El populista tiene un concepto mágico de la economía: para él todo gasto es inversión. La ignorancia o incomprensión de los gobiernos populistas en materia económica se ha traducido en desastres descomunales de los que los países tardan decenios en recobrarse”. Enrique Krauze

Si me lo cuentan no me lo creo, menos mal que me encontraba literalmente pegado al televisor cuando el Presidente de la República estalló “indignado” frente a las cámaras, porque supo que una fábrica de helados cubana, inaugurada quince días antes, no estaba funcionando. Por estar frente a la tv supe que no estaba soñando y me di cuenta que era cierto lo que estaba viendo y oyendo, cuando Chávez le espetó a su Ministra de la Presidencia Carmen Meléndez: “Dime tú, Carmen, ¿están produciendo helados en la fábrica? No están produciendo y fue inaugurada hace una semana. ¿Te das cuenta? ¡Comimos helado! Y no es la primera vez que eso ocurre”, se quejó el mandatario en un consejo de ministros. Chávez dijo que “hasta Fidel” Castro, el dictador cubano, le mandó un mensaje diciéndole que le gustaría probar los helados Coppelia hechos en Venezuela. “¿Por qué no están produciendo helados?”, inquirió el presidente a la ministra, que le respondió que los trabajadores le comunicaron que una máquina estaba estropeada, les faltaba materia prima y material para envases y no tenían transporte público, por lo que se ven obligados a caminar 45 minutos para llegar a la fábrica”.

¡Instalar una fábrica, inaugurarla con bombos y platillos y hasta “comimos helados”, pero no tienen idea de dónde saldrá la materia prima para elaborar los productos que piensan comercializar, no tienen los envases para colocar el helado, ni transporte para los trabajadores! Todo esto parece salir de la imaginación del libretista de una película de Cantinflas, pero lamentablemente este gobierno es así: “cantinflérico” pero sin producir una sola risa, sino un escalofrío que recorre el cuerpo y el alma de todo un pueblo que ve cómo se derrochan los recursos provenientes de la única “fábrica” que produce en Venezuela: el petróleo, porque no necesita “materia prima” y se extrae, ese “excremento del diablo”, directamente y sin que la mano del chavismo intervenga para nada. ¡Es que hasta la gasolina derivada del petróleo la estamos importando!

Venezuela, durante los 14 años de este desgobierno ha recibido más de un millón de millones de dólares: una cifra colosal que cuesta trabajo escribirla en números y casi todos esos recursos provienen del petróleo, pero importamos gasolina que es lo único que deberíamos procesar con éxito. El gobierno dice, falazmente, que la necesidad de comprar gasolina al exterior ha sido un fenómeno puntual explicable por el hecho de que la mayor de sus refinerías ha sido sometida a un proceso de “mantenimiento mayor”, pero la verdad verdadera es que lo que está ocurriendo es la incapacidad manifiesta del régimen de gerenciar la principal industria nacional.

En efecto, cuando das el petróleo a 23 ó 24 años, al 1% de interés y te pagan con pantalones, café o carne como lo hace Nicaragua o con queso como Uruguay, eso afecta al flujo de caja de la empresa. Este gobierno, en consecuencia, ha resultado incapaz de refinar suficiente combustible como para cumplir sus compromisos externos y abastecer la demanda interna, que ronda los 320.000 barriles diarios de gasolina y 275.000 barriles diarios de diesel. El déficit que tenemos es porque hay accidentes a montón y no funcionan a plena capacidad las refinerías por ineficiencia y falta de mantenimiento.

El colmo de la demagogia ineficaz es que Chávez lleva tiempo prometiendo la construcción de tres nuevas refinerías: una en Barinas, otra en Caripito en Monagas y la otra en Cabruta estado Guárico. Ninguna está siquiera cerca de empezar a funcionar y se requieren al menos de tres a cuatro años para construir una refinería. En tal virtud, el aumento de la capacidad de refinado no llegaría hasta 2016… ¡si se empezaran a construir ahora! Mientras tanto tendremos que seguir importando gasolina.

Ponemos el ejemplo del petróleo y la gasolina porque es lo que aparece más de bulto y evidencia el fracaso de este gobierno groseramente demagógico. Por esta razón es por lo que durante 14 años toda la oposición venezolana se ha “rebanado” los sesos buscando cómo caracterizar ideológicamente a este régimen y Chávez nos ha resuelto el problema con facilidad: este gobierno no tiene sabor a comunismo, ni a fascismo, ni siquiera a militarismo, este gobierno “sabe a Coppelia”.

 

Antonio Ecarri Bolívar

Vice-Presidente de AD