El pasado 8 de diciembre, Venezuela concurrió a los centros de votación, a fin de que cada uno de sus ciudadanos depositara su voto y, con ello, manifestar la aprobación o rechazo a la gestión municipal de las hasta ahora autoridades locales.

No se puede decir que la Unidad Democrática obtuvo un triunfo en dichos comicios. Tampoco podemos asegurar que, tras la presión del régimen; el uso de recursos públicos en forma descarada a favor de candidatos oficialistas; la autocensura de los medios de comunicación social; las cadenas nacionales del régimen usadas para unificar el mensaje electoral sin oposición,  y; las medidas económicas adoptadas por el Gobierno semanas antes de los comicios, las cuales favorecieron al electorado del chavismo-madurismo, son –a mi juicio- la base para que el PSUV y sus aliados obtuvieran un caudal de votos importante (el 48,69% para un total de 5.213.190 votos). A pesar de lo enunciado, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), logró obtener el 39,34% para un total de 4.374.910.

No obstante estos resultados, el régimen perdió 23 alcaldías que detentaba desde el 2008. El PSUV perdió la exclusividad que tenía en seis estados de país, pasando a sólo tres: Cojedes, Vargas y Yaracuy, constituyéndose en un retroceso del “poderío electoral” del régimen.

Ser electo en estas condiciones otorga una gallardía y arrojo a los candidatos de la oposición. A la vez,  los ciudadanos que acudieron a los comicios son héroes de la jornada. Operación morrocoy, máquinas averiadas entre otras vicisitudes no amilanaron a los votantes quienes, sin amedrentarse esperaron para depositar su voto por los candidatos de su preferencia.

Las organizaciones y los partidos políticos se vieron favorecidos en sus militantes para ejercer el gobierno local:  Acción Democrática (AD) , Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP) con 15 alcaldías cada una; UNT 11; Copei 10; Causa R 2, y otros partidos -como PV y ABP- con un ayuntamiento cada uno.

Cabe un tiempo de reflexión y trabajo. No podemos permitir, como ciudadanos, el uso de recursos públicos o la creación de estructuras paralelas a las alcaldías que libremente nos hemos adjudicado. El régimen del presidente Maduro no puede usar fondos y presupuesto nacional para pretender desconocer el voto popular que expulsó de las alcaldías a quienes no ejercieron eficientemente sus labores desde 2008.

En las elecciones pasadas, al Alcalde Metropolitano Antonio Ledezma, le fueron sustraídas sus funciones creándose el Distrito Capital y ahora, se pretende adicionar al perdedor Villegas –con un ministerio para Caracas- parecido a Corpomiranda que dirige el ministro Jaua, quien lo recibió como premio de consolación tras haber sido derrotado por el Gobernador Henrique Capriles en las elecciones regionales.

El presidente Gallegos, en su alocución grabada tras el golpe militar del 24 de noviembre de 1948 expresó: “…pueblo de Venezuela, yo he cumplido con mi parte, ahora cumple tu con la tuya no dejándote arrebatar lo que libremente has logrado con el voto…”

Sirvan estas palabras como recuerdo al recio pueblo venezolano. El voto no es suficiente si pretenden usurpar con estructuras o funciones a las alcaldías que libremente nos hemos conferido. Ciudadano, tienes la palabra.

 

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

 RAFAEL MARTÍNEZ NESTARES  / @rafaelmartinezn

@proyecto_pais

Publicado en El Universal, el 14/12/2013