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Sin sorpresa pero sí con una mezcla de asco e indignación, he leído un grueso expediente que rueda profusamente en amplios sectores del país, donde se narra detalladamente, con documentos y hechos comprobables, la existencia de un enorme y sumamente costoso laboratorio de guerra sucia que opera desde el exterior y en Venezuela contra determinados partidos y dirigentes de la oposición. El legajo, publicado ya en pequeña parte por algunos medios y en columnas de opinión, incluye los nombres de las personas que crearon el laboratorio, sus direcciones, financistas, agentes y operadores; organizaciones de fachada; periodistas palangristas tanto venezolanos como de agencias noticiosas internacionales contratados para direccionar u ocultar informaciones según la línea del laboratorio, así como también  blogueros  delincuentes prófugos de la justicia nacional e internacional por delitos de narcotráfico, atraco, violación y lesiones; los fondos con los que financian la porquería provenientes de la corrupción lavado en paraísos fiscales; las conexiones con organismos extranjeros de inteligencia de los cuales también reciben dinero e informaciones contaminadas; el parentesco consanguíneo entre agentes del laboratorio y políticos venezolanos; las conexiones entre todos estos factores, los instrumentos de que se sirven y una larga cadena de etcéteras donde se descubren hasta las relaciones homosexuales entre miembros de asqueroso parapeto.

Curioso que ese enorme, costoso y sucio aparato no fue creado para combatir al gobierno del que dicen ser adversarios intransigentes y al que aseveran querer sustituir con los políticos bajo sus órdenes, sino para atacar a los opositores que nos hemos resistido a ser peleles al servicio de esa mafia que por decenios y sin sacar un solo voto saqueó impunemente a este país valiéndose del chantaje a través de los medios de comunicación que una vez poseyeron y desde los bancos que para salvación del público ya no dirigen.

Digo sin sorpresas porque llevan tiempo excretando porquerías y lo que hacen y por qué lo hacen ya no es novedad. Lo del asco y la  indignación no amerita ser explicado.

No tengo dudas que el ensamblaje de toda la información ha sido hecho por operarios del oficialismo valiéndose, como es su costumbre, de grabaciones telefónicas, delaciones, infiltraciones, sustracción de documentos, intercepciones de correos y demás. ¿Por qué lo hicieron? Obviamente porque al desnudar la podredumbre de supuestos opositores, se demuestra que la oposición como un todo se halla sumamente dividida y ello sirve de paso para que el gobierno disimule su propia fractura interna ya pública y notoria.

Las piezas ensambladas son hechura total de un sector de la oposición contra todos los demás que son la inmensa mayoría, por lo cual  nadie podría acusar al gobierno por hacerlas del conocimiento de la opinión pública. Lo que cuenta son los hechos y quienes los perpetran, no quienes los revelan. Una información de contenido veraz no se descarta por la condición de quien la suministra ni por los intereses que tenga al difundirla.

Que el laboratorio, la mafia de la que depende y sus fechorías convienen al gobierno, lo comprueba no sólo la circunstancia de que no toca al régimen ni con el pétalo de una rosa, sino que éste en contraprestación protege los lugares donde esos basureros operan, cuyas direcciones son harto conocidas y constan en el mismo legajo que el gobierno ensambló.