Esta semana de campaña, el presidente mostró una vestimenta con los colores de la bandera nacional: camisa azul, boina roja y una bufanda amarilla. En sus discursos hizo llamados a sus fuerzas: hay que trabajar el  1×10. “Hay que formar los testigos de mesa, la logística, la movilización, bases de patrulla en los barrios”. También pidió a los suyos estudiar y discutir el programa de gobierno y exhortó a la militancia a dejar el sectarismo porque necesitan a los  indecisos, “a los que andan dudando”, por lo que deben convencerlos con ideas y argumentos. Por último, reconoció las fallas de gestión.

Sí, esta semana ha sido la de trabajar los temas cotidianos y las fallas de gestión, pero atención, solo para fijar la idea de que Chávez quiere hacer mucho pero el problema es de su equipo, no de él. Y es que eso lo muestran los estudios de opinión, todavía hay una brecha entre la gestión del presidente y el equipo de gobierno. Así que ante esta situación, todos son sacrificables. Lo ocurrido en Anzoátegui es sintomático. El presidente pareciera tener problemas de movilización, así que el evento fue regional , miles de personas procedentes de Monagas, Sucre, Nueva Esparta y Anzoátegui, gente de PDVSA, misiones sociales, partidos políticos y grupos oficialistas que viajaron a bordo de decenas de autobuses oficiales, de línea, colectivos, los de PDVSA en autobuses con aire acondicionado. Allí habló como siempre, de los grandes logros, pero también dijo que entendía a quienes sienten descontentos porque no hay una calle de  Barcelona que esté en buen estado. Obviamente, no podía pasar por debajo de la mesa el caradurismo presidencial: “también pudieran quejarse de los apagones. Yo creo que uno de los que más se queja de este gobierno soy yo mismo”, y así llamó la atención al Gobernador y a la alcaldesa de la capital del estado. Ahora sí convocó a los gobernadores y alcaldes para que resolvieran los problemas: tienen que ponerle más “corazón, alma y  atender las necesidades del pueblo”.

Como en aquél evento donde dijo la frase que ahora niega, esa de que “quien no es chavista no es venezolano”, en Anzoátegui soltó la siguiente perla: “Sé que hay descontento por el alcalde tal o el gobernador tal, pero aquí lo que importa es Chávez y el 7 de octubre”. Segunda frase definitoria de los objetivos políticos del régimen: primero fue la exclusión y la división, y ahora es,  Chávez es el proyecto. Dicho de otro modo, es la lógica de “el fin justifica los medios” con tal de mantener a Chávez en el poder. Y he allí  la otra clave de la campaña. Si es necesario dividir al pueblo, se divide; si es necesario excluir a quienes no creen en el proyecto,  se excluyen; si es necesario buscar a los indecisos y mentir, se miente; si es necesario usar todos los recursos del Estado, se usan; y si es necesario sacrificar políticamente a sus adláteres, listo,  se sacrifican.

Todo esto nos lleva entonces a  concluir que, para el régimen, si se debe vulnerar el acuerdo firmado en el CNE, se vulnera.  Para el Presidente de la República ya son trece  las campañas electorales enfrentadas.  El temor a perder es evidente, por  mucha o poca ventaja que tenga, y ese es el otro elemento  destacable de esta semana en la campaña: las fuerzas  se están moviendo, la candidatura unitaria viene ganando espacios.

Y viene avanzando porque hay un contraste: mientras la candidatura unitaria representa el cambio y la unidad del país, para una democracia de todos, la democracia de la inclusión y el progreso, la otra candidatura representa el personalismo, la autocracia y el autoritarismo. Lo que subyace tras la candidatura del régimen no es progreso,  es retraso, involución,  y eso no es lo que  se quiere para Venezuela. Lo importante no es Chávez, lo importante es Venezuela.

 

Angel Lugo

Secretario Político del CEN de AD