hospitales de 1946. Posteriormente, en los años 70, se dio inicio a la construcción de los llamados “hospitales tipo”, centros de salud con igual diseño arquitectónico, los cuales se repitieron en numerosas ciudades y pueblos. En este sentido se pusieron en servicio hospitales en Caracas, Maracaibo, Barcelona, Barquisimeto, Maturín, Acarigua, Puerto La Cruz, Cabimas, Tucupita, San Felipe, Puerto Cabello, El Tigre, Ciudad Guayana, Cantaura, Cumaná, Carúpano, San Carlos, Maracay, Mérida, Coro, Valle de La Pascua, Catia la Mar, La Victoria, Calabozo, Guanare, Barinas, Santa Bárbara del Zulia, San Fernando de Apure, Guatire, Ciudad Ojeda, Ocumare del Tuy, San Cristóbal, San Juan de los Morros, Valera, Punto Fijo, Carora y Los Teques y varias decenas de hospitales más pequeños hasta completar 220 hospitales nuevos, de los cuales están en servicio 211, ya que algunos han sido sustituidos y si tomamos en cuenta que hay en la actualidad un total de 282, se puede concluir que un 75% de los hospitales existentes se construyeron en la democracia. Las camas hospitalarias aumentaron de 18633 en 1957 a 44050 en 1998.

La creación de numerosas universidades permitió la disminución de 1718 a 490 habitantes por cada médico entre 1957 y 1998. La mortalidad infantil bajó de 67,2 a 21,4 niños menores de un año fallecidos por cada 1000 nacidos niños nacidos vivos entre 1957 y 1998. La ampliación de la vacunación y de otras técnicas disminuyó la incidencia de enfermedades.

A partir de 1959 se comenzó el Programa Nacional de Vivienda Rural que hizo posible por primera vez en la historia del país la construcción de casas adecuadas para los campesinos y de las cuales se concluyeron 436039 unidades. La población con servicio de cloacas se elevó de 16% en 1958 a 66% en 1998. La esperanza de vida por cada venezolano aumentó de 58,06 años en 1960 a 72,16 en 1998.

Por último, la red de carreteras casi se cuadriplicó al pasar de 24502,0 kilómetros en 1957 a 95670,4 kilómetros en 1998. A pesar de ello no fue posible resolver del todo los problemas pues la población venezolana creció a una tasa anual promedio de 3,07%, la más alta de América Latina; pero, sin duda alguna, hasta los actuales momentos no ha sido sobrepasada la labor de la democracia venezolana en el sector salud.

Mario Buffone

Secretario de Cultura de AD Aragua