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Siempre he creído que Estados Unidos tiene que ser un gran país para mantenerse como primera potencia mundial en todos los ámbitos, no obstante haber padecido presidentes oligofrénicos del calibre de George Bush, haber sobrevivido a las paranoias del Departamento de Estado, a las chapuzas de sus diplomáticos que solo aciertan cuando se equivocan y a las truculencias de sus inefables organismos de inteligencia que arman informes a partir de recortes de prensa e informaciones de “dateros” que creen que con sus chismes se congracian con el gobierno norteamericano. Tan blindadas y fiables son esas agencias de seguridad que cuando no revelan sus informes confidenciales con torpes declaraciones de voceros oficiales, se los publica wikileaks.

Hago esta remembranza para caer en lo dicho por Roberta Jacobson, subsecretaría de Estado para las Américas, el 8 de mayo ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado de EE.UU., respondiendo preguntas del senador republicano Marco Rubio, quien propuso sancionar a funcionarios venezolanos violadores de derechos humanos y que “viven, visitan a menudo o se benefician del estado norteamericano”. Jacobson, evidentemente empastelada cuando Rubio le preguntó “quiénes fueron los miembros de la oposición venezolana que le solicitaron no imponer sanciones en contra de los funcionarios definidos por él como violadores de derechos humanos”, respondió excusándose de dar nombres “porque están participando en el proceso de diálogo”. Obviamente, estaba refiriéndose a la MUD, puesto que ella es quien concurre por la oposición en dicho proceso. Cuando Robert Menéndez, senador demócrata, le preguntó si “los miembros de la sociedad civil que estaban en negociaciones o no” le pidieron que no se aplicaran sanciones, ella respondió que “le habían pedido específicamente no aplicar sanciones.” De esto se concluye: 1) que no se revelaron nombres por supuestas razones de protección, y 2) que la eventual solicitud de no aplicar sanciones habría sido planteada por personas que participaban en el diálogo y por otras que no participaban en él.

Los sectores que se frotan las manos para que el diálogo fracase difundieron tendenciosamente las declaraciones de Jacobson, para arrojar lodo sobre los miembros de la MUD acusándolos de haber solicitado la no aplicación de sanciones a funcionarios venezolanos imputables y excluyendo las explícitas referencias a miembros de la sociedad civil que no participan en el diálogo. Aunque el tema fue despejado con las declaraciones de Ramón Guillermo Aveledo y Ramón José Medina a nombre de la MUD, y de la propia Jacobson al expresar el día 15 a medios internacionales que se equivocó, el laboratorio sigue esparciendo su detritus anti MUD en las redes.

La fauna local cuenta con especímenes que alardean de ser voceros oficiosos del gobierno norteamericano, creyendo que se gradúan de importantes e ignorando que los venezolanos preferimos el estiércol criollo a la mermelada importada, y que aquí nadie está pensando, salvo algunos esnob, que deben irse los malandros del G2 cubano para que nos salven los marines norteamericanos. Ni unos ni otros. Tonto quien crea que se la está comiendo por sacarse fotos en tours internacionales para usarlas aquí como cédula de salvador de la patria. Las grandes potencias lo son porque permiten que con ellos se retrate cualquier macaco tercermundista mientras que ellos solo se retratan con sus pares. La política exterior de grandes países como EE.UU. no tiene corazón sino intereses y varía poco de gobierno a gobierno, incluye utilizar a quien sea y entregarlo atado a sus enemigos. Pérez Jiménez se enteró tardíamente.