El pasado 29 de octubre,  fue imposible a los ciudadanos concurrir a sus lugares de trabajo con normalidad. Decenas de miles de personas que viven en Guarenas-Guatire y en los Valles del Tuy o Los Altos Mirandinos se vieron imposibilitados de acercarse a la ciudad capital. El motivo: un grupo de trabajadores de la Gobernación de Miranda concurrirían a la sede de la Vicepresidencia a reclamar sus mejoras salariales. Por ello, fueron obstaculizadas las vías de acceso a la ciudad por el régimen Chavista/madurista mediante “guarimbas” organizadas por afectos y militantes del PSUV en reclamo contra el gobernador Capriles. Excusas.

En realidad, miedo del régimen por las dimensiones que podría tomar una marcha hacia Caracas por la entrega de los dozavos y las reivindicaciones laborales de los empleados de la Gobernación.

Claro está, la “marcha hacia Caracas” no constituía amenaza alguna; en nada se parecía a la rebelión de los andinos –encabezados por Castro y Gómez- a finales del siglo XIX, para “tomar el poder” en Caracas. Nada que ver. Los trabajadores mirandinos son herederos de una obra de nuestros gobiernos democráticos: la descentralización político-administrativa.

Carlos Andrés Pérez -otro andino- fue quien en su segundo Gobierno devolvió a las regiones y municipios el derecho a la autodeterminación, al desarrollo y progreso local y regional, reclamado por las comunidades y recogido por la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) y luego por el Ministerio para la Reforma del Estado. La COPRE creada bajo el gobierno del presidente Jaime Lusinchi –valga la digresión- constituyó un esfuerzo colosal del mundo político, económico y social de los años 80, a fin de darle un nuevo empuje al crecimiento del país. Es relevante recordar a nuestra generación actual que, Venezuela no nació con el advenimiento del finado presidente, ni con la intentona golpista del 4 de febrero de 1992.

Pero volvamos al 29 de octubre. El régimen incapaz, ineficiente y corrupto no logra “dar pie con bola”. Esa misma semana, cuerpos represivos del régimen daban muerte en Carúpano a cuatro pescadores –uno de los jóvenes recibió 22 impactos de bala. ¿Dónde están los responsables?

Presidente Maduro, la “Suprema Felicidad” del pueblo no se decreta. Los pueblos avanzan o retroceden en la medida de los aciertos y desaciertos de sus gobiernos. ¡Rectifique!

El diálogo y la concordia son la fuente de la estabilidad de una nación: ¿sus aliados y el PSUV organizan Guarimbas y trancan accesos a la ciudad Capital? ¿Sus cuerpos represivos “disponen de la vida de los ciudadanos” como en Carúpano, y no pasa nada? ¿Qué hace Ud., presidente, desde la “alturas del poder”?

Dijo Lusinchi en su discurso de toma de posesión: “…no me dejen ser un pobre poderoso solitario, incapaz de escuchar en la cima, la voz sabia del común…”

Los prisioneros y exiliados políticos, el desabastecimiento, los cortes de luz, la inflación galopante, el tipo de cambio… no se resuelven con el “vice-ministerio de la Felicidad Suprema”. No se burle más del bravo pueblo de Venezuela.

¿Aspira la Ley Habilitante para seguir concentrando el poder, burlarse de sus conciudadanos y reprimir a sus “oponentes”? ¿Quiénes pagaron y repartieron los afiches anónimos contra dirigentes de la oposición acusándolos del mal del país: desabastecimiento, cortes de luz, inflación…? No, presidente Maduro, todo eso es responsabilidad suya y de su régimen… ¿guarimba roja?

 

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

Rafael Mart[inez Nestares / @rafaelmatinezn