El texto del presente artículo fue publicado el 2 de agosto del año 2011 en el Correo del Caroní bajo el título “La unidad a toda costa”. Creo que lo que ahí se dice se encuentra absolutamente vigente, por lo que vuelvo a compartirlo con ustedes. Solo agreguen, para abundar, que el 14 de abril de 2013 la tarjeta electoral de la Unidad se convirtió en la más votada de la historia.

“Hay que mantener la unidad. Me he cansado de decirlo. Solo por medio de la unidad de criterios políticos que se logra a través de la Mesa de la Unidad Democrática, podemos lograr construir resultados óptimos frente al fascismo chavista.

Ya en el año 2008 la unidad (para ese entonces no tan definida como hoy, sin la MUD) logró importantes victorias en los estados Miranda, Táchira, Carabobo, Nueva Esparta y Zulia. De esos estados, gracias a la unidad de fines y medios de todos los partidos políticos de oposición, se le arrancaron al chavismo Miranda, Táchira y Carabobo. La unidad, desde el 2008, viene golpeando muy duro al gobierno nacional.

En el 2010 los resultados de la unidad, ahora si por medio de la MUD como factor de integración, son incontestables. 52 % de los venezolanos votaron por una sola opción, la democrática, la que representa la oposición venezolana. Ese 52 % de venezolanos se encuentra representado por muchos partidos políticos, pero estos comparten todos sus medios (económicos, de personal, de ideas, de agendas, de doctrina) para un fin: lograr restablecer la democracia en Venezuela.

Unidad política es necesaria en momentos de crisis. Ya en 1945 fue ineludible buscarla. Durante el gobierno de Isaías Medina Angarita se produjo una crisis política tremenda, ya que el general y ex presidente Eleazar López Contreras aspiraba nuevamente a la presidencia de la República, mientras que el presidente Medina prefería tener a un candidato propio. Esta ruptura entre los generales del post gomecismo generó una fractura no solo en el gobierno, sino en las fuerzas armadas, que como hoy día, eran un factor político fundamental en la escena nacional.

Pues, ante ello, Acción Democrática buscó un candidato de consenso entre ambos, toda vez que de no llegar a un acuerdo, la batalla entre ambos bandos nos hubiese podido llevar a un nuevo conflicto civil y la irrupción de otro Gómez. Acción Democrática, en ese sentido, trató inicialmente la candidatura del doctor Diogenes Escalante, quien era también el candidato de Medina y bien visto por López Contreras. Sin embargo, como se sabe, razones de índole psicológica obligaron al doctor Escalante a renunciar.

Así, Acción Democrática buscó candidatos extra partidos, que gustaran a ambos generales, para evitar la batalla fratricida que se avecinaba. En fin, Acción Democrática buscó la unidad para evitar el colapso del país. El resultado lo conocemos: se iba a dar un golpe de Estado, quiéranlo todos o no. Los adecos se sumaron a ese carro para tratar de asegurar la preeminencia de un sentido democrático en todo aquello. Pero al final se alzó el gorila militar en 1948, todo por no haber llegado a acuerdos en su momento.

No solo en Venezuela la unidad se utiliza como bastión para salvar o preservar la democracia. Chile y su Concertación Democrática es el gran ejemplo. El presidente Sebastián Piñera, el que derrotó a la Concertación después de veinte años, el que derrotó a la unidad, está llamando nuevamente a la unidad nacional y política, esta vez para enfrentar la crisis escolar en su país. Hay en Chile una grave contrariedad sobre el inicio de las clases, habiendo ya huelgas y diversas manifestaciones. Ante ello, Piñera busca desesperadamente la unidad que el mismo derrotó.

Sirvan este par de ejemplos para demostrar que la unidad es necesaria, porque ya ha demostrado en la Venezuela actual ser eficiente (cincuenta y dos por ciento de votación lo dicen).

No caben inventos. Terceras vías, unidades superiores, modelos no probados no son convenientes. La MUD nos ha traído dividendos efectivos. Como dicen en beisbol: lineup ganador no se cambia”.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD