Las Municipales dejaron algo bien claro: Con triunfos y derrotas de ambos lados, a estas alturas es absurdo que gobierno y oposición se desconozcan recíprocamente cuando ambos existen en la realidad.

Escribo este análisis cuando el CNE ha escrutado el 97,52% de las actas en base a las cuales emitió resultados oficiales, proclamando alcaldes y concejales no obstante algunas impugnaciones en curso cuya decisión depende de instancia administrativa o judicial. Del total del REP (19.066.396 electores), sufragaron 11.228.719 (abstención del 41,21%), de los cuales resultaron 10.380.164 votos válidos y 848.555 votos nulos, número bastante elevado causado por la complejidad del sistema electoral y el número de votos a emitir por cada elector. El porcentaje de participación fue más o menos similar al de las elecciones municipales anteriores. Considerando sólo los votos obtenidos por el PSUV y sus aliados y la MUD (no contabilizo los votos y alcaldías logrados por disidentes del gobierno y la oposición), el bloque gubernamental obtuvo 5.277.058 votos (47,62%), y los candidatos de la MUD obtuvieron 4.449.207 votos (39,62%). Aunque no sean procesos equiparables, según los resultados del CNE en las elecciones del 14A Maduro obtuvo ventaja de 223.599 votos (1.4%) sobre Capriles, y ahora el bloque oficialista obtuvo sobre el opositor 827.851 votos (unos 8 puntos porcentuales). Esto quizás halla explicación en el hecho de que de los electores oficialistas que sufragaron el 14A ahora lo hizo el 67% y el 33% se abstuvo, mientras que en el bloque opositor sufragó el 60% y el 40% se abstuvo. La abstención en el bloque opositor fue superior en unos 7 puntos a la del gobierno.

El oficialismo ganó 256 alcaldías y el bloque opositor 79. No me detengo en discriminaciones innecesarias respecto del voto urbano y rural o de ciudades grandes o pequeñas porque todos los sufragantes son personas de carne y hueso y las buenas o malas gestiones afectarán la calidad de vida de todos los ciudadanos sin distingos. Además, pensando en el después, el voto de un agricultor andino, de un peón llanero o de un pescador oriental tiene igual valor que el de un habitante urbano de cualquier barrio popular o urbanización de clase media o alta. Los votos no se pesan, se cuentan.

En lo que a capitales se refiere, la oposición puede exhibir como triunfos significativos Barinas (tremendo impacto en La Meca chavista), Barquisimeto y Valencia que estaban en manos del oficialismo, y adicionalmente el caso de Maturín en el que una división oficialista acarreó la victoria del candidato opositor. Candidatos opositores también triunfaron (en algunos casos holgadamente y en otros estrechamente) en alcaldías que ya se detentaban como la Metropolitana de Caracas, Maracaibo, Mérida, San Cristóbal y La Asunción. El gobierno ganó en Barcelona, San Fernando, Maracay, Ciudad Bolívar (pérdida de la oposición), San Carlos, Tucupita, Coro, San Juan de los Morros, Los Teques, Guanare, Cumaná, Trujillo, La Guaira, San Felipe y Caracas, siendo grande en este caso la ventaja oficialista, al punto de comprometer el resultado de la Alcaldía Mayor que la oposición conserva por la votación favorable del Este caraqueño (Baruta, Chacao, El Hatillo) y en menor porcentaje del municipio Sucre.

Calificar a priori como “plebiscito” la elección municipal tenía, como toda apuesta a resto, sus pro y sus contra. En definitiva, no operó como efecto movilizador de la oposición, cuyo porcentaje de abstención fue significativamente mayor que el del gobierno, y si operó, en cierto modo, como elemento calificador o legitimador del gobierno que bien podría decir que ganó el “plebiscito” en número de alcaldías, de capitales y de votos generales, y con ello reivindicar como aprobadas por el sufragio popular las medidas económicas que implementó en su campaña electoral ventajista. Esas medidas indudablemente ejercieron un impacto a favor del gobierno que todas las encuestadoras cifraron entre el 5 y el 7 por ciento y sería tonto negarlo. Las consecuencias económicas de esa propaganda la pagaremos todos los venezolanos en Inflación y desabastecimiento en los próximos meses, pero las elecciones ya pasaron. El ventajismo fue descomunal, como siempre. El día de las elecciones en plena votación, la desproporcionada cobertura mediática que tuvieron Maduro y sus candidatos haciendo campaña contaron con el mutis del CNE y el Plan República.

A estas alturas luce como una majadería que gobierno y oposición se desconozcan recíprocamente cuando ambos existen en la realidad. Maduro dice que invitará a los alcaldes a reunirse con él y ya muchos voceros de la MUD y alcaldes opositores han expresado que aceptan la invitación y concurrirán a ella y esto significa un reconocimiento de parte y parte. Y en cuanto a quienes sin esperar los resultados anduvieron haciendo propuestas volanderas (como la constituyente), sobre las que la prudencia más elemental recomendaba esperar, habrá de verse en los próximos días si perseveran en hacer cálculos políticos irresponsables, la mayoría personales, tirando flechas barranco abajo.

@hramosallup