¿Cuántas veces hemos escuchado este triste lamento en boca de muchos de los actuales defensores de la democracia? Se ha transformado en un lugar común. Empero, 15 años atrás era imposible pensar que una autocrítica como esa tuviera eco en la mayoría de los venezolanos borrachos aun por los cantos de sirena del fallecido presidente entonces recién llegado al poder.

Durante años se bombardeó a la población con ataques contra las gestiones democráticas a través de verdades, medias verdades y mentiras y eso fue creando una dura coraza antidemocracia, antipartidos, anticivil y anticonsenso que todavía hoy afecta a un grueso número de personas. Se nos vendió la idea que los caudillos militares eran más eficientes que los gobernantes democráticos. Por esa razón muchos interpretaron que la llegada de Chávez al poder emularía esos días que los nostálgicos creían llenos de grandeza y en la campaña electoral de 1998 subliminalmente se difundió esa noción que fue seguida por la mayoría de los votantes.

Ahora bien, ciertamente había una situación difícil en el país en las décadas 80 y 90 del siglo pasado y ello fue afectando la credibilidad de la dirigencia democrática, máxime cuando a través de muchas vías se hacía una profunda publicidad en contra de las gestiones de la época. Sin embargo, lo lógico es ubicar bien los verdaderos responsables de la crisis económica, posteriormente devenida en crisis social y política.

Se puede decir con mucha certeza que hasta 1978 nuestra nación mantuvo altos niveles de crecimiento económico combinados con bajos o cuando mucho medianos índices inflacionarios. En 1979 Luis Herrera Campins asumió el poder y dijo que recibía “una Venezuela hipotecada”, en referencia a la deuda de 11438 millones de dólares que recibió del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

El erróneo manejo de la economía por parte de la administración de LHC detuvo el crecimiento económico, aceleró la inflación y generó una fortísima fuga de capitales que fue enfrentada de la peor manera ya que se contrató un masivo endeudamiento el cual en gran parte estaba compuesto por créditos de vencimiento a corto plazo y el monto de la deuda al final de ese quinquenio (1983) fue de 38675 millones de dólares, casi 4 veces más, con el agravante que tal situación nos hizo perder la fortaleza del Bolívar en el triste episodio denominado “Viernes Negro”.
Esta autocrítica es necesaria para definir las reales responsabilidades y sus consecuencias pues la herencia de la presidencia de Herrera Campins condicionó gravemente a los 3 períodos presidenciales siguientes (Lusinchi, CAP II y Caldera II). Este trío de gobiernos fue mucho más responsable al manejar al país y entre las muchas cosas positivas que hicieron fue disminuir la deuda pues en 1998, año en el que ganó Chávez, alcanzó 27808 millones de dólares.

Comparemos esta cifra con los 104750 millones que dejó el difunto en diciembre de 2012. Tomemos en cuenta que en esos 15 años anteriores a Chávez los 3 gobiernos de la época tuvieron ingresos fiscales de 710729 millones de dólares y el gobierno del desparecido presidente en 14 años 1114235 millones de dólares, ambas cifras a precios de 2012. Con esas cantidades de dinero se gestionó lo siguiente: 63 nuevos centros universitarios (1984-1998) contra sólo 30 del chavismo; 226 nuevas bibliotecas (1984-1998) contra apenas 51 de los “socialistas”; 65 nuevos hospitales (1984-1998) contra escasos 16 de Chávez y 18 si contamos los dos inaugurados este año; 17 parques nacionales decretados (1984-1998) contra ninguno de los “rojo rojitos”; 6 embalses (represas) iniciados entre 1984 y 1998 contra 1 sólo del oficialismo; 623 kilómetros de autopista puestos en servicio (1984-1998) contra 272 de los castrocomunistas y, finalmente, 754314 viviendas de interés social construidas por el sector público de los últimos 3 gobiernos democráticos vs un escuálido (ahora sí correctamente usado ese término) número de 505562 unidades habitacionales de los actuales usufructuarios del poder.

Para este último indicador tomemos en cuenta que en los 3 gobiernos anteriores a Chávez la población promedio fue de 20167023 habitantes y desde 1999 a 2012 el promedio fue de 26800344. Cuando los psuvistas dicen que los gobiernos anteriores eran corruptos hay que recordarles que en los 15 años anteriores a HCF se conocieron 8340 casos de corrupción y entre 1999 y 2005 (sólo 7 años,) pues luego no se han publicado cifras, se detectaron 15467 casos. En cuanto a la inseguridad citemos que se cometieron 46140 homicidios entre 1984 y 1998 (14,8 promedio por cada 100000 habitantes) y durante los 14 años posteriores 157978 (41,6 promedio por cada 100000 habitantes).

En pocas palabras, mejor gestión con menos recursos traducida en mayor nivel de vida y más tranquilidad ciudadana. Habría que agregar que podíamos comprar cualquier producto en la cantidad que quisiéramos, que los apagones eran muy escasos y distanciados en el tiempo y mejores carreteras. Sin duda alguna, éramos felices y no lo sabíamos.

Mario Buffone

Secretario de Cultura de AD Aragua