El pasado 8 de diciembre los venezolanos presenciamos una declaración sin precedente en la cuál, el Presidente Hugo Chávez le comunicó al país que debía ser operado por cuarta vez debido al cáncer que padece. Habiendo señalado al Vicepresidente Nicolás Maduro como encargado de Gobierno, Chávez se refirió a una posible ausencia que si se hacía efectiva, traería consigo unas nuevas elecciones como se prevé en la Constitución, en las cuales, los seguidores del chavismo debían cerrar filas y apoyar a Maduro como candidato.

No es sorpresa que Hugo Chávez haya desaparecido físicamente del escenario político, tampoco, que nos haya mentido continuamente en otras ocasiones y menos que nos haya ocultado su verdadero estado de salud. Sin embargo, lo altamente alarmante es el manejo que el gobierno en su ausencia le ha dado a esta situación, en la que le demuestra incluso a sus propios seguidores una desmedida irresponsabilidad y una aparentemente incurable enfermedad por el poder, para ejercerlo con mayor perversidad aún.

En los últimos días el gobierno se ha dedicado a transmitir mensajes que según sus voceros han sido oportunamente enviados por el Presidente, en ellos jamás hemos visto ni escuchado al Jefe de Estado así como tampoco hemos conocido su verdadero estado de salud. “El corazón del pueblo” terminó significando el engaño al corazón de muchos venezolanos.

La crisis política actual nos afecta a todos, el artículo 231 de nuestra Constitución fue violado por todos los miembros de los Poderes Públicos, especialmente el 10 de enero porque para el gobierno la toma de posesión era sólo una formalidad. Para ellos también es una formalidad la libertad de los presos políticos, el derecho a la vida de miles de venezolanos o la aspiración de la mayoría de nuestra gente de tener elecciones verdaderamente libres.

Venezuela es un país independiente no una colonia de los hermanos Castro. Es el momento de que este hermoso país de gente digna se una con el único objetivo de recuperar lo nuestro, lo que somos y lo que nos pertenece. Venezuela es una sola, nuestra historia democrática iniciada el 23 de enero de 1958 la queremos reivindicar ante tantas arbitrariedades y abusos, ante tantos asesinatos de niños y jóvenes, ante el desempleo que sufren muchos venezolanos. Queremos reivindicar al venezolano de a pie, ese que se levanta a las 4 de la mañana para tomar un transporte público sin saber si realmente llegará a su sitio de trabajo o será asesinado en el camino, queremos reivindicar a los jóvenes por toda la violencia que han sufrido en manos de este gobierno y de la delincuencia que reina con impunidad en las calles ensangrentadas de nuestra querida Venezuela.

Aún cuando este gobierno pretenda que los venezolanos sigamos sumisos y callados ante tantas violaciones a nuestra Constitución, esa misma Carta de la cual muchos se glorificaron, especialmente el Presidente Chávez y quienes hoy forman parte de su Gobierno, pues ahora en manos de sus mentores pretenden hacer de ella una moribunda más del régimen, si, moribunda porque le apuñalean sin piedad sus propios progenitores.

Ya no nos sorprende el hecho de que los venezolanos tengamos que seguir padeciendo las injusticias de un gobierno cuyo mandato es únicamente para sus jerarcas y no para todos los venezolanos. Desde el mismo momento que conocimos cuales eran las pretensiones personales del Presidente Hugo Chávez nos dimos cuenta que para él y su equipo, Venezuela no era una sola, sino que estaba divida en dos bandos, uno de los cuales fue alimentado por el odio, la división y el resentimiento, sin medir las consecuencias que heredaremos. Mientras el otro bando estaba conformado por venezolanos de diálogo y que entendían que ningún país dividido podía progresar, eos venezolanos que creen en la reconciliación, por empresarios y comerciantes que jamás pensaron que les podían robar lo que habían trabajado durante toda su vida, incluyendo a inmigrantes que vinieron a buscar en nuestras tierras un mejor futuro y sin embargo han tenido que volver a emigrar porque el producto de su esfuerzo les fue injustamente arrebatado por el Gobierno.

Estoy segura que si le preguntamos a cualquier joven que está iniciando su vida, que tiene esperanzas, que tiene ilusiones sobre cuál quisiera que fuera el futuro de ellos y de los venezolanos, la respuesta sería, una Venezuela llena de oportunidades, de inclusión para todos en donde reine la paz, la justicia, la libertad y la igualdad y superemos los conflictos y obstáculos a través de políticas públicas eficientes y de un gobierno que nos llame a todos a la reconciliación nacional.

Diana D’Agostino

Presidenta de Fundhainfa

Artículo publicado en el Semanario Sexto Poder 20-1-13