Aprovecho estas líneas para resaltar ciertas consideraciones en el marco de este vendaval que se nos vino encima desde el 14 de abril en las pasadas elecciones  donde perdió, en primer lugar el mito de un difunto líder que parecía hacer más ruido muerto que en vida, y su hijo pródigo que le ha resultado además un tanto malagradecido en su intento de querer verse como la solución a problemas que dejó su antecesor y padre creador. En segundo lugar unas elecciones atípicas y llenas de dudas -y con mucha razón-, donde a quienes les tocó celebrar no lo hicieron y donde el vencedor es vencido y el vencido es vencedor. Entre las cosas que es oportuno resaltar es la cúspide, o como le he llamado “depravación” de las practicas de un gobierno que degeneró casi desde su nacimiento revolucionario, violento y totalitario en Fascismo. Éste es el termino y no hay otras consideraciones a la hora de referirse a un gobierno que sataniza el pensamiento libre, la oposición ciudadana; en donde se condena y ataca la protesta pacífica, siendo ésta símbolo del malestar general de una incipiente mayoría burlada por la extensión de la silla de Miraflores llamada hoy “Poder Electoral”. Ahora  y para no caer en pasiones típicas de opinadores de oficio -cual militante rojo- citemos el concepto de Fascismo y en el mismo ir hilvanando nuestra idea.

 Según el diccionario de política el fascismo:

“es un movimiento político creado por Benito Mussolini en Italia en 1922, los rasgos del Fascismo  son su encarnación del nacionalismo desmedido y extremo, la hostilidad hacia las ideas democráticas, liberales e igualitarias, el culto a un líder y el respeto a sus especiales cualidades; el culto a la disciplina y la militarización de la sociedad y el estado”

¿Será este régimen un Fascismo de izquierda? O ¿Qué otro nombre puede recibir un gobierno que tiene como prácticas de Estado el desconocimiento de más de 7 millones de ciudadanos y lo que ellos representan?

Es sin duda un Fascismo-Chavista que como en los tiempos infames del Nacionalsocialismo Alemán se marcan con un brazalete cual ganado de finca, es  la depravación fascista que actúa con desespero y rabia ante un pueblo de pie ante los abusos y el desconocimiento de la ley y el poder civil. Una depravación gobiernera que ha llegado a convocar asambleas cual franquistas en sedes de ministerios y organismos públicos y humillar a quienes tienen el derecho y además el deber de pensar diferente; la depravación que ha generado divisiones en familias, odio entre amigos de siempre; depravación que nos ha hecho sentir ciudadanos de segunda ante un enorme Leviatán que nos desconoce como Venezolanos, ciudadanos y seres humanos.

Concluyo de manera muy fresca: lo contrario a nuestros días y los que vienen… y como dice la canción “hasta para ser malandro hay que estudiar” y  la historia del Fascismo en el mundo murió hace mucho, pues llega un momento en el que la represión y la persecución son el motor de la rebelión pacifica y desarmada de los pueblos amantes de la libertad. Cuando se ha tenido todo el miedo del mundo es imposible sentirlo más.

Karibay García-León

Miembro de la Juventud de Acción Democrática