La Mesa de la Unidad Democrática logró la unidad de los sectores democráticos en torno a un candidato, a un programa y casi logra la incorporación de todos a la tarjeta unitaria lo que, de haberlo conseguido, hubiese sido el juego perfecto. Sin embargo, el avance de las fuerzas progresistas, con Henrique Capriles a la cabeza en una maratónica campaña, logró abrir una brecha que será el camino para la toma del poder más temprano que tarde.

Esta última afirmación nos obliga a sobreponernos, del revés electoral del 7 de octubre, con rapidez digna de mujeres y hombres de reciedumbre como siempre han existido en Venezuela, de cara a las elecciones de diciembre y abril. Es que este avance es tan significativo que no podemos darnos el lujo de caer en pesimismos y depresiones estériles. Tenemos, después de estas elecciones, una perspectiva de triunfo nunca antes vista. Comencemos por el resultado que permitió a Chávez ganar, pero a la oposición morderle los talones:

El crecimiento, constatable, nos lo demuestra la mirada zahorí y la inteligencia matemática de un reconocido académico, como el Ingeniero José Botello Wilson, quien nos presenta un análisis indubitable y lo aborda de la siguiente manera: (…) “hubo un crecimiento cuantitativo de la fuerza opositora lo cual demostraré de inmediato con el siguiente cuadro cuya fuente es la página web del CNE:

CANDIDATO ELECCIONES 2006 ELECCIONES 2012 CRECIMIENTO
CHAVEZ 7.309.080 62.48% 8.062.056 55.14% 752.976 10,3%
OPOSITOR 4.292.466 36.90% 6.468.466 44.24% 2.176.000 50,6%

 Como pueden observar, mientras Chávez creció  un poco más de 750 mil votos (un crecimiento del 10%), Capriles (la oposición) creció un poco más de 2 millones que representa un crecimiento del 50,6%. Un crecimiento de casi cinco veces mayor que el crecimiento de Chávez. Si lo vemos desde el punto de vista de los porcentajes mientras Chávez BAJÓ del 62,48% al 55.14% (un 7.34% en la totalidad de los votantes), la oposición liderada por Capriles SUBIÓ desde 36,90% a 44, 24 % (7,34% obviamente). O sea, basta que en el siguiente proceso electoral se tome solo de un 4 a 5% de la torta de votantes para que el resultado sea favorable a la oposición”.

Este crecimiento nos permitirá ganar gobernaciones y alcaldías que hoy tenemos y avanzar en la conquista de otras, porque este gobierno a pesar del inmenso y brutal ventajismo que utiliza sin escrúpulos desde el poder, tiene encima la crisis más espantosa que podamos imaginar, debido a su irresponsable corrida de arruga de los más ingentes problemas como añagaza electoral.

En efecto, se comieron todo los recursos presupuestarios pagando misiones hasta este mes electoral, tendrán que producir una maxi devaluación en el primer trimestre para poder hacer frente a los compromisos derivados del déficit fiscal y last but not lease Chávez tendrá que decidir si se somete a un severo tratamiento que lo obligará a separarse de sus deberes habituales o agudizar una enfermedad que está allí aunque la trate de ocultar.

La enfermedad del Presidente no es un deseo opositor, es una realidad que debe ser conocida a fondo por todos los venezolanos, porque como decía Betancourt: “cuando al Presidente de Venezuela le da gripe el país adquiere pulmonía” y no se trata de una simple gripe lo que aqueja al primer mandatario nacional.

Nadie apuesta a la crisis, por el contrario, desde la alternativa democrática hemos enviado mensajes muy claros para que el gobierno comparta esos gravísimos problemas con la oposición en función de los grandes intereses nacionales, pero Chávez llama por teléfono en la mañana a Capriles para dialogar y por la tarde ordena nuevo juicio contra el dirigente sindical de ferrominera Rubén González para criminalizar, una vez más, la protesta laboral.

En conclusión, al no hacernos ilusiones con Chávez, quien desde ya anuncia que va a introducir en enero el nuevo Plan socialista en abierta violación constitucional, podemos sí ver un futuro inmediato de triunfos electorales que nos va a conducir a la toma del poder más temprano que tarde. Nuestros candidatos a gobernadores y alcaldes fueron escogidos por el pueblo o por consenso, los del chavismo por el dedo que ya no es portaavión.

La MUD ha anunciado su disposición a mantener la unidad afectiva, a todo trance, para las elecciones de gobernadores y alcaldes. De eso se trata y así lo afirma Capriles, con todo su ímpetu juvenil: “lo que abrimos no fue un camino sino una autopista hacia el poder”.

Pesimistas y logreros favor abstenerse, no de votar, pero sí de contagiar.

Antonio Ecarri Bolívar

Vice-Presidente de AD