Desde 2005 Henry Ramos Allup no habla desde la tribuna de oradores de la Asamblea Nacional, pero sigue siendo un parlamentario. Por eso tiene claro cómo habría respondido él a los ataques, entre otros, de los diputados Andrés Eloy Méndez y Pedro Carreño (PSUV) contra Primero Justicia. Su argumentación, que asegura no es ficticia -reproducirla requeriría de inmunidad- involucra la conversación íntima de una persona vinculada al alto Gobierno. Usar munición gruesa del mismo tenor que la disparada por el PSUV, explica, atendería al principio de la proporcionalidad del medio empleado. Dice que responder de otro modo, el Gobierno lo interpreta como pura cobardía y así lo expresó en “conversación muy sincera” a los diputados de PJ, Tomás Guanipa y Juan Carlos Caldera, minutos antes de que esta entrevista tuviera lugar.

Como secretario general de Acción Democrática, Ramos Allup dice tener presente las enseñanzas de la historia y que Rómulo Betancourt aprendió muy bien del trienio 1945-48, por eso llama la atención sobre el perjuicio del sectarismo.

-Ayer (lunes 19), Henrique Capriles hizo un llamado público a Primero Justicia a dejar a un lado el sectarismo. Al acto del “Trabuco Mirandino” ninguno de los candidatos de AD fue. ¿Por qué?

-Celebro y suscribo esa declaración de Henrique Capriles. Fue un llamado a la reflexión, a dejar de lado el sectarismo y la reproducción de lemas de eventos electorales pasados, como las primarias. Cualquier actitud sectaria de un partido o de un grupo, creyendo poder sacar dividendos particulares de un evento electoral, le haría un tremendo daño a la Mesa. La diversidad de la MUD, bien administrada, no compromete el logro de objetivos políticos específicos. En esa diversidad hemos avanzado y no podríamos, a estas alturas, comprometer esos objetivos. Nosotros (candidatos de AD) no fuimos porque se nos repitió la convocatoria del tal “Trabuco Mirandino” y nosotros no formamos parte de ningún trabuco, ni mirandino ni venezolano. Nosotros formamos parte de la Mesa de la Unidad, somos respetuosos de los demás partidos y no podemos permitir que ningún evento se convierta en actos proselitistas de ninguna organización política. Pero esto que estoy diciendo no compromete en lo absoluto nuestra participación en la Unidad con los candidatos que ha seleccionado la MUD y así ya se lo he dicho a Capriles y a Primero Justicia en conversaciones muy sinceras.

-Falta poco para el 8D, ¿resolverán las diferencias?

Tienen que resolverse, todos sabemos lo que está pasando. Si algunos perseveráramos en los mismos errores vamos a tener malos resultados. Fíjate en las correcciones que se hicieron en la campaña electoral de Capriles ante Chávez y después en la de Capriles frente a Maduro. Aprendimos en la primera campaña y no cometimos en la segunda los errores de la primera. Otras cosa: si nosotros en la oposición no manifestamos suficiente solidaridad y compromiso entre nosotros para lo bueno y para lo malo, va a resultar mal para todos. No se puede tratar de polarizar un debate con el Gobierno para buscar convertirse en su alternativa política y después reclamar solidaridad para los ataques. En ese debate absolutamente patético, vergonzoso que vimos en la Asamblea Nacional, la primera obligación de cada organización política es defender a sus propios militantes y si ellos no lo hacen que no esperen que los demás se los defiendan.

-¿Como se habría defendido si el atacado era AD?

-En la vida y en la política hay un principio que se llama proporcionalidad del medio empleado. Frente al ataque desmedido y absolutamente procaz de los parlamentarios del Gobierno no se podían oponer discursos del tipo Clemenceau, Disraeli o Churchill, porque el adversario, que es el Gobierno, no tiene escrúpulos y no va a interpretar un debate que se quiso mantener con altura como una invitación al diálogo, sino como cobardía y va a cebarse más, con acusaciones de todo tipo, probadas o no.

-¿Cómo se puede redireccionar ese debate en el que el Gobierno usa el tema de la lucha contra la corrupción como burladero?

