Al comandante-candidato-presidente le molestó seriamente que Henrique Capriles enviara un mensaje a la Fuerza Armada Nacional. Al candidato cubano se le vio seriamente incómodo durante sus cadenas electoreras del sábado pasado. En Fuerte Tiuna, le dijo a los militares, casi les suplicó, que no oyeran a Capriles, que no se dejaran enamorar por sus propuestas. Un Chávez profundamente aterrorizado por la posibilidad cierta de perder el poder, pretendió esconderse detrás de lo que considera “sus” militares, ante el mensaje a estos del candidato de la Unidad.

Capriles le dijo a los militares, fundamentalmente, que los tiempos de utilización de la institución castrense para fines personalísimas estaba por terminar. El uso de militares para vender papas, para asustar a la población, para asegurar que unos pocos se sigan enriqueciendo, para tapar la corrupción, culminará. Señaló el próximo presidente de Venezuela, que se establecerá el respeto al sistema de carrera militar, donde los ascensos se verifiquen por méritos y no por amistad. No se nombrarán generales porque jugaron pelotica de goma de muchachos en Sabaneta o porque gritaron “Patria, Socialismo o Muerte”, sino porque se lo han ganado con sus credenciales y sus logros.

Ahora, extraña que al presidente le moleste, como evidentemente le molestó, que Capriles le hablase al componente armado, cuando fue el propio Chávez quien politizó al sector castrense. Fue él quien se empeñó el darles derecho al voto; fue él quien los nombró ministros, embajadores, directores de Ministerios, presidentes de Institutos Autónomos o Empresas del Estado; fue él quien los instó a lanzarse a cargos de elección popular; fue él quien ordenó y permitió que se colocaran pancartas con consignas políticas en los Comandos Regionales del Ejercito o de la Guardia Nacional.

Hugo Chávez convirtió al sector militar en un grupo de vanguardia y decisión política. Así como en una campaña hay que dirigirse al sector civil, porque estos son los que eligen al candidato, se abre la posibilidad -más bien la necesidad- de buscar los votos castrenses. Mal puede ahora pretender que no se les hable a los militares en clave política y electoral, cuando eso deviene de su propia creación.

Hoy los militares votan, gracias a la decisión de Hugo Chávez. Pues entonces hay que hablarles, explicarles los planes de gobierno, las propuestas electorales, lo que implica, necesariamente, desnudar al contrincante, hacer ver sus errores y demostrar porque no es la opción necesaria para el país. Y es eso, justamente, lo que no quiere el comandante presidente: que Capriles haga ver a los componentes que este es el peor gobierno de la historia de Venezuela.

Pero se equivoca el candidato cubano. Los militares viven aquí, y sufren los mismos problemas que sufrimos los civiles. A los militares también les afecta la corrupción, la inseguridad, los huecos en las calles, la escasez de Harina Pan, arroz o leche. Los familiares de militares también viven esta realidad macabra a la que nos ha lanzado la revolución socialista.

Se ha empeñado el representante de Fidel en Venezuela, que la Fuerza Armada Nacional es socialista, chavista y revolucionaria. Pero ya una vez le demostraron que nuestros militares son oficiales profesionales serios, que no siguen personas sino a la Constitución. Me refiero, por supuesto, al 11 de abril. Cuando el presidente ordenó aplicar el Plan Ávila, los militares se negaron a ello, oponiéndose a la represión que pretendía en comandante presidente.

Y es a esos militares, a los institucionales, a los serios, a los profesionales, a quien Henrique Capriles les habló en su mensaje de la semana pasada. A ellos fue el mensaje de tranquilidad, de estabilidad, de cercanía democrática. A esos militares que le son incómodos a Chávez porque no comulgan con un gobierno autoritario, corrupto y represivo les habló el próximo presidente, su próximo comandante en jefe. Lo importante y lo positivo, es que estoy seguro, que estos son mayoría dentro de la FAN.

 

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD