Que Venezuela perciba la renta petrolera más alta en su historia no es suficiente. No alcanza ni para construcción de nuevos hospitales, ni para remodelar la estructura  disponible; no sirve tampoco para generar energía eléctrica o mantener la existente; y pensar en Reservas Internacionales operativas quedó en el pasado, porque la olla fue raspada en nombre del socialismo y del ahora líder eterno de la revolución y de los regalitos suntuosos a los panas del extranjero. Pensar en los dólares que recibe el gobierno a través de la antigua exitosa PDVSA es entender que la misma solamente reporta menos del  50% de las divisas que le ingresan, porque el resto se lo entrega a una criatura nauseabunda llamada FONDEN. Y es imposible y fantasioso hablar de altos ingresos porque, independientemente de la cantidad recibida, el secreto estriba en quién los administra, cómo y para qué. Nicolás, igualito que su antecesor, causa gastos solamente para quienes le sean genuflexos a su proyecto del oprobio. Y las universidades no fueron, no son, y nunca serán sumisas a gobierno alguno,  por fortuna.

El desnalgue en  materia fiscal y monetaria del gobierno ha sido, como es costumbre, medio pan para hoy, y hambre pareja para mañana. El personal universitario y los estudiantes están padeciendo los horrores de la mala administración chavista; de los desvíos innecesarios de recursos estatales para política clientelar, y desde luego, han cometido el pecado original de exigir reivindicaciones y debido respeto a la autonomía. Pero resulta que en 2008 la inflación fue de 31,9%; para 2009, 26,9%; en 2010 fue de 27,4%; 2011 de 29%; y 2012 de 19,5%, y el gobierno ha ignorado desde hace poco menos de dos lustros las normas de homologación. El “Cristo de los pobres” la evadió. Ahora el “Presidente obrero” pareciera seguir la misma ruta de su antecesor.

Las contradicciones entre lo que se dice, lo que se publicita con bombos y platillos es diametralmente opuesto a lo que en términos reales se hace. Y con todo y numeritos extraídos del BCV, el sinvergüenza de Nicolás exhibe como un gran logro, una compensación de 75% fraccionada en 3 partes, complicando más la agónica situación porque, cuando se haya hecho efectivo el segundo 25%, ya en 2013 la inflación será de 40%. Y la denomino “compensación” por cuanto para ser aumento en términos reales   debería superar la inflación acumulada del período. El tamaño del cinismo ha llegado a tal extremo, que en declaraciones a los medios, el genio de la  geografía (mucho mejor que Humboldt) se atrevió a decir que le había costado “mucho” conseguir los recursos para cancelar “el aumento” (que no llega técnicamente ni a intento de compensación salarial).

Así las cosas, mientras por un lado destruyen el aparato productivo e inundan el sistema de dinero inorgánico creando las condiciones para una alta inflación, el personal universitario se ve reducido a un pírrico 75% en 3 porciones. El régimen le tira migajas a las universidades y se enorgullecen de hacerlo. Se jactan de ser “dados al diálogo” pero ignoran a FAPUV. Nicolás se gasta todos los dólares del presupuesto para viajes en menos de 7 meses porque nadie quiere venir a visitarlo, pero dicen que los docentes piden “aumentos descabellados”, como Diosdado. Se están preparando para las elecciones de diciembre, viendo cuántas veces le van a presionar “ON” a la máquina de imprimir billetes con la anuencia de Edmée, pero el 75% fraccionado es una proeza revolucionaria y casi una concesión graciosa. El odio contra las universidades es de tal magnitud, que en palabras de Carolina Abrusci (politóloga y docente de la UCV) “el sueldo de los profesores es el más bajo de Latinoamérica y uno de los más bajos a nivel mundial”.

El paro indefinido no es culpa de quienes lo han convocado, sino de quien provocó las condiciones para que existiera llamado a cese de actividades. Para nadie es un secreto -y le consta a quien suscribe estas líneas- que aquí hubo marchas, paros escalonados, protestas originales con toga y birrete en los supermercados e intentos de diálogo con el Ministro que siempre mete una zancadilla, olvidando sus orígenes. Que hoy existan sueldos vergonzosos de hambre y miseria, es logro de Chávez y Nicolás. Lo anterior no es gratuito: estamos en presencia del típico odio para con quienes piensan diferente y para con quienes no se arrodillan al régimen. Y de eso, las Universidades saben mucho, porque son plurales, democráticas y generadoras de algo que Nicolás carece: el conocimiento.

Danny Leguízamo

Economista y miembro de la Juventud de AD Caracas