-El Gobierno quiere dirigir el debate hacia donde cree que puede sacar dividendos porque está realmente agobiado por los problemas que son exclusivamente de su competencia y que se han agravado. El Gobierno está pidiendo una Ley Habilitante para luchar contra la corrupción y esa Habilitante no es en lo absoluto necesaria. El Gobierno tiene el control de todas las instituciones y cuenta con numerosos dispositivos legales para combatir la corrupción, no lo ha hecho en 14 años porque no ha tenido disposición. El Gobierno plantea la Ley Habilitante es para acorralar a la oposición. Si se le aprueba la Habilitante se lo estaría sobre facultando para que cometa cualquier despropósito y acentúe la persecución política y si se le niega dirán simplemente que no se quiere combatir la corrupción, como lo acaba de decir el vicepresidente Arreaza. La Ley Habilitante tiene todos los visos de constituir un pote de humo, igual que las tesis de los magnicidios. Encuestas en nuestro poder indican que entre los principales problemas del país, en mención espontánea, los ciudadanos identifican en el primer lugar la inseguridad y la delincuencia, con 40%, y en el noveno lugar aparece la corrupción con 1,4%. No es que la lucha contra la corrupción no sea importante, pero no ante los problemas más acuciantes de los venezolanos. Entonces el Gobierno no ataca el primer problema o lo ataca de manera ineficiente y se va para el noveno lugar. ¡Aquí la intención es eminentemente política!

-La fiscal Ortega Díaz solicitó sobreseer denuncias contra Diosdado Cabello y la contralora Adelina González ratificó que no hay nada.

-¡De ñapa! Esa campaña contra la corrupción tiene el tufo de ser una especie de pesca de sardinas, cuando se trate de la corrupción propia, porque el más señalado de corrupción del Gobierno, que ha sido precisamente Diosdado Cabello, ahora dicen la Contraloría y la Fiscalía que no hay absolutamente nada. La impresión que tiene la gente es que las instituciones operan a favor de tapar los casos importantes cuando del Gobierno se trate y de especular o de magnificar los hechos cuando se trate de los adversarios políticos.

-Mientras algunos ministros ofrecen medidas de rectificación, en la AN se radicalizan más. ¿Eso es una estrategia o es que no está claro quién manda?

-Con la muerte de Chávez el sector gubernamental no tiene jefe único y allí hay una permanente lucha de poderes. En el caso de Maduro, de Cabello, y de Rafael Ramírez y algunos otros, como Tareck El Aissami, la pugna se advierte porque hay signos exteriores como ese que mencionas. Pareciera, por algunos cambios que se han hecho, que Maduro está avanzando en el control del sector oficial, pero la falta de control total comprueba que no hay un jefe único. Otra cosa que me preocupa mucho es que el Gobierno insista en desconocer a la Mesa -que nos guste o no, es la representación orgánica de la oposición- creyendo que con ignorarla va a desaparecer. El Gobierno tiene que convencerse definitivamente de que para tratar de más o menos normalizar la situación política y económica del país tiene que conversar con la oposición. El Gobierno no puede seguir inventando magnicidios, golpes de estado o una invasión extranjera porque la gente no se lo cree. Por eso es que la gente si pierde confianza en las instituciones y ve que los factores políticos son incapaces de comunicarse, empieza a perder confianza en el sistema democrático y comienza a mirar para el sector militar.

-Maduro dijo que de haber hecho primarias el PSUV se habría dividido en cuatro partes. ¿Cómo valora eso?

-Yo nunca he creído que lo importante son los métodos de selección sino los candidatos. Yo lo que creo es que el Gobierno ha escogido malos candidatos pensando más en los candidatos de la oposición que en otra cosa. Eso de presentar un artista por aquí o un deportista por allá, aunque no tengan ninguna experiencia o trabajo social hecho, a mí me parece un error. Pero más allá de la coyuntura electoral lo me preocupan más son las polarizaciones artificiales, y eso se lo he dicho yo a otros compañeros de la Mesa. El Gobierno caza su pelea y trata de polarizar con Primero Justicia porque cree que eso lo favorece, el Gobierno no actúa a tontas y a ciegas. Ahora, si hay algunos factores que creen que también les conviene la polarización que está planteando el Gobierno, le están haciendo el juego. Nosotros debemos tender a despolarizar.

-¿Y cómo despolarizaría el debate así planteado?

-Primero que uno de los polos no le haga el juego al Gobierno diciendo: ‘Yo soy el otro polo’, porque en la oposición no hay un solo polo. ¡Nadie! en la oposición puede decir que por sí mismo constituye un polo, porque somos muchos.

-Y no hay un solo líder.

-Tampoco, hay muchas visiones y lo que hemos demostrado es que en el acuerdo hemos avanzado. Si alguien tiende a hegemonizar o trata de crear una contra hegemonía, va a tener muy mala suerte porque en la oposición eso no es posible.

Elvia Gómez

Entrevista publicada en www.eluniversal.com