Venezuela es un país en retroceso, ante las adversidades hay quienes se acomodan para terminar acostumbrándose a ellas y hay quienes sabemos trabajar en tiempos de crisis para poder confrontarlas sin perder nuestro principal norte. Por causa de la diatriba política que vive nuestro país, son muchos más los que prefieren acostumbrarse y rebajar sus aspiraciones, que los que seguimos pensando que todos los días podemos mejorar.

Dos de los problemas que afectan hoy a nuestra gente son la delincuencia y el desempleo. Muchos no advierten la relación intima que vincula estos temas y supeditan su solución simplemente a aumentar planes de seguridad, dotación de armamento o funcionarios, sin darse cuenta que si bien es cierto la Venezuela de hoy clama todo lo anterior, la de mañana debe convertirse en una sociedad de paz.

La primera reflexión que hago es la siguiente, ¿Qué sucede cuando el desempleo se mantiene elevado por tanto tiempo?, La respuesta es malestar social y político, incremento de la violencia y criminalidad, y por supuesto desconfianza en las instituciones del gobierno, especialmente en las fuerzas de seguridad.  Ésto, aunado al ataque contra la propiedad privada, siempre conlleva a más desempleo con la fuga de capital y una imparable ola de violencia. Hay que pensar que existen ciudadanos comunes y corrientes, carentes de principios y valores, que se introducen en la delincuencia, tomando decisiones, analizando los costos y beneficios de la actividad criminal, incluyendo los riesgos y comparándolos con los costos y beneficios de un trabajo producto de esfuerzo y dedicación; esto sin contar la desesperación de una grave situación económica individual o familiar que probablemente motivará la toma de decisiones erradas.

En Venezuela los incentivos a la depravación, al odio y a la violencia son mayores que los de la producción, el trabajo y el salir hacia adelante.En nuestro maltratado país se ha vuelto más rentable participar en actividades delictivas que trabajar digna y honestamente en la economía formal o informal, lo cual convierte el delito en una actividad rentable y al ser humano en un delincuente.

Como candidata a la Alcaldía de El Hatillo conozco muy bien las obligaciones que tendré de ser electa Alcaldesa, y la mas fuerte es combatir la inseguridad, la cual atacaremos con la incorporación de un sistema tecnológico de avanzada, de comunicación y cámaras que nos mantenga conectados y un patrullaje preventivo permanente las 24 horas que nos permita monitorear nuestro municipio, también contaremos con un eficiente servicio de atención inmediata. Además implementaremos un sistema de análisis criminal que nos por medio del cual evaluemos permanentemente nuestras debilidades. La dignificación de nuestra policía y la acción social como política pública preventiva también será bandera de la gerencia que nos llevará a ser un Hatillo Blindado.

Sin embargo blindar nuestro municipio pasa porque tengamos poderes públicos que no estén arrodillados, un sistema penitenciario que no se encuentre invadido por la violencia, la droga y la corrupción. Necesitamos mayores programas sociales de prevención que empoderen a los ciudadanos, una educación de calidad y sin distingos, cultura al alcance de todos, convivencia ciudadana producto de la solidaridad, escuelas dignas, maestros éticos, deportes para los niños y para nuestra juventud, quienes en definitiva son los más vulnerables, y por último fomentar un clima que estimule la paz, los valores, el respeto y la justicia que como venezolanos anhelamos y que desde hace 14 años no disfrutamos.

No podemos reducir nuestra visión de la delincuencia a una lucha entre buenos o malos, sino una lucha entre ese clima que obliga a delinquir para sobrevivir, versus el país de educación y oportunidades que necesitamos.

Tenemos una responsabilidad y debemos asumirla, incorporando expertos de diversos sectores, desde el económico al público, contando con los organismos de seguridad y con quienes dirigen el desarrollo social del país. Sin embargo en la Venezuela de hoy,para enfrentar adecuadamente los desafíos de la seguridad ciudadana se deben abordar acciones para hacer que el ciudadano se sienta protegido y no vulnerado y así blindar el futuro de nuestros jóvenes venezolanos.

 

Diana D’Agostino

Presidenta de Fundhainfa

Artículo publicado en el Semanario 6to poder 2-2-13