Hemos tenido una semana llena de emociones y sobresaltos. Por un lado, trasladan de emergencia al prisionero político Iván Simonovis, con un muy delicado estado de salud, y; por otro, vemos el acto de gallardía política y de total espaldarazo a la Unidad Democrática, dado en Baruta por el alcalde Gerardo Blyde, tras su total respaldo al candidato David Uzcátegui como consecuencia de su habilitación política por parte del TSJ.

Pero la semana no queda así. La fiscal general de la República Luisa Ortega Díaz, manifiesta -vía Twitter- la decisión de ese despacho sobre el editor del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero “…a quien se prohíbe enajenar y gravar bienes muebles e inmuebles, sin restringir el uso y disfrute, así como ordenar el congelamiento de las cuentas bancarias” del precitado editor.

No podía quedarse atrás otro medio de comunicación, 6to. Poder, en la persona del periodista -editor/presidente del grupo- Leocenis García y su hermana, detenidos por parte de una comisión de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), en la Urb. El Cafetal de Caracas.

Asimismo, el allanamiento de la sede del Partido Socialcristiano Copei en el estado Táchira obligó a la dirigencia de esa organización política a exigir al gobernador de esa entidad, Vielma Mora, se pronuncie sobre las acciones emprendidas por funcionarios de Politáchira en su sede regional, pues ingresaron violando la ley.

De igual manera, en el estado Amazonas, en la madrugada del lunes fue destruido el símbolo emblemático del partido Acción Democrática (AD). Se desconoce quién o quiénes son los culpables de este hecho. Las bases de hierro y cemento donde estaba el símbolo de AD, ubicado en la Av. 23 de Enero en Puerto Ayacucho, fue inaugurado, el 13 de septiembre de 1987, por los jóvenes militantes de AD. Su destrucción es otra muestra de la intolerancia política que vive Venezuela.

Para culminar la semana, la Asamblea Nacional decidió el allanamiento de la inmunidad parlamentaria del diputado Richard Mardo quien es militante de Primero Justicia (PJ),  electo por el estado Aragua, por presuntos hechos de corrupción.

Las anteriores fueron noticias que orquestan una manera peculiar del accionar del régimen que vivimos en Venezuela. Sumemos a ello la incapacidad del gobierno venezolano por resolver los graves problemas económicos nacionales: inflación, empleo, educación, salarios… lo que muestra una ceguera política, un desprecio real por el diálogo y una contumaz actitud por parte de quienes detentan el régimen de espaldas al pueblo, a los débiles y a una parte del país -al menos el 49%- que no votaron por la opción de Maduro y que somos un significativo grupo humano, que somos venezolanos y que no podemos ser violentados en nuestros DDHH.

Venezuela está en una encrucijada: progreso, crecimiento y desarrollo, o; corrupción, despilfarro y barbarie. Esta última parece ser la herencia que nos deja el modelo impuesto por el finado presidente Chávez, a quien pareciera pretenden entronizar entre los vivos con el recuerdo de su cumpleaños, como si estuviese presente. Sin embargo, el bravo pueblo venezolano tiene la palabra.

Rafael Martínez Nestares

Artículo publicado originalmente en www.eluniversal.com