Esta pregunta nos surge una y otra vez. No me refiero a la realidad política o geopolítica de la nación. Los economistas, cuando estudiamos un proyecto, un “algo” que se quiere desarrollar: industria, empresa… nos preguntamos muy seriamente por su factibilidad, su pertinencia en el aquí y el ahora. En base a ésta, se consiguen financiamiento, inversionistas… gente común y corriente que crea en “ese proyecto” y “arrime” todo su esfuerzo, dedicación y recursos en pro de lograr el objetivo: que sea posible, que se haga realidad, que de frutos.

Pero –podrían alegar algunos- que lo importante es vivir el momento. Es decir, tengo hambre hoy y me la aplacas. Tengo necesidades hoy y me las suples con cualquier “disparate” que se le ocurra al inquilino de Miraflores “al bate”. Quien se convierte en una suerte de “gurú”  que entra en “trance mediático” y tras “iluminaciones celestes” oye en pajaritos al finado Comandante, o refleja el rostro de éste en cualquier sitio inimaginable… Con esa inspiración, mágico-religiosa, delinea y genera políticas públicas de más largo alcance. Si, aunque parezca mentira, el realismo mágico se apoderó de la acción pública del régimen. Lamentablemente, no es una broma.

Fruto de todo esto tenemos un descalabro evidente. Las exportaciones de petróleo han caído 16% en el último quinquenio. La inflación ha llegado a los 2 dígitos y no parece aplacarse. Los más optimistas recuerdan los fenómenos de estanflación de la década de los noventa en nuestros países hermanos del sur. ¿Viviremos también nosotros ese flagelo?

Por un lado, las tiendas de electrodomésticos serán repletas de productos chinos para diciembre. Hay 200 toneladas de estos productos, en Puerto Cabello –procedentes de China- “comprados” o “recibidos a crédito” por la Nación, endeudándonos más. ¿A qué dólar se adquirió, libre u oficial? ¿Cuánto es el monto del subsidio por este concepto? ¿Para favorecer a quién –a enchufados o al pueblo? ¿Efectismo de cara a las elecciones del 8D? Un régimen cortoplacista, populista, corrupto e irresponsable.

Por otro lado, la violencia política, ha ido en aumento. Desde el uso de las inhabilitaciones a través de los “tribunales de la revolución” en el municipio Baruta –por ejemplo- para impedir la elección/votación a favor del Alcalde Metropolitano Antonio Ledezma;  pasando por la “molotov” lanzada contra el vehículo del gobernador de Miranda; el ataque a partidarios de la Unidad Democrática en Carabobo; o el asesinato en el municipio Baralt del estado Zulia de un candidato MUD al salir de un programa radial; o la explosión de un vehículo en un Centro Comercial capitalino tras la presentación del libro: “El Prisionero Rojo” de Iván Simonovis, prisionero político del régimen.

Ante este panorama: ¿Es posible Venezuela? Vuelve a saltar en nosotros la pregunta. A diario, decenas de miles de caraqueños concurren a sus actividades.  En el metro de Caracas, una obra importante de la democracia venezolana, observas caras alegres de mujeres y hombres quienes, a pesar de esta realidad, concurren a sus lugares de trabajo. Sus alegrías y tristezas, con sus esperanzas y sueños debemos caminar hacia un futuro posible. Convoco a todos esos compatriotas a no dejarse arrebatar esa fuerza interior que los mueve a diario. Los invito a hacer realidad desde ya, esos sueños y esperanzas. No tengamos miedo: el 8 de diciembre podemos demostrar, y vamos a hacerlo, que el país requiere de un cambio inmediato.

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

Rafael Martínez Nestares / @rafaelmartinezn

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