Con nostalgia recordamos las patinatas decembrinas en El Hatillo, la tranquilidad de caminar por las calles de nuestro querido Pueblo y la libertad de ejercitarnos por La Lagunita cualquier día de semana, con la tranquilidad de saber que llegaríamos sanos y a salvo a nuestra casa sin temor de ser asaltados o secuestrados. La inseguridad que estamos viviendo en Venezuela se acentúa muy particularmente en la Gran Caracas, no escapando a esta realidad el Municipio El Hatillo.

Varios factores inciden a favor de que haya hechos delictivos y secuestros, entre ellos y aunque no lo asociemos directamente a la inseguridad, los huecos y baches en las carreteras y vías del Municipio, originando daños a vehículos, los cuales hacen que el conductor se accidente y esté expuesto a manos del hampa. Otros factores, como escaso alumbrado público y falta de presencia policial, contribuyen significativamente a incrementar la delincuencia.

Los sectores más vulnerables a situaciones delictivas en El Hatillo, son: Los Naranjos, La Lagunita, La Boyera, El Cigarral, Solares del Carmen, La Cima, El Arroyo, Los Curtidores y las distintas comunidades de las zonas rurales, tales como: Los Lanos, El Aguacate, Los Mangos, San Andrés, Turgua, Gavilán,  entre otros.

En lo que va de año, según cifras suministradas por la Comisión de Seguridad del Concejo Municipal de El Hatillo, hasta el mes de Septiembre contabilizaban 70 secuestros denunciados y 135 no denunciados, con la modalidad de secuestro exprés, con un índice de crecimiento de 135% a un mes de finalizar el año. El modo de operación es de tres a cuatro secuestros en paralelo, mayormente de lunes a viernes entre las 8 y 10 pm, solicitando los secuestradores cifras aproximadas de entre 110.000 y 600.000 BsF,  que son pagados por los familiares de las víctimas, quienes por miedo no denuncian la situación; convirtiéndose en una verdadera problemática. Ésto sin contar robos y hurtos a residencias, mayormente los días domingo entre 4 y 7 pm.

Los vecinos de las comunidades rurales de nuestro Municipio tampoco escapan a esta terrible realidad, muchos de los cuales son golpeados y asesinados para despojarlos sólo de un par de zapatos.  A esto sumamos la enorme inseguridad por la que atraviesan los taxistas y conductores del transporte público del Municipio, ya que los delincuentes se hacen pasar por comunes pasajeros, para despojarlos de sus pertenencias, atentando contra sus vidas. Como ejemplo cito el caso del conductor Carlos Tarazona, quien recientemente fue brutalmente  asesinado a golpes en El Hatillo, originando una  protesta de taxistas, transportistas públicos y vecinos con la finalidad que fueran escuchados y tomados en cuenta por las autoridades competentes, para minimizar la inseguridad en la que viven diariamente.

Quienes dirigen el destino de El Hatillo, deben tener la voluntad de tomar iniciativas que favorezcan la seguridad de nuestro Municipio, tales como: patrullaje preventivo las 24 horas del día,  iluminación de las calles principales y garantizar el buen estado de las vías municipales, entre otras. Todo ello con la finalidad de que volvamos a tener calidad de vida, sinónimo de tranquilidad, paz, seguridad y libertad, ya que quienes trabajamos y hacemos vida en El Hatillo no merecemos  vivir recordando que tiempos pasados fueron mejores.

 

Diana D’Agostino

Presidenta de Fundhainfa

Artículo publicado en el Semanario 6to Poder 1-12-12